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El directivo español que llevó energía eólica a Oaxaca

Miguel Alonso dirige Acciona para abrir camino en el sector energético sustentable de México, en regiones donde la idiosincrasia es muy arraigada o las condiciones poco favorables. Hoy, opera cuatro parques eólicos en el país.

09-06-2017, 3:36:51 PM
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Isac Nácar.

Por Ilse Maubert

Miguel Alonso se dedicaba a viajar por el mundo. Pero no como trotamundos, sino haciendo valuaciones de factibilidad de proyectos para Acciona, corporación española líder en energía e infraestructura, que opera en México desde 1985. Rara vez pasaba tiempo en sus oficinas, pues su labor era comprobar que en la zona donde la empresa pretendía instalar uno de sus desarrollos hubiera la infraestructura y capacidad necesarias para tener éxito. Y aunque eso significaba poca estabilidad y mucha disponibilidad de tiempo, disfrutaba de su trabajo y de viajar.

La última parada en el itinerario de este ejecutivo viajero fue Oaxaca, México, en 2006, pues la empresa tenía planes de instalarlo en el país para que se hiciera cargo de su división de Energía. “Era moneda de uso común que te ofrecieran un puesto en el exterior porque en España había un boom económico en el sector. Sonaba interesante el reto y me vine para acá”, recuerda, aunque pronto se topó con pared y descubrió con sorpresa que “traíamos más buenas intenciones que futuro”.

¿La razón? Por un lado, estaba la empresa, acostumbrada a tiempos de construcción, desarrollo y puesta en marcha de estándares en la industria; y por otro, se encontraba la idiosincrasia de la comunidad del Itsmo de Tehuantepec, donde pretendían instalar su primer parque eólico de la mano de Cemex. Así, lo que en otras latitudes tardaría 18 meses en realizarse, en el Itsmo tardó tres años. “Tuvimos muchas dificultades al querer construir en esa zona porque hay usos y costumbres muy arraigados y la gente se resiste al cambio, por más grande que sea tu nombre en el mercado”, explica.

Además, en aquel entonces nadie en México hablaba de energías alternativas, ni pensaba en reformas ni en la necesidad de reestructurar ciertas instituciones energéticas. “Me decían ‘chaval, esto es México’ y aquí así son las cosas”, recuerda. “No había nada que soportase la decisión de inversión más que dos empresas con una visión idéntica, apostándole a las renovables y a que este país tuviese una coyuntura futura importante al respecto.”

Afortunadamente, no se equivocaron. Hoy, según la Ley de Transición Energética, México tiene como meta que el 35% de la generación de energía eléctrica provenga de energías limpias (incluyendo la eólica) para 2024. Y gracias a su visión futurista e innovadora, Acciona –que ya está en la carrera– va tomando la delantera.

A la fecha, tiene instalados 557MW en el país y 168MW más en construcción. Sus principales clientes son la Comisión Federal de Electricidad, CFE (con el 54%) y Cemex (con el 46%). México representa el segundo lugar en cuanto a producción total de energía de toda la compañía, sólo detrás de España. En conjunto con sus demás filiales alrededor del mundo, las ventas de Acciona en 2016 se situaron en 5,977 millones de euros, de los cuales, el 29% provino de su división de energías renovables.

De hecho, Eurus –ese primer parque que Acciona instaló en México– produce alrededor de 989GWh de electricidad limpia al año, el equivalente al consumo de una población de 500,000 habitantes, que evita la emisión de 600,000 toneladas de CO2. Su capacidad de producción es suficiente para cubrir al 25% de las necesidades energéticas de las plantas de Cemex. En 2015, ganó el premio BID Infraestructura 360° en la categoría Impacto en Población y Liderazgo, que reconoce las prácticas destacadas de sostenibilidad en inversiones de infraestructura en América Latina y el Caribe.

La empresa también opera el mayor complejo eólico de América Latina, igualmente en Oaxaca, incorporando 204 aerogeneradores capaces de cubrir la demanda eléctrica de unos 700,000 hogares mexicanos y reduce el equivalente a 750,000 toneladas de CO2.

El cielo es el límite

No se puede negar la velocidad con que la innovación y la disrupción aparecen en diferentes industrias. Hay incluso quien piensa que ambas han dejado de ser una opción para convertirse en una obligación, dice Roberto Cabrera, socio líder nacional de Asesoría en KPMG en México. “Ante un entorno cada vez más competitivo, la cultura de innovación debe promoverse desde el interior de la compañía como un proceso necesario, del que depende la supervivencia o desaparición del negocio”, advierte.

En contraste, Fernando Lazalde, líder de Innovación Corporativa de la agencia de innovación Cirklo no es tan tajante: “Es un tema poco predecible y no necesariamente constante en todas las industrias, no se sabe cuándo o por dónde llegará.”

Sin embargo, empresas como Acciona tienen como motor de su ADN una cultura de innovación que les permite ser ágiles, a pesar de su tamaño y procesos establecidos, con diferentes mecanismos para implementar la innovación desde dentro y hacia afuera de la organización.

Miguel Alonso concuerda, pues no es una sino varias las innovaciones que se han implementado para mantenerse a la vanguardia. Así lo demuestran los?193.9 millones de euros que la empresa invirtió en investigación, desarrollo e innovación (I+D+I) tan sólo en 2016.

