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‘No cometí crimen’: Dilma Rousseff sobre su destitución

La presidenta de Brasil se defendió ante el impeachment aprobado por el Senado e insistió en que se trata de un golpe de Estado.

11-05-2016, 6:14:50 PM
‘No cometí crimen’: Dilma Rousseff sobre su destitución
Altonivel

“He podido cometer errores, pero no he cometido crímines. Estoy siendo juzgada injustamente” aseguró Dilma Rousseff esta mañana en una conferencia de prensa tras ser notificada de la aprobación en el Senado del impeachment por el que fue destituida y será juzagada por los legisladores en los próximo 180 días.

La presidenta de Brasil insistió en que enfrenta un golpe de Estado orquestado por la oposición, ya que desde que fue electa este grupo pidió recontar los votos, intento anular las elecciones y después pasó a conspirar en su contra, “el único objetivo es tomar por la fuerza lo que NO conquistaron con las urnas” y agregó “lo que está en juego no es mi mandato (…) es el respeto a las urnas, de la voluntad de los 54 millones de brasileños, las conquistas de los últimos 13 años“.

Dilma fue enfática al declararse inocente: “No cometí crimen, no tengo cuentas en el exterior, no recibí coimas, jamás fui corrupta”.

En un discurso emotivo, la presidenta se dijo orgullosa de ser la primera mujer brasileña elegida democráticamente en las urnas y habló de los desafíos que ha enfrenado durante su vida: “He sufrido el dolor invisible de la tortura, y ahora sufro, una vez más, el dolor de la injusticia. Lo que duele es la injusticia”, señaló.

La mandataria reiteró que continuará luchando contra la injusticia: “Aprendí a confiar en la capacidad de nuestro pueblo, ya viví muchas derrotas y grandes victorias. Pero nunca imagine que sería necesario luchar de nuevo contra un golpe en nuestro país”.

Al advertir que el grupo que tomará el poder puede caer en la tentación de reprimir las movilizaciones, llamó a la población a seguir luchando en las calles: “La lucha por la democracia no tiene fin (…) Es una lucha que se puede ganar y vamos a ganar (…) Jamás voy a desistir de luchar”.

Aquí puedes ver el discurso completo:

Llegó el impeachment

El Senado brasileño separó de su cargo la madrugada de este jueves a la presidenta Dilma Rousseff, tras una sesión de 20 horas y 39 minutos, en la que debatió la pertinencia de iniciar un juicio político en su contra por supuestamente violar leyes presupuestarias.

Con este movimiento, los legisladores dejaron fuera del poder a la impopular líder y acabaron con 13 años de gobierno izquierdista del Partido de los Trabajadores (PT).

Dilma Rousseff reaccionó a través de su cuenta de Facebook con un un video en el que muestra la intervención del ministro José Eduardo Cardozo bajo el título de ‘Se está cometiendo una injusticia histórica’.

Citando las palabras de Cardozo dijo que se está “intentando alejar del poder a una presidente legítimamente elegida en una injusticia histórica”.

Este jueves Rousseff destituyó a todos sus ministros y asesores para enfrentar el juicio político, según se publicó en el Diario Oficial. En la lista de 28 funcionarios se encuentra el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien había sido nombrado ministro de la Casa Civil de Brasil.

La presidenta de Brasil recibió este texto sobre su destitución temporal: “Señora Presidenta: se le hace saber por medio de esta notificación que a partir de su recepción ésta instaurado el proceso de impeachment. (…) Y queda suspensa del cargo de presidenta”.

El nuevo gobierno

La mandataria será sustituida por el vicepresidente Michel Temer, quien ocupará el cargo de forma interina mientras dure el proceso, hasta seis meses como máximo, y en espera de que si el impeachment procede y Rousseff no regresa, él permanezca en el poder hasta 2018.

En una señal de que Rousseff se estaba preparando para la derrota, el senador del PT Humberto Costa dijo a periodistas que se esperaba que liberase a todos sus ministros el miércoles, para que así Temer nombre a su propio gabinete mañana.

Con gran parte de la nación siguiendo en vivo por televisión la trascendental sesión, el Senado comenzó a debatir la posibilidad de un juicio político a media mañana del miércoles.

La consultora con sede en Brasilia ARKO Advice proyectó que la Cámara alta votaría 57-21 en favor de juzgar a Rousseff, la primera presidenta de Brasil. La cifra suma 78 sufragios en vez de 81 porque el presidente del Senado no votará, hubo un senador ausente y otro enfermo. Al final, la votación fue de 55 a 22.

Un juez del Supremo Tribunal Federal rechazó la solicitud de última hora presentada el martes para detener la votación. El magistrado Teori Zavascki rechazó como “un pedido jurídicamente no plausible” el argumento del Gobierno de que el proceso está viciado porque fue iniciado por venganza por el ex presidente de la Cámara baja.

La perspectiva del ascenso al poder de Temer, considerado más amigable para los empresarios, ha hecho subir con fuerza los mercados financieros este año, con la esperanza de que su equipo recorte un enorme déficit fiscal y devuelva la economía al crecimiento.

