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El empresario detrás del veto de EPN a la Ley 3 de 3

Gustavo A. de Hoyos Walther ha sido uno de los principales promotores de la Ley 3 de 3 y fue quien alzó la voz en el Ángel de Independencia cuando se aprobaron las tres declaraciones para los empresarios.

07-07-2016, 12:19:34 PM
El empresario detrás del veto de EPN a la Ley 3 de 3
Francisco Martín Moreno

Lleva apenas siete meses al frente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) y Gustavo A. de Hoyos Walther ya pintó su raya lejos del poder. El directivo, que representa a más de 36,000 empresas de todos los sectores, que son responsables del 30% del PIB y de 4.8 millones de empleos formales, no pretende ser amigo, socio o compadre de ningún funcionario público, ni tampoco aspirar a un cargo público.

El presidente de Coparmex afirma que su compromiso es con el empresariado y con los ciudadanos, siendo su voz y exigiendo cuentas claras a los políticos. Alto Nivel conversó con el representante, unos días antes de que se manifestara en el Ángel de la Independencia, ante la aprobación de un paquete de leyes anticorrupción con muy pocos “dientes” y retorcida en lo que respecta a la Ley 3 de 3.

AN ¿Cuál fue la razón y cuáles fueron los obstáculos, como cabeza del sector en Coparmex, para hablar con tanta apertura?

Coincide con el ADN de la organización y la circunstancia histórica que está viviendo el país en este momento. Cuando hablo del ADN de la organización hay que tener presente que la Coparmex es un sindicato de patrones y eso nos define, a diferencia de otras organizaciones empresariales que respetamos y apreciamos. En nuestra esencia está la defensa de la libre empresa, de los empresarios como gremio, y esto implica una definición ideológica y una manera de actuar y de ser. 

Por otro lado, esta definición organizacional, que yo pretendo tomar a la literalidad de lo que fijaron nuestros fundadores, es una circunstancia histórica. Nuestro Consejo ha tenido mucha claridad en señalarnos que el país ha avanzado mucho, pero está viviendo una coyuntura donde tiene que hacer frente, con todos sus recursos y plena convicción, a unos flagelos que tenemos desde siempre, pero que se han venido agravando, como el tema de la corrupción

AN ¿Hubo alguna oposición de Coparmex para que pudieras adoptar esta posición tan clara?

No, afortunadamente hemos recibido un gran apoyo de nuestro Consejo, de nuestros centros empresariales en todo el país, porque me parece que aquí, más allá de divisiones personales, incluso de ideologías que confluyen alrededor de una confederación, es un  organismo vivo. Sí hay una convicción en que el tema de la corrupción es algo que nos supera y que, más allá de divisiones personales, debemos atacar a fondo. 

AN Muchos otros líderes –no presentes sino pasados– de los organismos empresariales se enajenaban a los intereses, se olvidaban de sus representados, con tal de ir en el avión presidencial a besar las manos de la reina de Inglaterra, y los políticos abusaban de esta tentación para manejarlos a su antojo. Creo que la Coparmex que presides y que ahora tiene esta posición tan clara para luchar contra la corrupción realmente es muy encomiable. 

El presidente de la Coparmex tiene que cumplir una misión institucional y, en mi caso particular, yo no pretendo ni ser amigo, socio o compadre de ningún funcionario público; tampoco aspiro a un cargo político de asignación o elección popular. Mi compromiso y mi convicción está con los centros empresariales que nos llevaron a esta responsabilidad y son a ellos a los que tenemos que rendirles cuentas.

AN Son a los únicos que les tienen que rendir cuentas y eso me parece bien, porque es cumplir con tu obligación. Sin embargo, muchos líderes no piensan como tú y por eso es que digo que está fracturada la representación empresarial, tanto en las propias cámaras como en el Congreso. 

Tenemos que aprender cada vez más, los empresarios y la sociedad en conjunto, pero especialmente nosotros como dirigentes, a decir las cosas con claridad, a no andar con tibiezas y, sobre todo, a no ser presas de la autocensura. En este país y desde hace unos años, y qué bueno que sea así, gozamos de libertad de expresión. Desde luego, presiones siempre existirán, pero la principal presión es la propia, cuando uno se limita en base a esta autocensura de no querer molestar o no querer incomodar. 

