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El empleado Uno de Hyundai que vendió 26,000 autos en México

Pedro Albarrán, director general de Hyundai en México, quiere llevar a la firma sudcoreana de automóviles a las primeras cinco posiciones del mercado, pero antes tendrá que enfrentar el dólar caro y la amenaza de una restricción del crédito.

27-07-2016, 4:34:08 AM
El empleado Uno de Hyundai que vendió 26,000 autos en México
José Roberto Arteaga

El sueño de Pedro Albarrán Ascencio estaba a punto de hacerse realidad. A principios de 2008, el entonces encargado de la red de distribuidores de Toyota en México fue nombrado director de la marca de automóviles Lexus en el país. El ejecutivo estaba listo para introducir la marca de lujo en el mercado mexicano, aunque el joven de 32 años no advirtió un peligro en el camino.

El 15 de septiembre de 2008, la firma de servicios financieros Lehman Brothers se declaró en quiebra frente a las autoridades de Estados Unidos. La caída de una de las firmas más antiguas y prestigiadas por la crisis hipotecaria en la Unión Americana marcó el inicio simbólico de la crisis financiera global que hoy todavía agita la economía. El sueño de Albarrán también fue herido de muerte y su nombramiento no trascendió más allá de los pasillos de la automotriz japonesa.

Sin embargo, no todo fue malo para el egresado de la carrera de Contaduría Pública, ya que después del trago amargo fue nombrado vicepresidente de Operaciones en Toyota y colaboró en la consolidación de la firma de autos en México.

Desde hace dos años, Albarrán Ascencio decidió asumir la dirección general de Hyundai en el país, con el objetivo comercializar los automóviles de la firma de forma directa en la República Mexicana.

“Fui el primer mexicano en entrar al proyecto de Toyota en México y fui el primer mexicano en unirse a Hyundai en México”, dice en entrevista con Alto Nivel Pedro Albarrán, director general de Hyundai.

En el primer año de operación de la firma en el país, Hyundai colocó 12,000 unidades, mientras que en 2015 se vendieron 26,000 autos. Hoy, el reto es alcanzar más de 30,000 unidades durante 2016. La devaluación del peso y el alza de tasas son los baches que tendrá que sortear el directivo mexicano.

Un hombre de acero

La familia de Pedro Albarrán siempre estuvo dedicada al negocio del acero, así que el futuro del ejecutivo parecía tener un camino alejado de la industria automotriz. Ser otro hombre en el acero se vislumbraba en la historia familiar.

“Siempre pensé que mi futuro estaba en el acero y era tan claro ese camino para mí que nunca me imaginé estar dirigiendo una empresa automotriz. Después de estar  en la primera empresa de autos que quedó claro cuál era mi camino en la vida”, confiesa Pedro Albarrán Ascencio.

Albarrán es licenciado en Contaduría Pública por la Universidad Anáhuac y cuenta con una maestría en Finanzas por la misma institución educativa.

Además, el directivo estudió una Maestría en Administración de Negocios (MBA, por sus siglas en inglés) en la Universidad de Indiana. “Tenía mucha inquietud por estudiar, pero una cosa sí te digo: el día que acabé esa maestría me dije que ya no quería estudiar más. Fueron muchos años de estudio”, revela con una sonrisa.

El primer trabajo de Pedro fue en la firma de consultoría Arthur Andersen, en donde trabajó durante ocho años, en los cuales tuvo la oportunidad de analizar diversos sectores, como fueron gobierno, medios de comunicación, bancario y automotriz. Ahí nació el gusto por los autos y el interés en incursionar en un nuevo ámbito profesional.

Al terminar el primer año del MBA, Albarrán logró contratarse en el verano con Toyota, en junio de 2002, en Estados Unidos, empresa que se encontraba en planes de iniciar sus operaciones en México.

Después de concluir los estudios de posgrado, Pedro fue nombrado como  encargado de Desarrollo de Distribuidores para México. “Me tocó prácticamente establecer toda la red de distribuidores que hoy tiene Toyota en el país”, dice.

El directivo fue testigo del crecimiento de Toyota desde una base cero hasta llegar a consolidarse con una operación fortalecida. Pedro Albarrán laboró en la automotriz japonesa durante 12 años.

En 2013, Hyundai inició los acercamientos con Pedro para ofrecerle un puesto en Hyundai, firma que era prácticamente desconocida para el ejecutivo mexicano.

La oferta era llevar a la marca sudcoreana a formar parte de las empresas más importantes del mercado automotriz en México.

El recuerdo de haber lanzado a Toyota en México vino a la mente de Pedro y revivió la emoción de volver a colocar una nueva firma en el mercado nacional. Hyundai tenía un piloto dispuesto a pelear por el crecimiento de la empresa.

Desde noviembre de 2013, Pedro Albarrán dirige Hyundai y espera continuar con la buena racha que ha tenido hasta el momento.

Durante los primeros seis meses de año, la firma ha logrado comercializar cerca de 17,000 automóviles y avanzan hacia las 36,000 unidades.

La meta en el largo plazo es estar dentro de las primeras cinco posiciones de la industria. “Estoy convencido de que eventualmente lo podemos lograr… Tenemos ilusiones de ser un jugador importante en el tiempo”, dice Pedro Albarrán.

La empresa también se encuentra en el proceso de facilitar la compra y ventas de autos usados.

Camino con baches

La principal preocupación en el crecimiento de la operación se centra en el desarrollo del servicio posventa para mantener la preferencia de los clientes.

La suma de nuevos productos y agencias de servicio impone el reto a la marca de continuar con sus estándares de servicio.

Hoy, la firma cuenta con 45 distribuidores en el país y espera cerrar este año con 50 distribuidores, es decir, una suma de cinco nuevas ubicaciones de Hyundai.

Los establecimientos de Hyundai se encuentran distribuidores entre 24 propietarios que se encargarán de seguir engrosando el número de agencias.

Otro reto que preocupa a Pedro Albarrán es la apreciación del dólar, ya que al momento de lanzar la marca Hyundai en México, el tipo de cambio era 13.20 pesos y hoy se encuentra en 18.50 pesos.

El incremento en los costos de operación y producción se transfieren al cliente final de la automotriz, por lo que el reto es hacer eficiente el negocio y soportar los embates del tipo de cambio en la medida de lo posible.

“Sin duda merma los planes del negocio… Sentimos que podríamos estar creciendo más si no tuviéramos este reto tan importante, pero estamos creciendo a buen ritmo”, comenta el director de Hyundai en México.

Otra preocupación muy clara para el directivo es que cierre la llave del crédito otorgado a los clientes. “Ahora estamos viendo incrementos de la tasa de referencia importantes y eso eventualmente está empezando a impactar las tasas al consumo y puede impactar las tasas de crecimiento de la industria”, dice.

En este momento, las herramientas de financiamiento se basan en Hyundai Finance y el apoyo de Bancomer, aunque la firma también analiza nuevos esquemas y estructuras de crédito que permitirían tener mejores oportunidades ante un eventual crecimiento en las tasas.

“Hoy más que nunca tenemos que revisar otras opciones en el mercado en caso de que las tasa sigan subiendo”, explica Pedro.

Los sueños del empleado número de uno de Hyundai no se desvanecen. Dos años y ocho meses han pasado de la llegada de Pedro Albarrán a Hyundai. “Nunca había logrado una marca en tan poco tiempo y me siento muy contento de encabezar a Hyundai en México. Hay oportunidades de llevar a esta marca muy lejos”. 

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