Opinión

El daño que Donald Trump le hizo al peso

El peso no tendrá paz hasta las elecciones presidenciales de EU, en ¡noviembre! Y eso si gana Hillary. El daño provocado por la bocaza de Donald Trump ya está hecho. ¿Qué pude hacer Banxico?

16-06-2016, 9:40:21 AM
El daño que Donald Trump le hizo al peso
Jorge A. Monjarás, director editorial de Alto Nivel

Hay formas de aminorar la increíble presión –o de plano especulación– sobre el peso mexicano. Formas que respetan la libre flotación, pues sabemos bien que imponer el control de cambios es como ponerle un tapón a una botella de sidra. Sin embargo, el gobierno quiere esperar al máximo para la primera medida y no quiere saber nada de la segunda.

Pero vamos primero a las causas. Como vimos ayer miércoles 15, la decisión de la Fed sobre mantener sin cambios la tasa de referencia no ocasionó una baja del dólar, como había venido sucediendo en los últimos meses. La paridad se mantuvo arriba de 18.90 en el mercado spot, de hecho, mostró varios intentos de alza en las horas siguientes al comunicado de Janet Yellen.

Sucede que el mercado está tomando nuevas razones para mantener al superdólar en el mundo y para apostar por la devaluación de monedas como el peso. Hace unos días trascendió la noticia de que tanto Citigroup como Barcleys estaban recomendando vender pesos. El motivo más reciente: el ascenso de Donald Trump a la candidatura presidencial. Como apuntó Dirk Willer, de Citigroup, la llegada de este personaje sería un golpe para el peso. Entre las muchas razones está la posibilidad de que Trump termine con el Tratado de Libre Comercio Norteamericano, pero también estaría el intento de bloquear o cobrar impuestos a las remesas. Aún acciones más alejadas, como cualquier intento de renegociar la deuda estadounidense, como dijo, terminarían golpeando a nuestra divisa.

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Sin embargo, Willer, al igual que Andrés Jaime, de Barclays, ha dado numerosas razones previas para apostar por una mayor baja del peso. El Brexit sería otro factor, señaló en su momento Willer a Bloomberg. En ello el peso se une al euro y al yen como divisas que perderían fuertemente en los mercados ante una salida de Gran Bretaña de la Comunidad Europea. Por ejemplo, un experto en BBVA recomendaba también ir “corto” contra el euro. Lo malo de esto es que el Brexit extiende entonces la incertidumbre hasta el 24 de junio, como mínimo.

Así, cumplido el plazo de la Fed este mes, es ahora el Brexit el pretexto o la razón para apostar contra el peso. Pero, de materializarse el fantasma de Trump, nuestra divisa no tendrá paz sino hasta las elecciones presidenciales de Estados Unidos… ¡en noviembre! Y ello rogando que gane Hillary. En ese sentido, el daño provocado por la bocaza de Donald ya está hecho, en forma de una presión devaluatoria de largo plazo que podría a llevar a la paridad fácilmente por encima de los 20 pesos por dólar.

¿Qué puede hacer Banxico?

Ante todo esto, ¿qué puede hacer el gobierno para aminorar la presión, que en este caso es como ponerle costales a una marejada? Dado que la medida de gastar reservas parece ser insuficiente, lo que le queda al Banco de México es una nueva medida de política monetaria. Es decir: subir la tasa de referencia mexicana por lo menos otro medio punto, a 4%, sin esperar a la Fed.

De hecho, analistas como Willer, pero también los de Barclays y BNP Paribas han sido muy claros en su “pedido”. Esperan un alza por el estilo, como ya tuvo que hacerlo el banco central en marzo pasado. Es decir, el mercado quiere cobrar más caro su permanencia en México, sólo que esta vez lo está demostrando con realidades: ahora si hay una disminución en la tenencia de valores gubernamentales mexicanos por parte de extranjeros, tanto Cetes, como bonos M.

Es lógico que el Banco de México desee esperar hasta lo máximo antes de tomar tal decisión. México no necesita una política monetaria restrictiva en este momento de bajo crecimiento e inflación. Sin embargo, la presión del mercado es demasiada y tardarse costaría una mayor fuga de capitales.

La otra herramienta que tiene el gobierno también ha sido señalada por los analistas. Citando a Willer ante Bloomberg: “si lo ves más de cerca, los fundamentales de México no son tan buenos como se cree”. Como lo hemos señalado en los últimos meses, incluso en una portada de Alto Nivel, a nadie engaña el hecho de que el déficit primario y, por ende, el aumento de la deuda pública mexicana, puede terminar con la famosa reputación de estabilidad.

El gobierno tendría que aplicar un recorte real, no fingido, de las finanzas públicas, y abatir aún más su déficit primario, si quiere mostrar una mejor cara a los mercados y eliminar presiones sobre el peso. Pero de eso la actual administración no quiere saber nada de nada.

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