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El monopolio que aún no rompe la reforma energética

El mercado de gas natural, a diferencia del de petróleo y gasolinas, aún enfrenta varios obstáculos para liberarse en México, pero la demanda por este combustible crece y ya se nota en las tarifas de la energía eléctrica.

24-07-2016, 10:22:17 PM
El monopolio que aún no rompe la reforma energética
Francisco Muciño

La reforma energética que impulsó la administración de Enrique Peña Nieto rompió el monopolio de Pemex en la exploración y extracción de hidrocarburos. Las recientes subastas de campos petroleros son la puerta de entrada a un sector que estuvo cerrado a la inversión privada más de 70 años.

El otro monopolio de la empresa estatal, de la gasolina, debería acabar completamente en 2018, cuando se liberen los precios de los combustibles y haya un mercado más competido. Algunos jugadores, como Gulf y Femsa, ya darán servicio a los automovilistas.

Pero hay otro monopolio que aún está en manos de Pemex y CFE. El del gas natural. Aunque se habla más del petróleo y la gasolina, el abasto suficiente de gas natural y un mercado competido serán cruciales para el desarrollo del país en los próximos años.

En julio, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) aumentó los precios de las tarifas eléctricas para uso industrial y comercial debido al incremento del precio de gas natural, el insumo más usado para producir energía. Las importaciones aumentan a niveles históricos y la producción nacional no ayudará a cubrir la demanda en el corto y mediano plazo.

“Lo que vemos en la parte de producción, a pesar de todos los bloques que se han ido otorgando en las diferentes subastas de la Ronda Uno, esperamos que se enfoque en más producción de petróleo que de gas”, dice Javier Diaz, director de análisis de energía en S&P Global Platts.

Insumo necesario

El gas natural es la tercera fuente de energía más importante, después del petróleo y el carbón. No es renovable, pero  tiene menos emisiones de gases de efecto invernadero.

En México, el uso del gas natural residencial y comercial es reducido, pero muchas industrias requieren este insumo para la producción de energía eléctrica, acero, vidrio, cerámica, petroquímica, calentamiento de líquidos, refrigeración, calefacción, entre otros.

Antes de la reforma energética, Pemex tenía el monopolio del gas, al ser el único que tenía la capacidad para transportar, interconectar y vender el combustible para consumo interno, para la CFE y privados.

La mayoría del gas que produce Pemex lo usa para sus pozos, plantas y procesos, mientras que la mitad de la molécula que se importa se usa para generar electricidad, indicó Ramsés Pech, analista del sector energético de Caraiva y Asociados, en un análisis.

 

Demanda y escasez

La demanda por gas natural en México alcanzará hasta 8.3 mil millones de pies cúbicos diarios (MMpcd) en septiembre de este año, 5 por ciento más que en el mismo mes de 2015, según un reporte de S&P Global Platts, publicado en mayo pasado.

En el mismo mes, las importaciones de gas de EU serían de 4.2 mil MMpcd, superior al promedio de 3.3 mil MMpcd.

De enero a junio, las importaciones de gas subieron 32 por ciento hasta 3.5 mil MMpcd, impulsadas por una creciente demanda y una baja en la producción nacional, indicó la firma de análisis en otro reporte.

“La acumulación de las importaciones fue probablemente el resultado de la caída de la producción nacional, junto con las altas temperaturas (que habría exacerbado la demanda de generación de energía), y continuas limitaciones de transporte de norte a sur, que limitaban la capacidad de entrega de gas estadounidense”, según S&P Global Platts.

Para satisfacer la demanda de electricidad, la CFE aumentó el uso de combustóleo, que emite importantes cantidades de azufre, cenizas y nitrógeno. En mayo, empleó 594 millones de litros al día en sus plantas para suplir la escasez de gas.

“A pesar de que el gas natural es el combustible dominante para la generación de electricidad, no fue suficiente en abril y mayo y aumentó el combustóleo y el diesel, lo que sugiere que todavía el mercado ha estado saturado”, dice Javier Diaz, director de análisis de energía en S&P Global Platts.

 

Apertura del mercado

El pasado 24 de mayo, la Secretaría de Energía (Sener) presentó para consulta pública una nueva política para implementar el mercado de gas natural del país, con el que se liberaría el precio del suministro y el comercializador ya no será también el transportista. De esta forma, se acabaría con la estructura vertical que tiene Pemex en este mercado.

La estrategia gubernamental para implementar el mercado es disponer a los interesados la información sobre las transacciones, transporte y capacidad de la red de ductos de gas.

“Si alguna empresa requiere de gas, deberá revisar a quien contratar para que le venda la molécula de gas, el ducto que se usará para transportar y si requiere la interconexión de un ducto para que le sea suministrado para su planta o proceso”, explica Ramses Pech, de Caraiva y Asociados.

Aunque el éxito de la apertura del mercado dependerá de la capacidad de la infraestructura para llegar a los puntos donde se requiera gas. Para ello, se necesitarán fuertes inversiones.

Durante la presentación de la nueva política de liberalización del mercado de gas, Joaquín Coldwell, secretario de Energía, dijo que se esperan inversiones de 16,000 millones de dólares (mdd) para incrementar 10,000 kilómetros adicionales a la red de gasoductos del país, sobre todo en el sur, donde hay déficit de infraestructura.

Pero la mayor parte de la ampliación de esta red tendrá que venir de los privados, considera Ramses Pech.

“Preveo que el 60 por ciento de los nuevos ductos sean por medio de inversión privada. Al gobierno no le interesa invertir en ductos, tiene que ver cuántos privados quieran invertir para que ellos asuman el riesgo de la inversión”, agrega.

Aún sigue en pie el monopolio de las estatales en un insumo necesario para el país, pero para que esa estructura vertical caiga, los interesados en el nuevo mercado tendrán que poner dinero.

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