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El Bronco y su ‘niña gorda’: 5 formas de cuidar el discurso

El gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez, uso una frase que fue mal interpretada y sacada de contexto, aunque trató de aclararlo, el Internet fue más veloz. Aquí algunos consejos para que no te pase.

15-06-2016, 3:30:13 PM
El Bronco y su ‘niña gorda’: 5 formas de cuidar el discurso
Cinthia Lazcano

“A las niñas gordas nadie las quiere”. Con esta declaración nos encontramos hace unos días y con ella reiteramos que para comunicar correctamente y proteger tu imagen, no hay que decir nada que no quieras que sea usado en tu contra.

Comúnmente, quienes nos dedicamos a preparar voceros (ejecutivos, empresarios, políticos), explicamos –y ejemplificamos- cómo se debe declarar y, sobre todo, enseñamos a evitar decir frases que puedan ser mal interpretadas o sacadas de contexto, tal como ocurrió con el Gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez.

Este es el caso: un gobernador firma un acuerdo para instalar la Red de Universidades Nuevoleonesas Promotoras de la Salud, cuya misión es promover la salud preventiva en niños y adolescentes. En su turno al micrófono, el Gobernador comienza a hablar (en sus propias palabras) sobre los embarazos no deseados; a partir de eso, invita a los padres a decirle a los jóvenes que “a las niñas gordas nadie las quiere”, refiriéndose a que prevengan embarazarse antes de tiempo, ya que a los 14 años es muy duro lo que se enfrenta y a que los niños suelen dejar a las mujeres con un hijo en el vientre (con ello se explica la “gordura”).

Inmediatamente después, con la velocidad de Internet y de las redes sociales, comenzó a darse a conocer esta frase y surgieron los encabezados “Dice Bronco que ‘a las niñas gordas nadie las quiere´”, llevando a la opinión pública a creer que se trataba de comentarios despectivos sobre la obesidad y contra las mujeres…cuando en realidad no dijo eso. El Gobernador lo aclaró, pero el mal sabor de boca se queda.

Así pues, Jaime Rodríguez se convirtió, él mismo, en la nota. En segundo plano, o más lejos, quedó la intención de la promoción de la salud en la infancia y adolescencia. ¿Quién supo en qué consistió el acuerdo firmado? Pocos, muy pocos. ¿Quién se quedó con la idea de que se refería a chicas embarazadas? Solamente quienes consultaron el video completo de su participación ahondaron en el contexto. ¿Cómo se pudieron tocar fibras sensibles en un entorno social en el que se lucha diariamente para eliminar la discriminación? Sin duda, esto fue un error, una omisión en el cuidado en el discurso y nos lleva a tomar las lecciones de este caso.

1. Di lo que tengas que decir, dilo claramente y guarda silencio

Esta es una regla de oro en la comunicación. Antes de tomar la palabra en cualquier foro, debemos saber qué queremos decir, establecer nuestros mensajes clave, encontrar los términos precisos para expresarlo y, toda vez que terminemos la idea, concluir nuestra participación. 

2. Planear y no improvisar

Aunque hay personas con gran habilidad para la comunicación verbal, los grandes oradores en la historia de la humanidad tenían claro lo que querían lograr y construían sus discursos, con anticipación, a partir de ello. La improvisación nos lleva a cometer errores; mientras que la planeación y elaboración de nuestras comunicaciones nos salva de situaciones que potencialmente afectarán nuestra reputación y nos lleva a tener participaciones memorables (positivamente hablando). Si tienes un mensaje ya establecido, apégate a él.

3. Piensa en frases “seguras” que no puedan ser mal interpretadas

En la actualidad, y en cualquier momento (en lo personal a todos nos ha pasado alguna vez), las frases puede ser descontextualizadas y se les da una connotación completamente opuesta a la visión original. Al escribir o decir algo, debemos preguntarnos si eso se podría “cortar” y colocar en una situación distinta. Por ejemplo, nos damos cuenta que es muy distinto decir “es difícil lo que enfrenta una adolescente embarazada”, que comentar “a las niñas gordas nadie las quiere”; el primero nos lleva a gestación, el segundo puede ser interpretado de varias maneras, incluyendo la obesidad y la discriminación.

4. Ten sensibilidad y utiliza las palabras correctas

Ser cercano a la gente es muy diferente a utilizar expresiones coloquiales que en distintos sectores o culturas no son bien recibidas. Palabras, o mejor dicho adjetivos, como “gorda” por ejemplo,  pueden ser utilizados en la intimidad de una pareja como apelativo; pero para el común denominador de la población, nos remitirá a la figura de alguien con un físico poco atractivo y saludable, con un tono discriminador y despectivo, lo cual puede generar molestia e inconformidad en mucha personas (no es bien visto, ni éticamente correcto en la medida en que la sociedad lucha por la igualdad y la diversidad). Pongámonos en los oídos de la gente y retomemos las palabras apropiadas e ideales para todos. 

5. Mantén tu esencia y sé congruente

Para enfatizar este error, los medios nos recuerdan que Jaime Rodríguez fue “candidato independiente”, es decir, es alguien que representa esperanza y lo contrario a los grupos de poder existentes que han fomentado la desigualdad. En este escenario, ante la personalidad y mensajes previos del Bronco, las lamentables declaraciones son recibidas de peor manera, ya que se recalca la falta de congruencia en el discurso y, sobre todo, en la vida cotidiana. Para ser consistentes, debemos mostrarlo en cada palabra, en cada conversación, en cada interacción.

Cualquier mensaje, escrito o hablado, es sujeto de publicación y de ser utilizado, como lo decíamos al inicio, en nuestra contra; por ello, debe prevalecer lo racional ante la euforia de los momentos intensos y los procesos de la mente antes de externar cualquier comentario que, en nuestra casa puede ser irrelevante (dependiendo del perfil familiar), pero que afuera resulta ofensivo y afecta directamente la imagen y reputación de una persona, ejecutivo o político. 

La autora es Socia Directora de Tolko Comunicación, firma de comunicación estratégica y relaciones públicas. Cuenta con 15 años de experiencia en el ámbito corporativo y es consultora para organizaciones nacionales y trasnacionales, PyMEs y ejecutivos. Locutora y catedrática. 

 

 

 

 

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