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El CEO alemán que viaja en el Metro de la CDMX

Ingo Babrikowski, director general de Estafeta, le cuenta a Alto Nivel la historia de su llegada a México y a la empresa de logística.

23-05-2016, 8:39:16 PM
El CEO alemán que viaja en el Metro de la CDMX
José Roberto Arteaga

No pasa desapercibido para nadie en este lugar. Más allá del metro con noventa centímetros que describe su larga figura y el gesto parco que revela la falta de sonrisas en sus labios, Ingo Babrikowski se niega a distinguirse entre los demás pasajeros del Sistema de Transporte Colectivo Metro de la Ciudad de México. Sin embargo, su cabello rubio y los ojos claros reafirman la condición de extranjero del viajero alemán, pero nadie imagina que él es el hombre detrás de una de las empresas de logística más importante del país: Estafeta Mexicana.

El director general de Estafeta desafía los vagones llenos de gente a las ocho de la mañana con una mirada que imita la de un deportista concentrado en su meta. Así mira al mercado mexicano y tampoco pasa desapercibido para sus competidores.

Desde hace casi un mes ha cedido el automóvil que le proporciona la empresa para apoyar, como hicieron otros miembros del corporativo, la falta de casi 50% de las camionetas que conforman la flotilla del corporativo que se han quedado detenidas por el Hoy No Circula que sorprendió a Estafeta en abril pasado.

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Nadie parece detener a Ingo Babrikowski en la idea que describe sus objetivos como director general de Estafeta: “Podemos competir como empresa mexicana al mismo nivel que las empresas globales de logística y eso es posible gracias a que somos una empresa que depende del desempeño de la gente”. Y parece no estar equivocado.

En la actualidad, Estafeta cuenta con una participación de 24% en el mercado nacional, seguida por DHL con 22%, FedEx con 18%, UPS con otro 18%, mientras que el porcentaje restante se divide entre otras empresas del sector.

Hace casi 20 años, Ingo llegó a estudiar español durante seis meses y decidió dejar en su maleta sus sueños de atleta en la pista de remo. Hoy, lucha todos los días por llevar a la firma a competir por una mayor participación de mercado y estar listo para competir en Estados Unidos con las firmas que hoy le siguen el paso en la República Mexicana.

Un atleta en la logística

A pesar de la mirada firme, los ojos de Ingo parecen distraerse en algún punto de su oficina para buscar un recuerdo en el pasado. Babrikowski nació en Hamburgo, Alemania, en 1971 y creció en un poblado rural cerca a esta ciudad europea.

“Yo jugué en las granjas y eso sí me marco mucho en mi niñez, y a mí, a veces, me da tristeza que los niños aquí no tienen esa oportunidad”, dice el directivo sin vacilar.

El director general de Estafeta Mexicana estudió la carrera de Administración de Empresas en su ciudad natal, cuyo plan de estudios ponía énfasis en temas de logística.

“Al principio quería ser consultor de impuestos, que es una profesión muy importante en Alemania porque es un trabajo muy complejo. Fui a las primeras sesiones, pero me di cuenta que eran muchas leyes las que se incluían, así que ya no me gustó y cambié a logística”, relata Ingo.

El primer trabajo de Ingo Brabikowski fue en Phillips, una empresa de electrónica, en donde se enfocaba en el área de logística, aún sin todavía haber concluido sus estudios universitarios.

Sin embargo, no sólo los estudios universitarios han definido el carácter de Ingo. El deporte es la otra pasión de Ingo.

“El club de remo era como mi casa y entrené para competir a nivel internacional durante tres años y eso te forma muchísimo”, dice el alemán que remó de los 18 a 21 años.

Para 1998, Ingo decidiría que era hora de hacer las maletas y viajar a México con el fin de aprender español, un viaje que debería durar tan sólo seis meses, pero que se ha extendido hasta la fecha.

“Conocí a  mi esposa y por eso que quedé más de seis meses en México”, dice sonriente el director general de Estafeta.

En 2007, Babrikowsky fue invitado a colaborar como director general adjunto y ya en 2009 como director general.

Ingo se ha fijado la meta de incrementar el tamaño de la empresa y lograr que la empresa en algún momento, cuando la legislación estadounidense lo permita, pueda Estafeta operar en la Unión Americana.

Hoy, el director general de Estafeta está dispuesto a cumplir su objetivo y como si fuera una competencia no quita los ojos de la meta y se apresura a remar con más fuerza.

El directivo alemán que viaja en el Metro de la Ciudad de México quiere pasar desapercibido, aunque si logra su meta será imposible que lo haga en el mercado nacional.

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