Uno de los logros de innovación tecnológica más representativos, que incluso la posicionó como pionera en el mercado a nivel mundial, fue cambiar el material con el que se construían las torres de los aerogeneradores, pasando del?acero al concreto en 2005. “Queríamos más?altura porque cuanto más arriba subes, más viento hay”, y mientras que las de acero tienen que fabricarse en una factoría y el traslado implica retos por sus dimensiones, las de concreto se pueden construir in situ, eliminando desvíos o rutas modificadas.

Además de los ahorros y eficiencia, cambiar de tecnología le permitió a la empresa ampliar sus áreas de oportunidad. “Hay zonas a las que a 60 u 80 metros –que era lo más alto a lo que podíamos llegar con acero– no da el viento suficiente, pero a 120 o 140 –como nos lo permitía el concreto–, sí”, explica Miguel. “En México, eso convirtió a zonas que antes no eran atractivas, como la cuenca de Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila, en cunas de desarrollos y proyectos pujantes.”

La empresa también produce, desarrolla y comercializa energía hidráulica, de biomasa, termosolar y fotovoltaica, de la cual hay proyectos en construcción en México con una potencia proyectada de 339MWp.

Incluso Miguel espera poder implementar en el país el concepto de huertas solares, que consiste en la socialización de grandes plantas de energía solar en las que intervienen inversores privados, garantizando flujos a 25 años.

“Fuimos responsables del desarrollo fotovoltaico en España de 2005 a 2007 usando este modelo”, dice el directivo. “Aunque aquí ha ocurrido de una manera más sana, creemos que el formato tiene mucho futuro y no quitamos el dedo del renglón”.

Mecanismo de supervivencia

Fernando Lazalde, de Cirklo, explica que a la mejora o aumento de valor de los productos y servicios con los que ya cuenta la empresa se le conoce como “innovación de cara al cliente a corto plazo”, y es la más común. Pero también hay otras menos recurrentes e igual de relevantes, como la de procesos para mejorar la eficiencia, la que haces hacia los colaboradores para atraer y retener talento, o la transformativa para mantenerte competitivo a largo plazo.

Esta última la implementó Acciona Energía en México como un mecanismo de supervivencia durante la crisis de 2008. No había dinero, capacidad de inversión ni crecimiento, y al ser una empresa de origen español, la coyuntura nacional empezaba a pegarle. “A la madre le dio gripa y, aunque no nos contagiamos, tuvimos que guardar cama. Eso implicó amarrar el gasto y ser conservadores hasta recuperarnos”, detalla el directivo.

Aprovechando su know how, experiencia de mercado y renombre de la compañía, la división se dedicó a construir parques para terceros. Consiguieron dos contratos: uno para los desarrollos Ventika I y II en Nuevo León y otro para Ingenio, en el Itsmo de Oaxaca. “Esto nos permitió no gastar ni invertir, pero sí crecer e incluso mejorar nuestras métricas. Y ahora tenemos finanzas sanas y fuertes, con capacidad de inversión”.

Otro tipo de innovación que refiere Fernando Lazalde es la que se da hacia la comunidad para generarles valor a largo plazo. “Se da sobre todo en el sector energético porque los habitantes son los que te dan licencia social para operar y debes de tomar en cuenta sus intereses”, explica. En este sentido, Acciona ha creado programas y un plan de inversión comunitaria con iniciativas relacionadas a salud, formación, autoempleo, cultura y deporte. Y han generado 1,748 empleos estables para los próximos 25 años. Además, con la fundación Acciona Microenergía, instaló sistemas fotovoltaicos para más de 30,000 personas en Oaxaca.

Intrapreneur con visión 

Los emprendedores que se desarrollan dentro de los corporativos, como Miguel -también conocidos como intrapreneurs– buscan poner en marcha ideas de negocio desde dentro de la organización en la que laboran, pero sin abandonar el barco. De no haber sido por su ímpetu, empeño y liderazgo, difícilmente la empresa en su división de Energía hubiera superado los “huracanes” a los que se ha enfrentado.

Pero para poder tener ese espíritu también es necesario luchar contra barreras personales.

“Mi muro fui yo mismo”, confiesa. “Lo derribé convenciéndome de que las cadenas que me ataban no eran tan fuertes y que yo mismo podía liberarme de ellas”, cuenta.

Y es que, explica, cuando llegas a un mercado nuevo, sobre todo como extranjero, te enfrentas a ideas preconcebidas, pero para que tengas éxito debes quitártelas. “Cuando entiendes eso y eres capaz de transmitir que estás ahí para mejorar la vida de las personas y contribuir a largo plazo junto con ellos, empiezas a construir relaciones que dan frutos”, comenta. “Ese es nuestro mayor éxito en el Itsmo y en México: que la gente hoy nos cree porque hemos cumplido”.

La visión emprendedora de Miguel está puesta en un futuro en que la población mundial seguirá creciendo y, con ella, la necesidad de energía. Según pronostica la organización, habrá un cambio sustancial en unos años, pues la potencia instalada se duplicará: el 60% será renovable (13% eólica y 29% solar) y la capacidad fósil se reducirá a la mitad (30%). Acciona ya está en la jugada y se prepara para ir a la delantera. Miguel no tiene dudas y enfatiza: “Debemos interpretar el cambio y adaptarnos. Tras los embates que hemos superado, vamos a salir victoriosos”.

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Publicado originalmente en Entrepreneur en Español.

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