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El impuesto con el que Trump cree que puede controlar a México

Desde antes de su llegada al poder, Donald Trump irrumpió en la planificación de escenarios del comercio internacional. La amenaza de un impuesto fronterizo a los productos extranjeros que entren al mercado estadounidense cayó como bomba.

21-04-2017, 2:17:14 PM
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Reuters.

Por Angelina Mejía Guerrero

El impuesto fronterizo a los productos extranjeros que entren al terreno estadounidense ha generado preocupación y, sobre todo, incertidumbre, que es peor. No se ha presentado una propuesta formal por parte del presidente estadounidense a su Congreso, pero el solo hecho de exponer públicamente la intención de aplicar una Tasa de Ajuste Fronterizo de 20% a las importaciones ha desatado especulación y nerviosismo sobre el efecto que traería este giro de timón en una economía globalizada.

El impuesto sería parte de un paquete de reforma fiscal que ha puesto sobre la mesa el nuevo gobierno de Estados Unidos, en el que pretende sustituir el impuesto a las empresas por un impuesto de flujo de efectivo basado por destino, y bajar la tasa de 35 a 15 o 20%.

Este cambio no es suficiente en términos recaudatorios, por lo que el gobierno de Trump plantea la posibilidad de echar mano del impuesto a las importaciones, bajo el argumento de que Estados Unidos tiene un déficit comercial equivalente a 4% de su Producto Interno Bruto (PIB).

El caso es que se advierten implicaciones comerciales, económicas y legales en todo el mundo, señala Jaime Zabludovsky, presidente del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi).

No solo es posible que los integrantes de la Organización Mundial de Comercio (OMC) soliciten solución de controversias contra Estados Unidos y tomen represalias, sino que si el dólar se apreciara 15 o 20% impactaría en la distribución de la riqueza.

Hay que recordar que el principal tenedor de dólares y Certificados del Tesoro de Estados Unidos es China. “Habría un cambio en la riqueza relativa: los que tienen dólares se verían fortalecidos y los que deben en dólares se verían empobrecidos”, enfatiza Zabludovsky.

La tasa de ajuste fronterizo provocaría una reacción en cadena en diferentes frentes y con distintas velocidades y alcances, advierte el exfuncionario federal y experto negociador en temas de comercio internacional.

Para Manuel Padrón, socio de Comercio Exterior del bufete Baker McKenzie, la pregunta clave es si la forma en que se implementará esta tasa de ajuste fronterizo se llevará a cabo como un tributo estrictamente doméstico o trastocará principios de comercio internacional que ya están firmados tanto en la OMC, como en los tratados de libre comercio.

Hasta ahora lo que se ha visto es que consiste en un esquema tributario en el que Estados Unidos dejaría de cobrar impuestos sobre los pagos que reciban sus empresas por ventas hechas fuera de ese país. Esto generaría un gran atractivo para las compañías exportadoras, porque todos los ingresos que reciban por estas operaciones podrían no ser gravados.

En cambio, las compras que hicieran empresas de Estados Unidos provenientes de otros países no serían deducibles. El efecto sería desincentivar las importaciones y fomentar las exportaciones.

“Habrá que ver si esta medida se convierte en un subsidio a las exportaciones o en un impuesto indebido a las importaciones disfrazado, bajo los parámetros de la OMC y dentro del TLC”, advierte Padrón.

Zabludovsky explica que, de lo que hasta ahora se sabe, este ajuste sí podría significar una doble violación a principios de la OMC: se estaría dando un trato distinto a productos nacionales e importados, y la deducción de la totalidad del valor de las exportaciones podría ser equivalente a un subsidio a la exportación.

“Se violaría un principio toral de la OMC, que es el trato nacional, y el código de subsidio”, apunta.

De ser así, también se iniciarían investigaciones de impuestos contra subsidios por países importadores de productos de Estados Unidos, y se abriría la posibilidad de que apliquen impuestos compensatorios a las exportaciones de ese país. Incluso podrían hacer legislaciones espejo para neutralizar el efecto.

 

Los más afectados

Si la aplicación de esta tasa de ajuste es en la práctica un tributo disfrazado, todo el sector exportador mexicano sería inmediatamente afectado. Hay que recordar que las industrias que más venden al exterior son las de manufactura de vehículos, autopartes y electrónica, así como el sector agrícola, señala Padrón de Baker Mackenzie.

Del 60% de nuestras exportaciones, 40% corresponden al sector automotriz y 20% al electrónico.

Con esta tasa impositiva se encarece el precio de los productos mexicanos, restándoles competitividad, por lo que los consumidores estadounidenses podrían dejar de adquirirlos y buscar bienes sustitutos.

Luz María de la Mora, directora ejecutiva de la empresa de consultoría en comercio internacional LMM Consulting y exfuncionaria del gobierno mexicano en negociaciones comerciales internacionales, considera que una tasa de ajuste fronterizo “sería un duro golpe para México”. Como resultado de esta medida fiscal, el daño más significativo sería el desplazamiento de los productos mexicanos en el mercado estadounidense.

Un arancel de este tipo nos dejaría en desventaja frente a los 20 países con los que Estados Unidos tiene tratados de libre comercio, los cuales tendrían mejor acceso al mercado estadounidense que nosotros”, señala De la Mora. Entre ellos están Chile, Colombia, República Dominicana, Panamá y Perú.

De acuerdo con el ejecutivo de EY, habría efectos negativos tanto para México como para Estados Unidos. A la larga nadie ganará. “Cuando hay una lucha comercial con imposición de tarifas e impuestos, ambas partes se perjudican. Lo que se pretende es promover que se produzca en Estados Unidos para que se creen empleos, pero la experiencia nos dice que estas medidas crean ciertos trabajos, pero pierden otros y se encarecen los productos”, sostiene.

 

Las alternativas de México

Frente a una embestida de estas dimensiones, México no puede quedarse de brazos cruzados. Opciones sí hay –consideran los expertos– y van desde la aplicación de medidas espejo; es decir, aplicar una tasa similar a los productos provenientes de Estados Unidos, hasta diversificar los mercados de exportación.

Luz María de la Mora, también del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi), opina que ante una postura arbitraria de Estados Unidos lo más conveniente sería no imponer un arancel similar, toda vez que también se violarían las disposiciones que rigen la actividad comercial. Habría que comprar en otros mercados. “En el sector agropecuario podríamos hacerlo, pues somos el tercer mercado de exportación agrícola de Estados Unidos y el primero para maíz, manzana y algunas carnes”.

Es cierto que México puede defenderse por la vía legal y solicitar un panel de controversias contra Estados Unidos. Los especialistas auguran un resultado favorable. El tema es que este tipo de controversias llevan su tiempo.

Este es un extracto del texto que el autor escribió para Alto Nivel y que podrás consultar completo en la edición impresa de abril. Busca tu revista en los principales puntos de venta, suscríbete en línea o descarga la revista digital. Sigue nuestra conversación en Twitter y Facebook.

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