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Donald Trump gana y el miedo se apodera del mundo

Las bolsas del mundo se colapsan y el peso mexicano enfrenta una jornada de agonía frente al dólar: Donald Trump ha sido elegido presidente de Estados Unidos.

08-11-2016, 10:55:57 PM
Donald Trump gana y el miedo se apodera del mundo
Altonivel con información de Reuters

Lo que para muchos fue un chiste que se convirtió en un temor, hoy, es una realidad para el mundo. Donald Trump fue elegido presidente de Estados Unidos.

Las bolsas del mundo se estremecen y el peso mexicano vive horas convulsas en donde su cotización se ve mermada frente al billete verde. El dólar estadounidense cotiza en niveles superiores a los 20 pesos por unidad.

Los precios del petróleo caían este martes, en momentos en que el recuento de votos en la elección presidencial de Estados Unidos mostraba al republicano Donald Trump ganador.

Los futuros del petróleo en Estados Unidos tocaron un mínimo en la sesión de 43.07 dólares por barril, con un declive de más de un 4 por ciento y su nivel más débil desde septiembre, antes de que rebotaran levemente a 43.30 dólares por barril. El crudo Brent de Londres perdía un 3 por ciento, a 44,68 dólares por barril.

El dólar se hundía y las bolsas se desplomaban este miércoles en una caótica sesión en Asia, en momentos en que los inversores se enfrentaban a la posibilidad de una victoria del republicano Donald Trump en la elección presidencial de Estados Unidos.

“Los mercados están reaccionando como si los cuatro jinetes del Apocalipsis salieron a caballo desde la Torre Trump,” dijo Sean Callow, estratega de divisas de Westpac en Sídney. “O por lo menos tres de ellos – Podrían ser cuatro cuando la perspectiva de una victoria amplia (de los republicanos) en el Congreso se asiente”, agregó.

Donald Trump ha subvertido tradiciones de la democracia de Estados Unidos con una campaña de 17 meses que espera que lo ha llevado este martes a la Casa Blanca, quien se ha apoyado en su dominio escénico, las hipérboles y las bravuconadas que lo convirtieron en uno de los empresarios más famosos del mundo.

Desde una escalera mecánica en la Torre Trump de Nueva York, el magnate ingresó a la carrera presidencial republicana el 16 de junio del 2015 y se las arregló para ser simultáneamente carismático y combativo, elitista y populista, escatológico y santurrón para atraer el voto de estadounidenses cansados de la política partidista de Washington.

La elección del martes, frente a la demócrata Hillary Clinton, lo colocó en un cargo público, algo que Trump considera un movimiento más que una campaña.

Lo que parecía una broma en las redes sociales es una realidad y el temor es que cumpla su amenaza de cortar de tajo las relaciones con México y que levante un muro que corte las relaciones comerciales entre ambos vecinos unidos por la geografía y luego por la economía.

El multimillonario atrajo a un público entusiasta a mítines donde las personas lo celebraron por “decir lo que todos piensan”. Pero sus críticos lo tildaron de misógino, mal informado, burdo, sin porte presidencial, racista, hipócrita, demagogo y acosador sexual, acusaciones que Trump niega.

A Trump, de 70 años, le llevó poco más de 10 meses eliminar a otros 16 candidatos y convertirse en el primer aspirante de uno de los grandes partidos que no ha tenido experiencia en el Gobierno desde el general Dwight Eisenhower en la década de 1950.

Trump obtuvo un récord de votos en las elecciones primarias, pero al mismo tiempo dividió al Partido Republicano.

Luego se enfrentó a la demócrata Hillary Clinton, de 69 años, en una carrera marcada por polémicas que incluyó cambios de colaboradores, acusaciones de que manoseó a mujeres, y su afirmación, sin pruebas, de que la ex secretaria de Estado y los medios amañaron la elección en su contra.

Trump sorprendió a muchos al decir que tal vez no aceptaría el resultado de la elección si hubiera perdido, repudiando una larga tradición estadounidense de transiciones pacíficas. También sostuvo que como presidente investigará a Clinton por su uso de un servidor privado cuando era secretaria de Estado y prometió enviarla a la cárcel.

Su campaña tomó un escandaloso giro el mes pasado con la divulgación de un video del 2005 en el que Trump, que no sabía que lo estaban grabando, dijo a un periodista de espectáculos que le gustaba besar a mujeres sin permiso y que, debido a que era rico y famoso, podría “agarrarlas” de los genitales sin recriminaciones.

Trump, que nació en 1946 en el seno de una familia rica, restó importancia a sus comentarios calificándolos de “conversación de camarín” y negó las acusaciones de más de 10 mujeres que dijeron que las había manoseado o les había hecho proposiciones sexuales no deseadas.

Un país de rodillas

Durante su campaña, y especialmente en su discurso en la convención republicana de julio, Trump describió un Estados Unidos oscuro que ha sido puesto de rodillas por China, México, Rusia y el Estado Islámico. El “sueño americano” está muerto, dijo, ahogado por intereses empresariales malignos y políticos corruptos, y afirmó que solo él podría revivirlo.

Trump dijo que hará que Estados Unidos sea grandioso de nuevo a través de la fuerza de su personalidad y sus habilidades negociadoras.

Ofreció planes vagos para obtener concesiones económicas de China, construir un muro en la frontera sur para evitar el ingreso de inmigrantes indocumentados y hacer que México lo pague.

Prometió anular la reforma de salud y negar la entrada a personas de países de Oriente Medio arrasados por la guerra, una versión modificada de su propuesta anterior de una prohibición contra los musulmanes.

Trump se promociona a sí mismo como el mayor caso de éxito. Salió con mujeres hermosas, se casó con tres de ellas, tuvo su propio reality show y levantó rascacielos que llevan su nombre en grandes letras.

Sin embargo su campaña estuvo llena de contradicciones. El candidato que prometió crear empleos en Estados Unidos fabrica su línea de ropa y sombreros en el extranjero.

El hombre que condenó la corrupción en política presumió de haber comprado influencias. Se emplearon trabajadores indocumentados en sus proyectos de construcción, pese a que prometió expulsar a inmigrantes ilegales.

Además, dijo que nadie respetaba más que él a las mujeres, pero desde antes de que aparecieran las acusaciones en su contra fue calificado como misógino por burlarse de la apariencia de la candidata rival Carly Fiorina y de la ex Miss Universo venezolana Alicia Machado.

El ascenso de Trump, cuyos discursos con frecuencia eran improvisados y repletos de fuentes dudosas y afirmaciones falsas, amenazó con hundir al partido en una crisis sin precedentes.

Muchas de sus figuras pusieron en duda sus principios y se organizaron en su contra. Destacados republicanos como los ex presidentes George H.W. Bush y George W. Bush y líderes del Congreso se desmarcaron de su figura o le ofrecieron un respaldo poco entusiasta.

Trump también fue blanco de bromas por su uso de Twitter como un arma, publicando insultos y burlas contra quienes lo ofendían, como sus rivales políticos. Para fines de octubre, el diario New York Times había contado 282 personas o cosas a las que el republicano había insultado en la red social desde que anunció su candidatura.

La elección ha edificado un muro entre México y Estados Unidos, aunque todavía no se construye uno de cemento entre la frontera de ambos países. Hoy, la broma y luego el temor se han convertido en una realidad.

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