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El futuro de la movilidad y el transporte en México

Los vehículos autónomos y los viajes compartidos transformarán la movilidad en el futuro. ¿Cómo coexistirán los modelos tradicionales con los del futuro?

07-07-2016, 2:01:01 PM
El futuro de la movilidad y el transporte en México
Claudia Cerezo

No hay de otra, el futuro será inminentemente urbano. Para el año 2030, el 61% de los 8,200 millones de personas que habrá en el mundo vivirá en las ciudades. Para 2050, el 70% de los 9,200 millones de habitantes serán citadinos. Estas cifras hacen suponer que la movilidad en las grandes metrópolis, entendida como kilómetro por persona al año, se va a multiplicar casi tres veces para 2050, haciendo que los sistemas actuales se colapsen. ¿Qué se puede hacer para evitar esta catástrofe?

En los últimos meses, la consultora de negocios Deloitte ha estudiado la evolución de la industria automotriz y las tendencias alrededor de la movilidad. La conclusión a la que ha llegado es que la transformación del modelo actual, con la figura del conductor como dueño y operador del vehículo, no se dará de la noche a la mañana.

Deloitte distingue dos tendencias sobre el futuro de la movilidad. La conservadora reconoce que la industria evolucionará de manera natural y progresiva, pero permanecerá intacta en esencia: el conductor seguirá siendo el dueño y operador del automóvil. La visión disruptiva contempla un mundo totalmente diferente al de hoy, con automóviles 100% autónomos y accesibles bajo demanda. Google, Uber y Apple son los catalizadores de esta transformación.

El modelo disruptivo

Imagina una ciudad donde los coches casi nunca chocan, pues su manejo autónomo elimina la causa de casi todos los accidentes: el error humano. Los embotellamientos también serían raros, gracias a los sensores instalados en los autos, que permitirían menos espacio entre ellos, y a los sistemas GPS en tiempo real, que te avisarían dónde se atascó el tráfico. 

Como los autos serían más compactos, ligeros, eficientes y amigables con el ambiente, la demanda de combustibles contaminantes disminuiría, lo mismo que el costo de los viajes. El costo promedio por kilómetro por pasajero, que hoy es de 9.94 pesos, bajaría a 3.18 pesos. Incluso los estacionamientos podrían desaparecer, pues el manejo autónomo y los vehículos compartidos disminuirían esta necesidad.

Del lado del transporte público habría mayor interoperabilidad entre los diferentes modos de transporte, lo que permitiría que la gente fuera del punto A al B a través de diferentes medios conectados a un solo sistema de pago y con una tarifa fija. Los policías de tránsito y las “mordidas” también se reducirían, pues los coches autónomos estarían programados para no exceder los límites de velocidad ni cometer infracciones.

Este mundo ya no está tan lejano. Los autos sin conductor de Google ya han manejado más de un millón y medio de kilómetros, y la compañía está llevando a cabo programas piloto con pequeñas flotillas en California y Texas. Y qué decir del fenómeno Uber, que ya ofrece un millón de viajes diarios en todo el mundo.

Coexistencia de cuatro estados

En sus estudios sobre el futuro de la movilidad, Deloitte también visualiza cuatro estados diferentes, que emergen de dos tendencias importantes: el control del vehículo (el conductor frente al manejo autónomo) y la propiedad del vehículo (los autos privados contra los compartidos). La consultora concluye que los cuatro estados coexistirán, pues como los grupos poblacionales son diferentes, requerirán modos de transporte distintos.

El primer estado es conservador. Deloitte lo llama “cambios graduales”. La gente continuará siendo dueña de sus autos porque eso les da flexibilidad, seguridad y comodidad. Este modelo asume que los coches autónomos no estarán disponibles pronto.

El segundo estado es “el mundo de autos compartidos”. Aquí, la gente valorará más la conveniencia de compartir un coche, ahorrándose el tráfico y las molestias de encontrar estacionamiento. En este modelo el costo por kilómetro disminuye, así que resulta más económico y sustentable que el conservador. Las familias con muchos autos podrían deshacerse de algunos o de todos, disminuyendo la demanda futura. Fuerte golpe para las armadoras.

El tercer estado es “la revolución sin conductor”, con vehículos autónomos seguros, cómodos y económicos. Sin embargo, la propiedad privada seguirá prevaleciendo. En la medida en que los automóviles autónomos se vuelvan más accesibles en costos, los consumidores podrían comprar más coches de este tipo.

Deloitte denomina al cuarto modelo como “la nueva era de la autonomía accesible”. Aquí convergen tanto los vehículos autónomos como los compartidos. Los primeros que adoptarán este modelo serán los habitantes de las grandes ciudades, que necesitan trasladarse en tramos cortos de forma veloz y dinámica. Estos autos inteligentes podrían llevarlos rápidamente a su destino, gracias a la información, en tiempo real, del tráfico de las calles. Conforme se extienda la infraestructura y la tecnología, los vehículos autónomos compartidos se irán extendiendo de las grandes ciudades a las colonias densamente pobladas y más allá.

Este es un extracto del texto que el autor escribió para Alto Nivel y que podrás consultar completo en la edición impresa de julio. Busca tu ejemplar en los principales puntos de venta, suscríbete en línea o descarga la revista digital. Sigue nuestra conversación en Twitter y Facebook.

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