Opinión

El modelo educativo que México debe perseguir

La puesta en marcha del modelo educativo debe ser la más importante revolución del país, sin embargo, no se podrá llevar a cabo si el gobierno no es capaz de controlar lo que a él le corresponde.

14-09-2016, 5:35:35 PM
El modelo educativo que México debe perseguir
Jorge Arturo Monjarás

El gobierno no va a poder “solo”. La puesta en marcha del nuevo modelo educativo podría ser la más importante revolución en México. Es la auténtica reforma educativa; esa que comenzó con un capítulo de ajuste administrativo y laboral, cuyas secuelas aún vivimos en forma de un conflicto interminable con la CNTE.

Pero el modelo que se sugería desde el principio en aquellos primeros documentos, puede forjar un país más próspero, competitivo, libre, democrático y pacífico.

Hay que decir que así se aprecia más la importancia de retomar la rectoría del Estado en la administración de la educación, para poner en marcha gigantescos programas de capacitación y un cambio radical en la forma de enseñar y aprender en el país. Retomar la rectoría de manos de los sindicatos, para ser claros.

No se puede avanzar en este ideal con un grupo de maestros dispuestos a bloquear calles a la menor provocación. No puede haber enseñanza cívica ni inteligencia emocional sin profesores enfocados en desarrollar a sus alumnos. No pueden impartirse clases de inglés y tecnología con calidad, si el Estado no puede siquiera controlar a quién se contrata, promueve o despide.

A sabiendas de que la CNTE seguirá siendo el principal obstáculo, nos queda otro grupo de problemas. El dinero para dotar a todas las escuelas de la infraestructura necesaria será cuantioso, y no es suficiente con ese truco financiero que arrancó en diciembre pasado: los Certificados de Infraestructura Educativa Nacional (CIEN), que son deuda –por donde se vean–, a pesar de lo que digan sus autores.

La capacitación de más de un millón de profesores en psicología, inglés y tecnología es un esfuerzo apenas comparable con las campañas masivas de alfabetización de los años 40. Hablando de “aprender a aprender”, el esfuerzo de “reeducar para educar”, tendrá que ser profundo y de gran calidad. Es mucho dinero y también mucho tiempo. La verdad, no creemos que esté listo para 2018, pero si no empezamos, no será nunca.

Por ello, lejos de acomodarse a gusto a ver las cosas pasar, debemos preguntarnos cómo entrarle al tema. Por supuesto, garantizando que la educación pública siga siendo, gratuita, laica y obligatoria, como siempre se ha planteado en la reforma educativa, a pesar de las mentiras de los profesionales del “no”.

Hay cosas que se pueden hacer, además de pagar impuestos. Soluciones creativas, nuevas tecnologías, innovación, técnicas de enseñanza. Todo abona. El modelo educativo es lo último de lo que se habla. Es momento de llevarlo al rango que se merece. ¡Vaya, es lo único que importa!

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