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En las elecciones de EU, el humor no es ningún chiste

En una elección llena de odio, insultos, acosos sexuales, corrupción y conflictos de interés, el humor en televisión o internet juega un relevante papel. Así nos lo cuentan tres colaboradores de The Washington Post, The New Yorker y Buzzfeed.

03-11-2016, 6:04:18 PM
En las elecciones de EU, el humor no es ningún chiste
Santiago Betancourt

“Instrucciones para evitar que Donald Trump llegue a la presidencia: 1. Alejarlo de la luz, 2. No darle agua, 3. Sin importar cuánto llore, grite y patalee, no se le debe permitir acercarse a las inseguridades de los hombres caucásicos, trabajadores industriales, sin educación universitaria, que irán a votar”. 

En una elección llena de odio, insultos, acosos sexuales, corrupción y conflictos de interés, un candidato que amenaza con pararse y disparar en la Quinta Avenida de Nueva York, y una candidata que no puede evitar que la vean como una mentirosa, “la sátira y el humor político sirven como una liberación, una forma de dejar atrás nuestras frustraciones acerca de un sistema que a menudo parece completamente disfuncional”, explica Ben Schwartz, caricaturista de la revista The New Yorker.

Schwartz es el autor de las instrucciones para evitar que Trump llegue a la presidencia. 

El humor político permite convertir a Donald Trump en un Gremlin o a Hillary Clinton en Muhammad Ali. También nos permite acordarnos que dejamos la estufa prendida, como Chris Christie, el gobernador y excandidato presidencial.

El humor ha sido parte de la política de Estados Unidos desde que existe la política de Estados Unidos, explica, para Alto Nivel, Alexandra Petri, columnista de opinión y humor en el Washington Post. “Se sabe que Benjamín Franklin hacía muchos juegos de palabras, y se tiene registro que Abraham Lincoln hacía muchos ‘chistes de pedos’ [fart jokes]”.

Petri interpreta la imagen de Chris Christie así. “Alguien le acaba de decir a Chris Christie que Dios no existe. O Chris Christie acaba de descubrir que Dios sí existe, pero en forma de una serpiente gigante que odia o es indiferente a la humanidad. O Chris Christie acaba de descubrir que no existe Dios, pero el Infiero es real”. La imagen de Christie, por sí sola, dice mucho. 

En esta elección, los programas de comedia y sátira política nos han permitido comprobar que Donald Trump no usa peluquín, y que el cabello de Hillary Clinton es real. Pero hace 100 años no existía la televisión y el humor vivía en cartones y columnas escritas. 

Desde 1925, The New Yorker se ha caracterizado por su periodismo y por supuesto, sus caricaturas. “Tienen muy poco espacio para tratar de decir muchas cosas. Funcionan mejor cuando tienen un enfoque muy específico o cuando son tan amplias que hablan de muchas cosas de forma metafórica”, agrega Schwartz. Pero en la era del Internet, permiten llegar a una mayor audiencia.

Gracias al humor, hemos podido respirar en una campaña tan negativa. En Estados Unidos, en México o en cualquier parte del mundo, seguimos los chistes de Jimmy Fallon, John Oliver, Tina Fey, Jon Stewart, Samantha Bee, Stephen Colbert, Amy Poehler, Alec Baldwin, Jimmy Kimmel, Seth Meyers, y hasta Tom Hanks.

En México reímos con Chumel Torres y compartimos todos los memes que publica Javier Risco. Sin olvidar que por más de 10 años “Las Mangas del Chaleco” se burlaban de los políticos mexicanos, y extranjeros.

“La sátira siempre ha sido una manera muy importante de ser parte de la conversación política, y también una forma inteligente de poner de manifiesto sus inconsistencias, ridículos y aspectos grotescos”, agrega Javier Aceves, Editor Fundador de BuzzFeed México. “Con la llegada de la cultura de los memes, se ha convertido en un lenguaje universal para hablar de ella”.

Hacer campaña es contar historias

Cada campaña presidencial empieza por presentar al candidato, quién es, de dónde viene, qué ha hecho, cuál es la historia de su vida, dónde se educó, qué estudió. Después viene una segunda etapa de propuestas donde nos cuenta su idea de futuro, los sueños que quiere y cómo los piensa lograr.

Aunque en 2016, Donald Trump se presentó de una manera poco convencional. Bajó una escalera eléctrica en la Trump Tower de Nueva York y en su primera oportunidad dijo que los mexicanos eran violadores y delincuentes. Pero, sobre todo, prometió construir un muro fronterizo. Lo prometió a pesar de saber que ‘El Chapo’ se había escapado de una cárcel de máxima seguridad construyendo un túnel. 

Trump puede parecer un personaje de terror de Stephen King, pero también ha dado mucho material para comedia. Se convirtió en disfraz de Halloween, y en México lo hicimos piñata.

En Estados Unidos, quienes compiten por puestos públicos se convierten con o sin intención en estrellas del “circo noticioso”. Los candidatos no sólo aparecen en las noticias o dan entrevistas serias. También aparecen en los programas nocturnos, de humor, donde pueden aparecer… bailando. 

