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Edomex: el deprimente presagio de México en 2018

Los candidatos a gobernador del Estado de México no ofrecen un proyecto, pero sí una serie de ocurrencias irrealizables. La entidad es el espejo de lo que ocurrirá en el país, tras los comicios del próximo año. Es deprimente mirarlo.

24-05-2017, 6:40:28 AM
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Fotoarte Sofía Ugalde.

Se supone que es la entidad que, en mucho, representa el mosaico del país, el preludio de la lucha por la presidencia en 2018. Así de deprimente es la cuestión, porque lo que muestra es un panorama de conflicto y demagogia. No es una lucha en el cuadrilátero de la democracia, sino en un campo de lodo.

Los candidatos no ofrecen una visión y un proyecto, sino una serie de ocurrencias que suenan tan atractivas como irrealizables. Gane el que gane llegará embarrado al Palacio en Toluca, con una votación popular minoritaria, imposibilitado de cumplir los sueños guajiros presentados en la campaña. El contraste entre lo ofrecido y la realidad será una pesadilla para los mexiquenses.

No sorprende que los mexicanos se hayan vuelto cínicos ante su democracia. Sobre tres de los cuatro principales candidatos pesan detalladas acusaciones de corrupción. Millones de pesos, incluso cientos de millones, se mencionan con relación a sus personas, acciones y manejos dudosos. La ironía es que el candidato con diferencia más limpio, Juan Zepeda (PRD), es el más alejado en las encuestas.

Con respecto al abuso del poder destacan Alfredo del Mazo y Andrés Manuel López Obrador. El desfile de funcionarios federales en tierras mexiquenses ha sido vergonzoso. Al mismo tiempo el candidato del PRI trata de distanciarse del desprestigio del partido tricolor. Ya sólo falta que el primo del Presidente se declare candidato de oposición, sin renunciar evidentemente a todos los apoyos encubiertos.

López Obrador muestra una vez más su impresionante energía para hacer campaña. Prácticamente de la nada inventó la candidatura de Delfina Gómez. El que hoy la maestra tenga posibilidades de ganar se debe sólo a la fuerza electoral del tabasqueño. De paso, con total descaro y cinismo, AMLO recorre la entidad de cabo a rabo haciendo campaña por la presidencia.

La sumisa candidata de su (literal) partido le ha cedido, faltaba más, cuanto espacio ha requerido su mentor. El descaro ha sido extremo cuando el líder de Morena ha ocupado por completo los espacios publicitarios sin siquiera una imagen de la candidata oficial.

Como tantas veces, el Instituto Nacional Electoral (INE) parece un espectador inocente, aunque extremadamente bien pagado. Como si todo lo que ocurre no fuese de su incumbencia. Pocas cosas merecen el comentario, y menos las acciones, del organismo electoral. Otro pésimo augurio de lo que parece será su actuar el año entrante durante la competencia federal. Es de suponerse que, con sus generosos salarios y prestaciones, los Consejeros están y seguirán felices.

El delfín priista, Delfina y Josefina, por otra parte, se han regodeado en la más pura demagogia. Promesas sin fin que harían de las tierras mexiquenses un paraíso de trabajo tipo Estados Unidos, infraestructuras envidiables dignas del Japón y una seguridad que envidiarían los suizos.

Las empresas tendrán estímulos para producir, los estudiantes becas, así como universidades flamantes que surgirán de la nada. El dinero fluirá por doquier, en salarios rosas o subsidios. Ningún candidato se ha molestado, faltaba más, en detallar de dónde vendrá todo el dinero necesario para cumplir siquiera una fracción de lo prometido con tanta enjundia.

Exactamente lo mismo puede esperarse para el año que entra. En poco más de seis meses estarán los candidatos respectivos prometiendo el oro y el moro. Por supuesto, el candidato del PRI marcando distancia con el ocupante de Los Pinos (cuantimás que no será su pariente) a pesar de haber sido producto del dedazo presidencial. Por supuesto, López Obrador acusando de un fraude anticipado en su contra, y el candidato (o candidata) de Acción Nacional (¿con el apoyo del PRD?) imitando la demagogia que otros ofrezcan, para no quedarse atrás en el concurso.

El ganador en el Edomex será un triunfador minoritario, probablemente con escasa diferencia (y por ende abundantes acusaciones de fraude) con respecto al segundo lugar. En un estado que bien puede partirse no en tercios, sino en cuartos, tendrá que remontar ese problema de legitimidad. Quedará evidenciada, no que haga falta, la necesidad de una segunda vuelta en México.

La pesadilla puede similar a nivel federal en 2018: un Presidente electo con 25-30% del voto a favor. En otras palabras, con 70-75% del voto en contra. Esto aparte de cámaras legislativas igualmente fragmentadas.

Ciertamente: Estado de México es el espejo del país, y es deprimente mirarlo.

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