AN ¿Están bien representados los empresarios en el Congreso de la Unión? Debiera ser un reflejo completo del tejido económico y social de México. Desafortunadamente, la inmensa mayoría de los legisladores están extraviados, piensan en su provecho personal y pocas veces están preocupados por sus estados o sus electores.

Cada vez hay más ciudadanos comprometidos con su país y más empresarios participando en política. Como organizaciones empresariales tenemos muy clara la raya y no queremos, por ningún motivo, convertirnos en un partido político.

Sí debemos participar, pero no en política partidista, porque en el momento que diéramos ese paso, una buena parte de nuestra actividad se podría ver desatendida. Lo que sí es nuestra responsabilidad es tener la voz en alto, hablarles a todos los legisladores y exigirles cuentas.

Yo creo que sí tenemos que ser un organismo vivo que participe en política, pero no en política partidista.

Eso no significa que empresarios que quieran participar, como en el pasado y podría haber en el futuro, una vez que terminen su periodo, tomen esa vocación. Los organismos somos apartidistas explícita e implícitamente.

AN Pero estás de acuerdo que los empresarios participen en política?

Todos los ciudadanos tenemos que hacerlo. Algo que marca una democracia moderna es la preocupación de los ciudadanos, los estudiantes, amas de casa y empresarios por la política 

AN El país no es propiedad de los políticos, sino de todos nosotros…

No, desde luego, que no. Muchos de los males que sufre México están radicados en el pecado de la omisión; en dejar hacer, no exigir cuentas. Ahí están las consecuencias a la vista.

AN: Volvamos al caso de la corrupción, que es de los grandes cánceres de este país. Estoy convencido de que una gran parte de la catástrofe electoral que sufrió el PRI el pasado 5 de junio fue por el hartazgo de la gente y también porque la reforma fiscal es demasiado ruda, al grado de vaciarte los bolsillos.

El 5 de junio hubo un voto de castigo de los ciudadanos en contra de varios partidos, no solo de uno. Veamos, de las 12 entidades federativas donde se elegía gobernador, en ocho de ellas se votó por la alternancia

La principal lección es que hay una inconformidad generalizada de parte de los ciudadanos por la manera como se ejerce el poder. No hay una satisfacción por el cumplimiento de los objetivos de parte de los partidos. Desde luego, el PRI es el que más perdió, porque seguramente tenía más elecciones y gubernaturas en juego, pero el mensaje es general y nadie puede sentirse apartado de ese llamado de los ciudadanos. Ciertamente, el tema fiscal que tú dices es uno de los que más ha lacerado y más ha generado esta sensación de rechazo, sobre todo entre la gente que vivimos en la formalidad. Yo creo que estamos cansados de que pasen los años y que no haya un esfuerzo verdadero, real, para que el sistema fiscal llegue a tanta gente que está en la informalidad, mientras que los que estamos en la formalidad vemos cómo las cargas aumentan y tenemos más obligaciones de pago. A unas cuantas cuadras de donde está Hacienda se ve informalidad galopante y no se hace nada. 

Estoy convencido que uno de los orígenes de la politización del país es precisamente la severidad de las cargas fiscales. Sobre todo, creo que esto tiene un componente de mayor gravedad, cuando hay la percepción, muchas veces justa o justificada, de que los impuestos no son utilizados de manera correcta. Hay democracias europeas donde ciertamente hay tasas de tributación muy elevadas, pero los ciudadanos saben que desde que nacen hasta que mueren tienen atención ilimitada en salud del Estado y que mientras estudien van a recibir el apoyo del Estado; son Estados de Bienestar, donde nadie pone en duda la transparencia en el uso de los recursos públicos. Aquí lo que lacera es que hay un impuesto elevado y no existe la certeza de que ese dinero recaudado vaya a cumplir su propósito.

Este es un extracto del texto que el autor escribió para Alto Nivel y que podrás consultar completo en la edición impresa de julio. Busca tu ejemplar en los principales puntos de venta, suscríbete en línea o descarga la revista digital. Sigue nuestra conversación en Twitter y Facebook.

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