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El amor desde sus significados médicos

El humano ha tratado de encontrar las raíces de esta condición a lo largo de la historia, echa un vistazo a este breve recuento.

27-02-2011, 5:00:00 PM
El amor desde sus significados médicos
Estilo Hoy

A lo largo de la historia de la humanidad, la ciencia ha tratado de localizar las raíces del amor en alguna parte del cuerpo. Los antiguos griegos y los hombres de la medicina del medievo creían que desbalances en los fluídos del cuerpo, como la sangre y secreciones, eran responsables de ese semblante de tener la mente perdida que lucimos cuando encontramos un “amor”.


Ya en nuestra época, durante los 60, los investigadores comenzaron a darse cuenta del papel que el cerebro juega en el surgimiento del amor “romántico”. Los científicos de nuestros días, saben ya más sobre cómo funcionan las emociones, y que éstas implican la activación de los centros de recompensa en el cerebro con ayuda de “sustancias químicas del placer”, como la dopamina.  Lo que aún queda por decidir, es cuál de los ámbitos lo describen mejor: la poesía o la ciencia. 



 


1. La antigua Grecia: el amor está en los fluidos corporales.
Galeno de Pergamon, el físico griego más famoso, se hizo doctor a los 16 años y se educó a si mismo leyendo los libros de Hipócrates, el padre de la medicina occidental, que lo precedió 500 años atrás. Él describió 4 personalidades de acuerdo a los fluidos corporales: sanguíneo, flemático, melancólico y colérico. Los desbalances de éstos ocasionaban deferentes estados anímicos y condiciones siquiátricas. Antes de instaurar estas personalidades, los estados emocionales y las aflicciones mentales eran considerados hechos sobrenaturales, ocasionados por los dioses.


Galeno consideraba que el amor era el resultado de los fluidos mezclándose violentamente. Tomando en cuenta los síntomas que llega a provocar el amor: insomnio, pulso acelerado y cambios violentos de ánimos, Galeno consideraba el amor como una aflicción. Esta percepción del amor como una enfermedad permaneció hasta 1600, cuando las personalidades hipocráticas cayeron en desuso.


 


2. Europa moderna temprana: el amor es una anormalidad neurológica
Thomas Willis, padre de la neurología moderna, y líder de un grupo de doctores, químicos y filósofos, conocido como El Círculo de Oxford, fue el primero en sugerir que el cerebro era el responsable de muchas conductas humanas emocionales. Su enciclopedia de enfermedades del cerebro incluía la “enfermedad del amor”, como una reacción neurológica ante el enamoramiento.


Él creía que el amor era el resultado de ciertos químicos “navegando” por los nervios. En esta línea, él introdujo la idea de que los fenómenos emocionales y mentales podrían ser resultado de hechos fisiológicos.


Quienes creían en esta teoría, pensaban que las personas que tenían “mucha sensibilidad física”, por ejemplo, que reaccionaban exageradamente al pinchazo de un alfiler, eran más propensas a padecer problemas del sueño, palidez, y pérdida del apetito, bajo la influencia del amor.


 


3. Era victoriana: el amor es una forma de inanición mental
De acuerdo con el Dr. Frank Tallis, autor del libro El amor como una Enfermedad Mental, el estudio del amor a partir de 1800 fue reemplazado por una fascinación científica con el sexo. No hay mejor ejemplo de esto que la obra de Sigmud Freud El Arte de amar, en la que el doctor atribuye el amor romántico a una “supresión, represión o frustración del deseo sexual”.


Pero no todo el mundo estaba de acuerdo con esto. En una acción de reproche ante esta percepción, el Dr. Ray Vaughan Pierce escribió en su bestseller de 1895, Consejos médicos de sentido común: “el materialismo del siglo XIX ha devaluado al amor, al definirlo como algo meramente físico… La desnudez se ha vuelto sinónimo de vulgaridad; el amor de lujuria…El amor verdadero nunca busca degradar a su objeto de afecto, por el contrario, magnifica cada virtud, lo enaltece con atributos divinos y resguarda su honor hasta el punto de sacrificar la vida misma…”


Aún así Pierce creía que los enamorados sufrían de una disminución en las capacidades mentales, provocada por el redireccionamiento de la sangre, del cerebro a los genitales, una condición que llamaba “inanición mental”.


 


4. El amor contemporáneo: el amor estimula los centros del cerebro relacionados con la recompensa
La Doctora  Helen Fisher, bióloga y antropóloga, autora del libro “¿Por qué ella? ¿Por qué él?: Encontrando en amor verdadero por medio del entendimiento de tu personalidad”, explica el amor como la liberación de diferentes sustancias químicas en el cerebro, como la dopamina, que ayuda a tu cerebro a recordar cosas que realmente le gustan, y activa otras áreas del cerebro involucradas con la euforia, los pensamientos obsesivos, y la añoranza intensa, ¿te suena familiar?

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