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Opinión

¿El machismo de Donald Trump será el fin de su campaña?

El video de Trump donde deja más expuesta que nunca su personalidad machista provocó lo que en todos estos meses de campaña nadie había obtenido del magnate: una disculpa. Y aunque en el segundo debate se mostró menos bravucón, esto deja claro que es un oponente que por su misma boca puede morir.

10-10-2016, 2:43:59 PM
¿El machismo de Donald Trump será el fin de su campaña?
Daniela S. Valencia*

El viernes Trump se abrió con la boca una hemorragia interna con posibilidades de ser letal. El video de 2005 publicado por el Washington Post donde cometió el error de novato de olvidarse que tenía el lavalier puesto y que dejó más expuesta que nunca su personalidad recalcitrantemente machista provocó lo que en todos estos meses de campaña nadie había obtenido del magnate neoyorquino: una disculpa

A dos días del segundo debate presidencial, sus palabras denigrantes hacia las mujeres, quienes representan a más de la mitad del electorado de EU le trajeron como consecuencia el descrédito de varios líderes del partido republicano, siendo que incluso algunos le pidieron abandonara la nominación.

Ante este contexto, las expectativas sobre una estocada mortal por parte de Hillary Clinton el día de ayer eran muy altas y el foco del postdebate se está centrando en la ausencia de un knockout ya que lo que observamos fue más bien, por una parte, el logro de Trump de mostrarse menos bravucón, con una forzada contención traicionada a momentos por su comunicación no verbal al deambular amenazante a la espaldas de Hillary mientras esta hablaba. Ella, optó por la serenidad y templanza, por no arriesgar mucho, se dio por satisfecha con tocar aquel tema al principio del debate y cumplir con reforzar una imagen presidenciable, eso sí, un tanto acartonada.

¿A qué posibles factores pudiera ser atribuible la mesura de Hillary?

Primero, analicemos la evolución de las encuestas desde que los dos personajes repunteaban marcadamente como los consecuentes nominados de sus respectivos partidos. Aquí están los sondeos recolectados por el diario El País. Aunque no hay una tendencia definida, lo que es claro es que Trump no ha sido capaz de superar a Clinton, en cuanto la alcanza se vuelve a abrir una brecha. Es decir, dentro de la irregularidad de la tendencia hay un elemento que es permanente y es que Clinton va siempre adelante.

Además, era previsible que se acrecentara esta distancia entre los dos a raíz de la publicación del video sin necesidad de hacer mucho por parte de ella. Dicho y hecho: los sondeos publicados esta mañana y que recogen los primeros efectos de esta crisis hablan de 11 puntos porcentuales de diferencia a favor de la demócrata.

Por otra parte, el deslinde y condena de los líderes republicanos hacia Donald previsiblemente no sólo se quede en trascendidos de prensa, sino que, representen la latente desactivación de muchos de los cuadros militantes que estos controlan; el voto duro republicano es de los más organizados y con mayor capacidad de movilización. Se prevé un porcentaje significativo de abstención de este sector como respuesta ante una de las mayores crisis de imagen de aquel partido que nominó a un candidato que no ha mostrado correspondencia con sus valores conservadores. Recordemos que la gente vota en mayor medida por sus valores que por programas de gobierno, y Trump es la antítesis en muchos sentidos de la moral evangélica, uno de los círculos más fieles y poderosos del partido del elefante.

A su vez, cabe señalar el bajo contrataque de Trump tras la publicación de su video: recordar los casos de acusaciones de agresiones sexuales (no comprobadas) de Bill Clinton. Sí, aunque la candidata no tendría por qué responder por actos personales de terceros, incluidos los de su marido, habrá segmentos de la población para los que el mensaje de “y ustedes también” se considere justificación válida, pero a su vez, también otros en los que la bajeza de esta respuesta provoque un efecto bumerang y refuerce el rechazo hacia Trump. Como sea, dejar que sean voceros secundarios quienes sigan tirando las pedradas a Donald resulta también muy cómodo ante este contexto. 

Aún queda el debate del 19 de octubre y cuatro semanas de campaña, los seguidores fieles de Trump lo votarán a pesar de este y otros escándalos que puedan salir a la luz los próximos días. Igualmente, el voto duro demócrata está a estas alturas altamente fidelizado y en lo que toca centrarse es en garantizar su movilización. Pero lo más importante es ir por ese cada vez más estrecho porcentaje de indecisos para los que la prudencia y templaza pueden resultar efectivos ante un oponente iracundo que por su misma boca puede morir. Por el bien de la historia, que así sea.

*La autora es consultora en comunicación política. Socia-directora de la firma hispanomexicana Abella & Valencia 

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