A FondoEmprendedor

Cómo y dónde buscar fondos para emprender un negocio

Invertir en emprendimientos de alto impacto puede traerle muchos beneficios a tu negocio, que van más allá de los meros retornos sobre la inversión. Te compartimos algunos.

10-02-2017, 6:40:26 AM
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A unos meses de su jubilación, el padre de Ernesto Rodríguez comenzó a perder movilidad. Luego de dos cirugías mayores y más de 3,000 horas de rehabilitación, su condición mejoró poco. Entonces, junto con su equipo de trabajo (Ernesto se dedica a la investigación en robótica en el Tec de Monterrey), Ernesto fabricó un traje electromecánico para mejorar la movilidad de su padre, pero también de cualquier persona que haya perdido su motricidad. El traje es una especie de exoesqueleto que sostiene el cuerpo desde afuera.  

El proyecto es loable: a nivel global, 975 millones de personas que sufren de pérdida de movilidad podrían mejorar su vida con este exoesqueleto, que emplea señales cerebrales y musculares para determinar el instante en que las articulaciones requieren de fuerza. El exoesqueleto puede separarse en partes.

Al igual que el de muchos emprendedores sociales, el sueño de Ernesto es crear un producto de bajo costo que llegue a muchas personas. Sin embargo, se enfrenta al mismo obstáculo que cualquier emprendedor: la falta de recursos.

“Al principio tuvimos acceso a un fondo del Conacyt y con eso arrancamos. Después recibimos tres fondos más pequeños del Instituto Nacional del Emprendedor (Inadem) para construir prototipos. Ahora seguimos buscando inversionistas, pues al tratarse de un dispositivo médico tiene que pasar por regulaciones que demandan muchos recursos”, cuenta el investigador del Tec.

En su búsqueda por democratizar su exoesqueleto, Ernesto buscó a inversionistas mexicanos, pero no obtuvo una respuesta positiva. “Creen que mi proyecto tendrá retornos de inversión muy largos y que su riesgo es alto”. ¿Qué le queda a Ernesto ante la negativa? Lanzar una campaña de fondeo colectivo para financiarse, y buscar inversionistas en Estados Unidos.

Tipos de fondeadores

El fondeo colectivo o crowdfunding es uno de los distintos tipos de financiamiento para emprendedores. Aquí, el emprendedor se conecta con prestamistas que quieran aportar recursos a su proyecto. El fondeo se hace a través de internet.

Hay dos tipos de financiamiento por crowfunding: a) plataformas basadas en donaciones filantrópicas o contribuciones que únicamente esperan obtener una recompensa a cambio, como un producto o servicio relacionado con el proyecto que apoyaron; en esta categoría se encuentran FondeadoraMx e Ideame, por ejemplo. b) plataformas financieras, en las cuales los préstamos deben devolverse con una tasa de interés; entre estas plataformas destaca Prestadero.

En esta categoría pueden ser incluidos los inversionistas que, al prestarle dinero a un emprendedor, le piden un porcentaje de las acciones de su empresa. Play Business y Crowdfunder son plataformas de este tipo, pero hay 20 más, agrupadas en la Asociación de Plataformas de Fondeo Colectivo (Afico).

Otro tipo de financiamiento lo otorgan los inversionistas ángeles: emprendedores que fueron exitosos y que ahora son empresarios. De acuerdo con Federico Antoni, fundador y socio director del fondo Antoni & Lelo de Larrea Venture Partners (ALLVP), los inversionistas ángeles generalmente apoyan proyectos de su misma industria o negocio.

Aportan dos cosas esenciales: dinero –en un modelo más institucional que la familia y los amigos, que son los primeros en poner su dinero para que un emprendedor comience a hacer realidad su sueño– y expertise, con un enfoque de mentor. Desafortunadamente, en México no hay suficientes inversionistas ángeles.

Los fondos de capital semilla son más institucionales que los inversionistas ángeles. Aportan apoyo financiero temporal en forma de crédito simple para el arranque y la etapa inicial de un negocio.

El venture capital o capital de riesgo es otro tipo de fondo que capitaliza a empresas que están comenzando o que operan en mercados de alto crecimiento.

Por último está el private equity o capital privado. Algunos de estos fondos invierten en proyectos con alto potencial que aún están en etapa de creación o de desarrollo (capital semilla y capital emprendedor) y otros, en empresas consolidadas, pero que todavía tienen gran potencial de crecimiento.

Estos fondos participan activamente en la administración del negocio, haciéndolo más productivo, y toman posiciones accionarias. En el país operan 62 fondos de capital privado y se agrupan en la Asociación Mexicana de Capital Privado (Amexcap).

El mercado mexicano de capital privado para emprendimientos vale 1,520 millones de dólares (mdd): apenas 4% de los 38,000 mdd que hay en la gran bolsa del capital privado. La mayor parte de ese dinero está invertido en bienes raíces (30%), infraestructura (20%), y empresas pequeñas y medianas que ya operan (38%).

Otras fuentes de financiamiento para emprendedores son la banca comercial, las sociedades financieras de objeto múltiple (Sofomes), el arrendamiento puro, el arrendamiento financiero y el factoraje, entre los más comunes. Sin embargo, este tipo de financiamientos son más un crédito que una inversión.