“[Hacer campaña] se ha convertido en un concurso tanto de contar historias, como de contar ideas”, explica Alexandra Petri. Los candidatos dejan de ser personas y se convierten en caricaturas que utilizan los medios y los ciudadanos para contar una historia o presentar una narrativa sobre su plataforma. De esta forma Mitt Romney se convirtió en una especie de robot amistoso en 2012 y Sarah Palin en Tina Fey en 2008. 

“Palin nunca dijo ‘puedo ver Rusia desde mi casa’, eso lo dijo Tina. Creo que la sátira puede destacar cómo son estos personajes, o en el caso de Tina Fey, definirlos”, agrega Petri.

En televisión, agrega la columnista del Washington Post, tienes más control de lo que la audiencia está viendo o escuchando, puedes contar lo que quieres a través de recursos visuales, sketches, entrevistas o clips de noticias reales. Tanto ella como Schwartz coinciden en que la televisión tiene el mayor impacto en el humor estadounidense por su alcance.

Reír en tiempos del Internet

BuzzFeed ha sido un pionero en cubrir lo que ellos definen como “social news”. Su cobertura está basada en retratar lo que pasa en el mundo online. Por ello, en BuzzFeed encontramos notas como “La gente está peinando a sus gatos como Donald Trump” o “26 GIFs de Donald Trump que aplican perfectamente para situaciones diarias

“Tratamos de dar a nuestra audiencia un ángulo distinto de la conversación actual, puede ser una nueva ola de memes o cubrir la conversación en Internet sobre algún candidato”, explica Aceves. O combinarlos.

En redes sociales el humor ha encontrado un nicho, de acuerdo a Benjamin Schwartz. Las plataformas online se han convertido en el lugar principal donde se ven, leen y consumen las caricaturas. “Puedes ser más específico y es más fácil encontrar en Internet a esas seis personas de la audiencia que se van a morir de la risa y que van a amar ese chiste particular que estás contando”, agrega Petri. 

Vivimos en la era de los memes, como mencionaba BuzzFeed.

“Un montón de cosas que están en Internet se vuelven populares porque todo el mundo verá algo ridículo y estará de acuerdo en que es algo ridículo”, explica Petri. Habrá una urgencia porque alguien haga una parodia de lo ridículo.

Pero esta elección ya se ha vuelto ridícula.

Muchos considerarían una gran bendición para el humor que Trump se haya converitdo en el candidato republicano, pero en realidad no es así. “Nadie hace una mejor parodia de Donald Trump que Donald Trump. Tienes que estar buscando nuevas formas de hablar de las locuras que dice. Porque Trump sale y hace lo más exagerado que publicaste”, agrega Alexandra Petri, quien inició su carrera como comediante haciendo stand-ups y publicando una columna en el periódico universitario de Harvard, The Crimson

 

Este año le ha permitido al Washington Post enlistar las cosas que Donald Trump cree que son un complot, como las encuestas, Twitter y la televisión.

Pero también, según el medio, Donald Trump también ha declarado que “Melania es parte del complot porque la gente debería ver a esta hermosa mujer y ver que estoy casado con ella, y con eso decidir que esto muestra todo lo que necesitan saber sobre mí, pero no lo hacen”. En la lista de Petri también aparecen el sol (y no Luis Miguel), los árboles, los espejos, Abraham Lincoln, las puertas, los gatos… y el presidente Peña Nieto.

“Después de un tiempo, se vuelve más difícil pensar en nuevas formas de burlarse de Donald Trump”, agrega Benjamin Schwartz.

¿Entretenimiento o crítica social?

Idealmente, ambos, coinciden los tres entrevistados. En sus caricaturas, Schwartz prioriza el entretenimiento, pero se siente satisfecho cuando otras personas valoran lo que hace de otras maneras. “En su máxima expresión, la sátira y el humor pueden educar en temas de importancia, amplificar los mensajes e ideas que se originaron en otros lados e impulsar un cambio real”, agrega.

“Con la sátira, idealmente, estás haciendo reír a la gente al encontrar eso que no se dijo en las cosas que sí se dijeron”, explica Petri. En su columna, The Compost Column, su principal misión es entretener, pero por el medio en el que publica -uno de los periódicos más influyentes del mundo- tiene que tomarse el humor con seriedad. A veces, los lectores confunden lo que escribió, con noticias. 

De acuerdo a Javier Aceves, el humor siempre está cambiando y necesita adaptarse al medio, “siempre es una respuesta a lo que nos pasa como individuos y como sociedad”.

“Se ha vuelto un cliché describir esta elección como un incendio de pura basura y la audiencia agradece si les das una brocheta con un malvavisco para que la disfruten”, añade Petri, con humor. “Idealmente les darías una manguera para apagar el incendio. Pero si las alternativas son ‘Fogata Gigante del Fin de la Civilización sin Malvaviscos o ‘Fogata Gigante con Malvaviscos’, la segunda alternativa es un poco mejor.

“Más allá de que durante esta campaña haya aumentado el humor, definitivamente este año hay mucha hambre de humor. Y se necesitan muchas mangueras. Esas primero.” 

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