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El español que invadió con sus aviones el cielo de Latam

Rafael Alonso quería ser piloto, pero su miopía se lo impidió. Hoy es presidente de Airbus para Latinoamérica y el Caribe. Vende 60% de los aviones que vuelan por los cielos de la región, por arriba de su rival, Boeing. La apuesta que sigue es la fabricación de piezas en impresoras 3D y las cabinas con realidad virtual.

05-07-2016, 4:50:45 PM
El español que invadió con sus aviones el cielo de Latam
Genaro Mejía

Esa tarde de 1984, en Ecuador, Rafael Alonso se sentía nervioso. Originario de Madrid, tenía muy poco de ser nombrado gerente de Ventas de Airbus para América Latina e iba al frente de un grupo que negociaba la venta de un nuevo avión a una aerolínea local.  

Entre el material que Rafael llevaba para la presentación, había algunos obsequios, como encendedores eléctricos con el logotipo de la marca francesa de fabricación de aviones. Antes de la presentación, uno de los empleados se acercó a Rafael y le preguntó: “Oye, ¿trabajas para Airbus, el fabricante de encendedores, verdad?”

Aquel día Rafael casi se va de espaldas, pero hoy reconoce que esta anécdota ilustra muy bien la situación de Airbus en la región en esos años ochenta: era una marca casi desconocida en América Latina, donde apenas tenía poco más de 10 aviones colocados.

La situación es muy diferente hoy, con Rafael Alonso como presidente de Airbus para Latinoamérica y el Caribe. En los últimos 10 años, Airbus ha triplicado su flota en servicio y, desde 1990, ha asegurado más de 60 por ciento de los pedidos netos en la región, por encima del otro gran fabricante de aviones, Boeing.

“Fueron años muy interesantes donde empezamos a establecer contactos con nuevas compañías aéreas y a desarrollar relaciones personales con nuestros potenciales clientes”, cuenta Alonso en entrevista para Alto Nivel.

Pero no ha sido nada fácil llevar la delantera frente a Boeing en Latinoamérica. Apenas en el primer trimestre de este 2016, Airbus a nivel global registró una caída de 23 por ciento en sus ganancias operativas.

Pese a las turbulencias mundiales, los números en la región lo respaldan: Airbus tiene 53 por ciento de cuota del mercado de los aviones en servicio y 65 por ciento de la cartera de pedidos.

“Sin duda, Boeing tiene muy buenos productos, pero en realidad, si nos fijamos en los números, en Airbus somos líderes en el mercado.”

El piloto que no fue

Su primer contacto con la aviación fue en el aeropuerto de Madrid, adonde su padre lo llevaba, junto con sus hermanos, a ver volar de lejos los aviones. “Era algo fascinante”, recuerda Rafael Alonso, quien desde entonces soñó con volar.

Su primer viaje en avión fue en los años 60, en un Caravelle de Iberia, en el cual voló de Madrid a Londres para después conectar con Dublín, donde fue a aprender inglés con otros compañeros del colegio.

El piloto de Iberia, platica Rafael, era el padre de uno sus compañeros de grupo y los invitó a la cabina. Esto lo dejó marcado para toda la vida y soñó siempre con ser piloto, pero la miopía en sus ojos se lo impidió. “Por eso, decidí hacerme Ingeniero Aeronáutico.”

Nacido en España, Alonso comenzó su carrera profesional en 1981 como ingeniero en Boeing, la empresa que hoy es su principal rival y con la cual Airbus se pelea casi uno a uno el total del mercado mundial.  

En 1983, Rafael se unió a Construcciones Aeronáuticas, en Madrid. Un año después, se incorporó a Airbus, en su sede en Toulouse, como gerente regional de Ventas para América Latina. Casi 20 años después, en 2013, se creó la Presidencia de América Latina y el Caribe y le dieron el puesto a él.

El directivo explica que lo fundamental en el éxito de su carrera ha sido conformar un equipo humano talentoso. “Siempre ha sido primordial rodearme de las mejores personas posibles y confiar en ellas. Y cuando digo mejores no es necesariamente por su CV, sino personas con una calidad humana que sean capaces de integrarse y trabajar en equipo, asumiendo responsabilidades y tomando iniciativas”, explica.

Sin un equipo, insiste, no hay nada. “Una empresa no puede ser exitosa si no cuenta con un equipo humano capaz, motivado e integrado.” 

Mano a mano con Boeing

La fotografía de 2014 en la participación de mercado en la producción y venta de aviones a nivel mundial no deja lugar a dudas de la encarnizada batalla que mantienen desde hace años Airbus y Boeing. En número de unidades vendidas, Airbus tenía 50.5 por ciento del mercado, mientras Boeing contaba con 49.5 por ciento. En ingresos, Boeing estaba arriba, con 57 por ciento del mercado, mientras Airbus alcanzó 43 por ciento de las ganancias.

En 2015, el grupo aeroespacial más grande de Europa reportó una ganancia operativa de 4,132 millones de euros (4,550 millones de dólares), 2% más que en 2014, mientras que sus ingresos aumentaron un 6 por ciento a 64,450 millones de euros.

La batalla entre estos dos gigantes aeronáuticos no ha estado exenta de contratiempos y descalabros. Al cierre del primer trimestre de este año, Airbus Group registró un desplome de 23%, pues perdió 567.8 millones de dólares, debido a la debilidad en la demanda de naves de parte de la industria petrolera y al retraso en la entrega de varios pedidos.

Pese a las turbulencias globales, el panorama de Airbus en América Latina es muy distinto. Y en mucho se debe al trabajo de Rafael Alonso y su equipo.