Negocio para corporativos

A pesar de la amplia oferta de fondos que existe en nuestro país, aún hay mucho por hacer para crecer el ecosistema emprendedor en materia de capital. Por supuesto que en los últimos cinco años el mercado ha pasado de ser casi inexistente, a vibrante.

El gran detonador fue Inadem, creado en 2013 por el presidente Peña Nieto. Con recursos del Fondo Pyme, de la Secretaría de Economía, el Inadem apoyó muchos proyectos para incubar y acelerar proyectos con capital semilla. Ahora, con el Fondo Nacional Emprendedor –que empezó a operar en 2014– se impulsa la industria de capital emprendedor para apoyar proyectos más avanzados. Es una bolsa de 2,700 mdp para atender a 270 empresas en cinco años.

La política pública establecida por el Inadem ha sido una de las más exitosas de este gobierno. Sin embargo, por el tamaño de nuestra economía, el potencial que tiene el fondeo a emprendedores es enorme.

Como parte del ecosistema emprendedor (que involucra a universidades, gobierno, iniciativa privada), los corporativos y las grandes empresas deberían redoblar sus esfuerzos en materia de responsabilidad social emprendedora.

No se trata solo de apoyar la educación, la lucha contra el sida o a los niños de la calle, sino de invertir en innovación, en empresas de alto impacto que generan empleos e impulsan la economía del país, como suele ocurrir con las creadas por los emprendedores, cual es el caso de las startups.

En efecto, muchas veces las ideas más innovadoras surgen en startups, no en las grandes corporaciones. Así ocurrió con el negocio fintech: fueron emprendedores innovadores quienes desarrollaron servicios financieros disruptivos, más eficaces y menos costosos, utilizando tecnología.

Ejemplos de grandes empresas con esta visión son Femsa, que apoya la incubación de nuevas empresas en los campos de la nanotecnología y la biotecnología farmacéutica y de alimentos; Axtel, que tiene una aceleradora propia, llamada NAVE, enfocada en el desarrollo de proyectos emprendedores relacionados con big data, internet de las cosas, redes sociales, seguridad y virtulización; y Bancomer, que creó su Centro de Innovación para desarrollar soluciones tecnológicas innovadoras que satisfagan las necesidades de los usuarios de servicios bancarios.

Estas empresas se dieron cuenta de que no pueden hacerlo todo; tienen que tener aliados estratégicos para desarrollar soluciones y productos innovadores.

A veces, disponer de un área de innovación dentro de la empresa es complejo, así que apoyar con recursos a un emprendedor de alto valor, de alta tecnología o de investigación y desarrollo es una buena opción.

Otra forma de apoyar es “consumiendo” emprendimiento. Como las startups de alto impacto resuelven problemas y satisfacen necesidades de manera efectiva, los corporativos debieran comprarles sus soluciones.

Hay empresas, como Pernod Ricard, a través de su marca Chivas, que apoyan el emprendimiento social mediante estímulos económicos y conocimiento.

The Venture es un concurso global de Chivas, cuya recompensa es un fondo de un millón de dólares que se reparte entre los mejores proyectos del mundo. En el proceso, además, los emprendedores toman capacitación en la Escuela de Negocios de la Universidad de Oxford. El exoesqueleto de Ernesto es el proyecto que representará a México en este concurso.

Ahora bien, ¿en qué etapa debe estar la startup a la que un corporativo quiere apoyar? Daniel Moska, director del Instituto de Emprendimiento Eugenio Garza Lagüera, del Tecnológico de Monterrey, dice que se necesitan recursos en cualquier etapa, aunque en etapas tempranas el riesgo es mayor. “Entonces habrá que invertir más en mentoría, networking, management, gobierno corporativo, etc., para mitigar el riesgo y hacer que la startup crezca más rápido”, explica.

Invertir en portafolios de emprendimientos de alto valor y no en una sola startup también disminuirá los riesgos. Los cetes dan rendimientos de entre 4 y 5%; la Bolsa, de entre 10 y 12%; y un portafolio de startups de alto impacto, de entre 25 y 35%.

El secreto está en seleccionar bien los proyectos: que sean innovadores, que usen tecnologías de información, que estén conformadas por equipos multidisciplinarios y que sean diversificables. No es lo mismo inyectar capital a un restaurante que invertir en proyectos de alto impacto que atenderán a mercados de gran crecimiento.

Más allá de los dineros 

La lógica de cualquier inversionista es maximizar el retorno de su inversión, de acuerdo con el riesgo que está tomando. Pero la mentalidad de la empresa inversionista debería ir más allá: al invertir en el sector de innovación, en emprendedores de alto impacto, estará generando cambios positivos en el país, apoyando la creación de empleos de mayor valor, conectando con más emprendedores y aprendiendo de sus procesos.

Esto fomentaría el ecosistema emprendedor y crearía toda una generación de emprendedores de alto impacto que podrían ser escalables y, ¿por qué no?, hasta globales. Compañías de este tipo son las que tanta falta le hacen a México, sobre todo en tiempos difíciles como los actuales.

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