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El maestro de inglés que hizo de las ventas una ‘ciencia’

Aaron Benitez era profesor de idiomas en 2010, y fue entonces que renunció a su empleo en busca de formar su empresa de cursos de inglés; hoy tiene cuatro negocios millonarios y más de 50 inversionistas que confían en él.

30-06-2016, 3:45:48 PM
El maestro de inglés que hizo de las ventas una ‘ciencia’
Estivaly Calva Tapia/Entrepreneur

Nota del Editor: Entrepreneur y Bravo MX organizan Rockstars de la Innovación este 7 de julio. En los siguientes días te compartiremos entrevistas con los conferencistas de este evento. Esta es la tercera entrega.

El momento más difícil para Aaron Benitez en su vida como empresario fue cuando perdió medio millón de pesos. Ahora no es una cantidad que desprecie ni le quite el sueño, pero en ese entonces era el quiebre.

Él es dueño de tres empresas: Waterhouse (escuelas de inglés), Verse Business (consultoría empresarial) y VERSE Technology (desarrollo de hardware y software). También es socio y consultor de otras compañías. Autor de tres libros: PADs: Personas de Alto Desempeño, Siete demonios del emprendimiento y Hackear la vida.

Recuerda que por no poder acceder a un crédito recurrió a tres amigos que iban a invertir en su escuela de inglés, ubicada en Boca del Río, Veracruz. Ya tenía todo apalabrado, y el mismo día le llamaron los tres (que estaban en distintas ciudades y no se conocían entre ellos) para cancelarle.

“Cometí el error de hacer compromisos por otro lado anticipando la llegada de ese dinero. Fue un día horrible.”

Frustrado, se dijo a sí mismo: “¿Cómo es posible que tenga yo que depender de estas personas para obtener dinero? ¿Soy tan tonto que no puedo conseguirlo por otros medios?” Esta crisis lo empujó a salirse de su limitado círculo de familia y amigos para conseguir una solución. Lo que hizo después resultaría crucial en su camino hacia el éxito. 

Lanzó un mensaje a su audiencia (en ese tiempo de varios miles de personas. Hoy tiene 80,000 lectores al mes en su blog). Les escribió: “¡Hola!, ¿cómo están? Este no es un artículo, sino una invitación. Estoy haciendo estos proyectos y busco socios a partir de tal cantidad. Si estás interesado, mándame un correo electrónico y platicamos.” Actualmente, cuenta con más de 50 accionistas en el país e incluso en el extranjero. Se trata de gente trabajadora que desea invertir sus ahorros con él.

De esta anécdota, Aaron abrazó una gran enseñanza: “Hay que aprender a conseguir fondos de manera sistemática, no por una única ocasión.” Y lo ha puesto muy bien en práctica. Del 2015 a la fecha, levantó capital por alrededor de 7 millones de pesos.

De Waterhouse –su primer negocio que arrancó en 2010 después de renunciar a su empleo de maestro de inglés en Harmon Hall– ya vende arriba de cinco millones de pesos anuales por cursos de inglés. Casi llega a los 800 alumnos y está por abrir la segunda sucursal. La meta es cerrar este año con 1,500 estudiantes y a futuro venderá franquicias. 

“Soy conferencista en muchas universidades y empresas. Cuando me conocen, leen mis artículos y ven mis videos en internet. El fuerte de mi audiencia es Facebook; la interacción que tenemos ahí es fantástica. Todo esto va generando que la gente quiera asociarse conmigo”, dice.

Pasó de tres a 80,000 lectores mensuales en su blog y más de 21,000 fans en Facebook. Pero esto no se dio de un día para otro: tardó 10 años en construir su marca personal.

“No tienes que ser guapo ni rico o genio para tener éxito en los negocios. Lo que necesitas es ser constante y audaz. Tenemos que hackear la vida (echar fuera ideas negativas) y ser personas de alto desempeño que se caracterizan por un exceso de entusiasmo y un claro enfoque, que saben lo que quieren.” 

Para escribir mucho y hacerlo bien, Aaron es un ferviente de los libros (no sólo de negocios). “Para innovar debes mezclar ideas de todo lo que lees.” Criptonomicón de Neal Stephenson y La semana laboral de cuatro horas de Tim Ferries marcaron su vida. “Ahora en unos minutos hago un texto, lo disfruto y hay gente que lo lee. Pero no siempre fue así. Ni me tomaba unos minutos, ni lo disfrutaba y nadie me leía.”

