Blogs + OpiniónPolítica y Sociedad

El ‘bad hombre’ de Donald Trump

Hace unos días se dio a conocer que Donald Trump amenazó a Enrique Peña Nieto con invadir México. La demora en la respuesta de ambas partes hace cuestionarnos qué más está pasando en las negociaciones de ambos países.

03-02-2017, 3:12:10 PM
Reuters.

Hace unos días, en el capítulo “Los bad hombres” de la relación México-EUA en la era Trump vimos entrar en escena a uno de los elementos más efectivos de propaganda política: las filtración de noticias falsas o “fake news”.

La prestigiada agencia internacional de noticias Associated Press (AP) y la veterana corresponsal en Washington, Dolia Estevez, difundieron una supuesta amenaza del presidente de Estados Unidos a su homólogo mexicano durante la llamada telefónica que sostuvieron el viernes pasado, en la que Donald Trump le dijo —según el extracto de la transcripción filtrada por fuentes anónimas de la Casa Blanca— que en México había muchos “bad hombres (sin especificar a quienes se refería, pero se aduce que a narcotraficantes) que el gobierno no estaba deteniendo, que tal vez nuestro ejército estaba asustado y que él podría mandar al suyo para “hacerse cargo”.

Sí, hablamos de una amenaza de invasión de fuerzas armadas a territorio nacional, así que estos supuestos hechos corrieron como pólvora en los medios y las redes sociales la tarde-noche de aquel día. A pesar de la rapidez de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) en negar categóricamente el hecho, el golpe ya estaba dado. Y es que ahora todo se traduce a un acto de fe de la opinión pública: cada quien creerá lo que mejor le acomode.

Los hay quienes se volcaron a lapidar a la periodista y señalar la irresponsabilidad de AP, y a quienes el desmentido de la Cancillería no les significó ninguna aportación veraz, para ellos, Trump nos amenazó en toda regla y Peña Nieto no sólo no hizo nada, sino nos lo ocultó. En un país con un 12% de aprobación al presidente ¿se requiere una encuesta para conocer cuál fue el efecto mayoritario?

Ciertamente, poco ayudó que por parte de la Casa Blanca no hubiera una negación de la filtración tan pronta y categórica como la del gobierno mexicano. Mediante una fuente oficial sin especificar nombre —en México el desmentido de la SRE fue firmado por su directora de comunicación, lo cual, evidentemente le otorga mayor seriedad—, se limitaron a decir que la amenaza de invasión fue falsa.

Y para añadir más tensión al asunto, se sumó la declaración de Trump en un acto público del día siguiente:

“Cuando escuchen algo sobre la duras llamadas telefónicas que estoy haciendo, no se preocupen, simplemente no se preocupen. Son duras. Tenemos que ser duros. Es hora de que seamos un poquito duros, amigos.”

Así, el debate se centró en supuestos no reconocidos por las dos partes involucradas, incluyendo otras versiones que agrandaron la confusión, como la versión retomada por otros medios, como CNN, de que sí existió la mención de aquellos “bad hombres”, pero en tono coloquial y con la intención de Trump de ofrecer ayuda a Peña en el tema de seguridad. ¡Claro!, muy creíble para todos que el buen samaritano Donald muestre interés en extendernos la mano.

Si bien el actuar dubitativo y por varios momentos torpe del gobierno federal en el tema Trump no es el mejor antecedente, es muy necesario ampliar la discusión a otras aristas y ponerla en un contexto más amplio: ¿no resulta obvio a quién el conviene que el gobierno mexicano se debilite ante sus ciudadanos? ¿por qué la Casa Blanca dejó pasar considerablemente más tiempo que la SRE para desmentir los hechos? ¿qué más está pasando en estos momentos en las negociaciones de la relación México-EUA?

Hay un patrón en esta coyuntura que invita a poner el foco en Steve Bannon, el jefe de asesores de Trump. Este hombre de 62 años y quien fuera su general de campaña tiene antecedentes de agitador mediático, de sensacionalista experto en fabricar filtraciones de este tipo.

Para sumarse al equipo del entonces candidato republicano, renunció a su puesto como director de Breitbart News, medio asociado a la alt-right, el ala extremista de la derecha y con clara tendencia a las “fake news”. Aquí un interesante ejemplo de cómo operan e intentan expandir su método de propaganda por Europa.

Ahora mismo, ¿qué tienen México y EUA por delante? La renegociación del TLCAN. Ese mismo miércoles durante el relanzamiento de la marca “Hecho en México” Peña Nieto anunció que el gobierno se daría 90 días de análisis para retomar las negociaciones del mismo; mientras que Trump ha dicho que quiere acelerarlas.

Los dos necesitan llegar lo más fuertes posibles a esa mesa, y el apoyo de sus ciudadanos es un capital político importante. Y, mientras el mexiquense ha adquirido estos días cierto bono de apoyo gracias a nuestro muy arraigado sentimiento nacionalista ofendido por el otro—¡Mas si osare un extraño enemigo!— que su equipo está capitalizando junto con los mensajes internacionales de solidaridad con México, Trump va en picada con los suyos: en menos de quince días de presidencia bajó a un 40% de aprobación.

Tal vez Bannon lo tiene muy presente y decidió que era momento de un golpe bajo de los que está acostumbrado, y tal vez Dolia y AP mordieron ingenuamente su anzuelo. Si las “fake news” tienen el efecto de transportarnos al terreno de las conjeturas, mínimo que cuando cada quien haga las propias, tenga en cuenta cómo se las gasta aquel “bad hombre” que Donald Trump tiene en casa.

 

*La autora es consultora en comunicación política y socia-directora de la firma hispanomexicana Abella y Valencia.

Relacionadas

Comentarios