“Hoy en día contamos con casi 1,000 aviones vendidos en Latinoamérica y tenemos más de 600 aviones en operación en América Latina, lo cual representa el 53 por ciento del mercado”, dice el empresario

El futuro parece halagüeño. A la empresa le quedan por entregar unos 450 aviones. “Y pronosticamos que la demanda en América Latina seguirá aumentando y se requerirán más de 2,500 aviones nuevos en los próximos 20 años”, asegura.

Los factores en los que se basa este optimismo sobre el aumento de la demanda son: el crecimiento de la clase media, un Producto Interno Bruto (PIB) regional creciendo por encima del mundial, además de la urbanización de la región.

En el mediano plazo, Alonso no ve que Boeing desbanqué a Airbus. Al contrario.

Para Airbus, México representa el segundo mercado más importante de la región, después de Brasil. Hay 121 aviones suyos en operación con cuatro aerolíneas: Aerounion, Interjet, VivaAerobus y Volaris. Además, hay 140 todavía por entregar, con lo cual tiene 60 por ciento de los aviones en operación y una cartera de pedidos de casi 70 por ciento, lo cual también que consolida el liderazgo de Airbus en México.

“Todavía queda un enorme potencial de crecimiento en el mercado mexicano”, dice Alonso. El tráfico aéreo crece a una tasa anual de 4.5 por ciento, por lo cual se prevé que la tasa de viajes per cápita se duplique en los próximos 20 años, con lo cual el número de aviones requerido por el mercado mexicano sería de 600, aproximadamente, haciendo que la flota actual se duplique.

También se espera que la Ciudad de México y Cancún se conviertan en dos de las nueve mega-ciudades de la región en las próximas dos décadas. Estos dos aeropuertos recibirán más de 10,000 pasajeros de larga distancia por día, con lo cual contribuirán a la rápida expansión de las aerolíneas mexicanas.

Para enfrentar este crecimiento de la flota de aviones Airbus en América Latina y México, en particular, Airbus ofrece a sus clientes servicios de capacitación de forma local. Ya tienen en la Ciudad de México un centro de entrenamiento para tripulaciones y pilotos de Volaris y VivaAerobus, y pronto tendrán un segundo centro de entrenamiento en Monterrey. 

Entre turbulencias y realidad virtual

La gran apuesta de Rafael Alonso y Airbus para mantener el liderazgo en la región está en la innovación. Para este año, la jugada se centra en el A320neo (“new engine option” por sus siglas en ingles), que incorpora numerosas innovaciones como motores de nueva generación y dispositivos “Sharklets” en la punta del ala, que permitirán a las compañías aéreas ahorrar más del 15 por ciento de combustible desde el primer día y un 20 por ciento de aquí al año 2020.

Este año se harán las primeras entregas de estas aeronaves en el mundo, entre ellas varias a aerolíneas de América Latina. Hasta hoy, hay casi 400 pedidos del A320neo de siete clientes en la región: Avianca, Avianca Brasil, Azul, Interjet, LATAM Airlines Group, VivaAerobus y Volaris.

Otra de las apuestas es el A350 XWB, el avión más moderno del mundo: está hecho de materiales compuestos que incorporan lo último en diseño aerodinámico, fuselaje y alas de fibra de carbono, además de  nuevos motores de bajo consumo y tecnología de vanguardia que se traduce en altos niveles de eficiencia. Aportará un ahorro del 25 por ciento en consumo de combustible y emisiones, y unos costos de mantenimiento significativamente más bajos.

Pero Airbus está involucrado en otras iniciativas de innovación. Por ejemplo, la impresión en 3D. Desde 2014, equipó un A350 XWB con piezas de titanio impreso en 3D. Dos años después, diseñaron, construyeron y probaron un vehículo no tripulado (UAV, por sus siglas en inglés) apodado Thor (del acrónimo en inglés Test of High-tech Objectives in Reality). En la actualidad, varias partes impresas en 3D ya certificadas están volando en los aviones Airbus.

Airbus también trabaja ya con realidad virtual. El Centro de Innovación de Airbus en Hamburgo ha incorporado ideas de la industria de los videojuegos, el cine y su propio software de ingeniería para transformar el diseño interior de una cabina en una experiencia de realidad virtual, mediante lentes 3D de la más alta tecnología.

Cada año, la empresa invierte 2,400 millones de euros en investigación y desarrollo.

Con esta estrategia, 2015 fue un gran año para la compañía, pues vendió 100 aviones, lo que representa el 68 por ciento de las ventas de aviones en América Latina.

“Esperamos continuar los logros en el 2016”, dice el empresario, aunque también mira algunos riesgos.

Es cierto que la región está pasando por un periodo difícil, con importantes devaluaciones de las monedas y bajada de los precios de los commodities. Sin embrago, somos optimistas en el largo plazo.”

Un reto importante para el desarrollo de la aviación en América Latina, dice, es la infraestructura necesaria. “Si bien hemos visto ciertas mejoras en los aeropuertos y control de tráfico aéreo, aún hay mucho por hacer”, reconoce.

Pero no pierde el optimismo en mantener el ritmo de crecimiento y el liderazgo. Confía en la fortaleza y flexibilidad de los países latinoamericanos. “Esta región está acostumbrada a altibajos y de igual forma que entra en crisis se recupera de forma muy rápida.”  Para Alonso,  “a pesar de la crisis, los grupos de aerolíneas regionales están bien posicionados para soportar estos vientos en contra”.

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