Por eso, aprendió otra lección: “Entrénate en dominar lo que te va a poner en una posición ganadora en el largo plazo.”

Una máquina de ventas eficiente

Para Aaron, su prioridad son las ventas y eso ha sido lo más complicado de dominar. En un inicio, la gran barrera fue no saber cómo crear un canal de comercialización, atención al cliente y marketing. Hoy ya tiene una máquina eficiente en estas disciplinas. 

Afirma que vender es toda una ciencia y muchas veces la gente no lo entiende. No se trata de tocar de puerta en puerta ni de estar insistiendo por teléfono: “por favor, cómprame”. No es así. Es algo más elegante. Es toda una metodología. “Imagínate que te quieres casar con alguien; ya la viste en un bar o en un café a distancia, y no porque ya te sonrió le vas a decir: ‘¡Hola! ¿Te quieres casar conmigo?’ Ese es un gran error.” 

Más bien, dice Aaron, debiera ser: “¡Hola! ¿Cómo estás?” Platicas, obtienes su número telefónico, luego una cita, después otra, la tomas de la mano y así sucesivamente. “Son muchos pasos y puede salir algo mal y ni modo. Es ahí donde tú reflexionas en qué pasó y a la siguiente vez tratas de evitarlo. Eso es lo mismo en ventas.” 

¿Cómo ha innovado?

Este empresario no tiene a una persona asignada en Recursos Humanos, sino que él directamente hace la selección de las personas que le encantan y les da una misión: que ellos mismos busquen a alguien más. “Es como un partido de futbol, tú eres muy bueno y quieres jugar con otros que también lo sean.” 

Otra manera de atraer talento es publicar una letanía enorme en Facebook para filtrar al tipo de gente que quieren. Hacen una descripción que enamora y quien llega al final de la lectura está harto o entusiasmado; con este segundo, dialogan por Skype y al curriculum le dan una importancia de 5%; lo esencial es la actitud. 

“Las dos cosas principales que hago como director general es conseguir o hacer dinero, y contratar personal. Soy rápido para tomar decisiones.” También le apasiona crear cosas, echarlas a andar y hacerse a un lado en el buen sentido. “Soy muy bueno delegando. Y todo funciona muy bien porque contrato gente genial y confío en ellos.”

Él traza su propio estilo de vida para poder viajar mucho y tener el tiempo para concentrarse en escribir. Con sus 36 años planea llegar a los 40 con una empresa que no requiera de su presencia. “Ya lo estoy consiguiendo en un 80% con colaboradores que me rebasan en entusiasmo y en nuevas ideas. Mientras tanto, doy pasos trascendentales con una visión a largo plazo.”

Su ADN 

Aaron es exigente, empático, siempre genera opciones y cuando las cosas no suceden como esperaba no hace dramas, y eso le ha ayudado mucho. Trata de ser muy ecuánime todo el tiempo, y la intuición es algo que ha desarrollado mucho. 

Fue aprendiz de pescador, auxiliar de mecánico automotriz, mensajero en bicicleta y encargado de un cibercafé. A los 17 años ya tenía clientes corporativos cuando comenzó a desarrollar sitios web en una época donde la industria era un desierto. De universitario organizaba muchos eventos y fundó clubbers. Es ingeniero electrónico, maratonista de medio tiempo, profesor en la UNAM y en el Tec de Monterrey, además de conferencista en TEDx. Está casado y tiene dos hijos. Su mantra es: “Sé audaz. Y sélo ahora.”

Numeralia

3 empresas: Waterhouse, VERSE Business y VERSE Technology

2010 año de fundación del primer negocio: Waterhouse

60 colaboradores

Arriba de 5 millones de pesos al año

Más de 50 inversionistas

5 socios que aportan talento

21,492 fans en Facebook

¿Quieres asistir? No te pierdas este evento el 7 de julio en el Plaza Condesa. Adquiere tus boletos en la página oficial de Bravo MX Entrepreneur: Rockstars de la Innovación y sigue toda la información a través de nuestra cuenta de Twitter y página de Facebook

Este texto fue escrito originalmente en Entrepreneur.com

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