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El boom automotriz que cambió al Bajío mexicano

General Motors, Nissan y Renault, Mazda, Foton, Honda y Toyota son las automotrices que han decidido instalarse en la región del Bajío en los últimos años. Sin embargo, Donald Trump amenaza con opacar al diamante económico del país.

25-11-2016, 6:49:59 AM
El boom automotriz que cambió al Bajío mexicano
José Roberto Arteaga

Guanajuato.- Hace cinco años, las grandes cadenas de hoteles no tenían presencia en Celaya, Guanajuato. La ciudad mostraba grandes extensiones de terrenos sin ninguna vocación; hoy, se puede observar la construcción de hoteles y desarrollos inmobiliarios. Celaya es un botón de muestra del desarrollo económico en el Bajío mexicano. 

“Se enseña japonés”, dice un letrero que se replica a lo largo de algunas de las principales avenidas de la localidad que había sido famosa por la producción de cajeta antes de la llegada de las automotrices japonesas.

En abril de 2015, Toyota anunció la inversión de 1,000 millones de dólares (mdd) para construir su nueva planta de producción en el municipio guanajuatense, la cual tendrá su primera piedra este lunes. Aunque no es la única inversión que ha llegado a Celaya.

Honda también decidió abrir su segunda planta en el país, lo cual representó una inversión de 800 millones de dólares (mdd). Inversiones que han revitalizado a la ciudad y cambiado el rostro del Bajío.

La zona económica abarca a los estados de Guanajuato, Querétaro, Jalisco, Michoacán, San Luis Potosí y Aguascalientes.

La atracción de inversiones en el Bajío no ha sido espontánea. Durante las últimas dos décadas, la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) ha potenciado la llegada de empresas internacionales con el ánimo de invertir en plantas de manufactura destinada, principalmente, a la exportación, como ha sido el caso de la industria automotriz y aeronáutica.

“Las armadoras han tenido una visión de largo plazo para generar una plataforma de exportación hacia Estados Unidos muy interesante, en donde las automotrices han desarrollado ciertos modelos en México y mantienen la producción de autos en sus lugares de origen”, explica Leticia Armenta Frayre, directora del Centro de Análisis Económico del Tecnológico de Monterrey.

General Motors, Nissan y Renault, Mazda, Foton, Honda y Toyota cuentan con instalaciones en el Bajío.

Armenta Frayre ve dos razones fundamentales que han consolidado en el éxito en la región: el desarrollo de mano de obra calificada y la ubicación geográfica que permite la facilidad para lograr la exportación.

Sin embargo, la amenaza de Donald Trump de modificar el TLCAN e imponer nuevos aranceles a las exportaciones provenientes de México se cierne sobre el sueño de Celaya y la región.

 Cambio vertiginoso

La gente de Celaya ha visto cambiar su entorno de forma vertiginosa. La mirada de sus pobladores y de los visitantes asiduos descubre anuncios de nuevos desarrollos inmobiliarios residenciales, así como de edificios de hoteles en construcción.

A lo largo de las avenidas principales y las carreteras que comunican al Bajío se ha vuelto algo cotidiano mirar los tráiler que transportan en su interior vehículos recién armados por Honda o Mazda, por ejemplo. Esta es parte de la nueva cara de algunas ciudades del llamado diamante económico de México.

Aguascalientes y Guanajuato son dos de las entidades del Bajío que se encuentran entre las que tienen el mayor crecimiento económico de México, de acuerdo con el Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE) durante el primer trimestre de 2016, que elabora el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi).

Tan sólo la economía hidrocálida presentó una variación de 5.2 por ciento, respecto al mismo trimestre de 2016, mientras que en el caso de Guanajuato fue 4.4 por ciento, porcentaje similar a la variación que presenta la Ciudad de México.

Asimismo, Aguascalientes ocupa es considerada la entidad del país en donde resulta más fácil abrir un negocio, y Guanajuato también se encuentra dentro de las primeras 10 posiciones del ranking por estados del Doing Business 2016, el cual es presentado por el Banco Mundial.

Las armadoras han sabido valorar los avances de la región. La nueva planta de Toyota será uno de los motores para que el país alcance una producción de cinco millones de autos para 2020, lo que podría catapultar a México como el quinto mayor fabricante de autos en el mundo.

La planta de la japonesa tendrá una capacidad de 200,000 unidades al año, y se empezará a producir en 2019 el modelo Corolla.

“En México existe un gran potencial para la industria, desde el inicio de la administración de Enrique Peña Nieto se inauguraron o anunciaron inversiones por más de 20,000 millones, de los cuales 17,000 millones son de la industria terminal automotriz y el resto en autopartes”, dijo Ildefonso Guajardo, titular de la Secretaria de Economía, cuando se hizo oficial la inversión de Toyota.

Pero existen cuestiones coyunturales que podrían frenar el desarrollo del sector automotriz y hacer que los estados del Bajío choquen en carambola: el tipo de cambio y Donald Trump.

La amenaza

El tipo de cambio es un reto para las automotrices en México, ya que algunas refacciones presentes en la producción de automóviles se encarecen cuando son importadas al país de otras latitudes del mundo.

Sin embargo, la depreciación del peso frente a la divisa estadounidense también representa una oportunidad. Las firmas con la capacidad de producir refacciones en México pueden exportar un producto con mayor valor agregado la ser más competitivos a través de sus precios.

“La victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de 2016 probablemente traerá un conjunto de políticas que divergen considerablemente de las de la administración Obama”, dijo la calificadora Moody’s en un reporte que analiza las consecuencias a largo plazo de la presidencia del empresario y del regreso del Partido Republicano al poder.

Un 63% de los empresarios consideraba apenas unas semanas antes de las elecciones que si Donald Trump ganaba la Casa Blanca, sus negocios en México se verían afectados, contra un 16% que consideraba que no afectaría sus negocios, de acuerdo con la consultora FTI Consulting.

“En gran medida, los empresarios mexicanos tienen razón en considerar (69% de ellos opinaron en ese sentido) que uno de los mayores riesgos para la economía mexicana tras la elección de Donald Trump es la eventual renegociación del TLC (Tratado de Libre Comercio), sin descartar incluso, aunque ahora parece poco probable, su cancelación”, explicó Sergio Díaz, senior managing director de FTI Consulting México.

“Sí existe una amenaza, ya que Donald Trump habló de elevar los impuestos a las empresas con operaciones en México y, francamente, vimos en el caso de Ford que hay una generación de empleos en Estados Unidos que no sería posible si tuvieran que deslindarse de su inversión en el país”, dice Leticia Armenta.

La negociación de las armadoras con el gobierno estadounidense será clave para que sigan invirtiendo en el país.

Por el momento, las automotrices presentes en el Bajío buscarán crecer en el mercado nacional a través de la venta de sus vehículos con instrumentos de crédito atractivos para la población. “Yo sí veo una estrategia de las armadoras para incrementar el consumo interno”, dice la investigadora del Tec de Monterrey.

Leticia Armenta espera que el desarrollo de Celaya y otras zonas del Bajío siga y que el sueño industrial no sea una pesadilla. “Hay más de una forma de responder ante la amenaza (Trump) en tanto que se concreta.”

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