La popularidad de Rousseff, que lleva en el cargo desde 2011, se desplomó por la larga investigación de una enorme trama de sobornos en la petrolera controlada por el Estado, Petrobras, en un momento en que ella era presidenta de la compañía.

Si es condenada en un eventual juicio en el Senado, Temer completaría el resto de su mandato hasta las elecciones de 2018. La crisis política profundizó la peor recesión que vive Brasil desde los años 1930. Además, llega menos de dos años después de que Rousseff fuera reelegida por un estrecho margen para un segundo mandato de cuatro años, cuando Brasil esperaba brillar con los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en agosto.

Los sondeos de opinión muestran de forma abrumadora que la mayoría de los brasileños quiere que Rousseff sea sometida a un juicio político. No obstante, las encuestas también indican un escaso apoyo popular a Temer, de 75 años.

Rousseff se defiende

Inclinándose hacia una política económica liberal, Temer ha elegido como ministro de Hacienda al ex presidente del Banco Central Henrique Meirelles y, según medios locales, al economista jefe de Itaú Unibanco, Ilan Goldfajn, para dirigir el Banco Central.

Rousseff ha negado haber cometido un delito que merezca un juicio político. Ex integrante de un grupo guerrillero marxista que fue torturada durante la dictadura militar de 1964-1985, dijo que el juicio político es un “Golpe de Estado” y prometió combatir el proceso hasta el último minuto.

El PT, decidido a resistirse a su desalojo del poder, recurrió al Supremo Tribunal Federal para evitar que Temer despida a los ministros de Rousseff y nombre un nuevo gabinete hasta que concluya el juicio político, según un funcionario judicial.

Existen preocupaciones de que el tenso momento político en Brasil genere protestas que podrían volverse violentas, después de que manifestantes contrarios al juicio político bloquearon caminos y quemaron neumáticos en varias ciudades el martes. El PT y asociaciones sindicales convocaron una huelga nacional.

El Papa Francisco dijo en su audiencia general de este miércoles en el Vaticano que reza por la paz y la armonía en estos “momentos de dificultad” para Brasil.

El principio del fin

 La peor recesión que vive Brasil en décadas podría estar cerca de tocar fondo mientras el vicepresidente, Michel Temer, se prepara para asumir el poder con una agenda amistosa con los mercados y un amplio apoyo para poner fin a una crisis política.

La esperanza de que Temer reduzca los subsidios estatales y restaure la confianza en la novena mayor economía del mundo ha provocado un alza en las acciones brasileñas y los economistas comenzaron a elevar las previsiones de crecimiento para este año y el 2017.

Brasil, que fue uno de los mercados emergentes preferidos, verá una contracción del 3.9 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB) este año y sólo crecerá un 0,50 por ciento en 2017, según la mediana de las previsiones de unos 100 economistas consultados la semana pasada por el banco central.

Si bien es poco consuelo para un país que sufre un aumento del desempleo, un declive del gasto de consumo y una inflación de casi el 10 por ciento, es la primera vez en casi un año en que mejoran las proyecciones de crecimiento.

Orquestar un cambio será una tarea de enormes proporciones para Temer. El líder del partido más grande de Brasil a sus 75 años relevará a la presidenta Dilma Rousseff.

La pérdida de empleo sigue aumentando a un ritmo histórico y algunos economistas advierten que el mercado bursátil -que ha subido cerca de un 40 por ciento en términos de dólares en 2016- refleja las ilusiones de los inversionistas después de años de intervencionismo bajo el gobierno de Rousseff.

Pese a todo, han empezado a aparecer señales de que la recesión se está frenando. Con una caída de la producción económica en un 7 por ciento desde 2014, las compañías se han desprendido de su exceso de inventarios y los costos laborales han bajado, reduciendo la inflación.

La confianza de los consumidores y empresarios, aún en mínimos históricos, ha mostrado señales de estabilizarse.

“Las cosas han dejado de empeorar”, dijo Walter Cover, presidente de Abramat, una asociación de empresas de materiales de construcción, después de reportar una caída de 10 por ciento en las ventas de abril respecto del mismo período del año pasado.

Una fuerte depreciación de la moneda brasileña, el real, en el último año ha ayudado a reducir la competencia extranjera y los fabricantes comienzan a respirar tras dos años de dolor.

El déficit de cuenta corriente de Brasil, una medida de la vulnerabilidad del país a las crisis globales, se redujo en un 70 por ciento en el primer trimestre respecto del mismo periodo del año anterior por una caída de las importaciones.

Pero aún se prevé que la economía se contraiga por segundo año consecutivo en 2016, en la que sería la peor recesión en más de un siglo. Esto ocurre tras una década de prosperidad que sacó de la pobreza a casi 30 millones de personas, según el Banco Mundial.

En febrero, un sondeo de Reuters mostró que analistas esperan que la economía de Brasil vuelva a su tamaño previo a la crisis recién en 2019.

¿La casa en orden?

Temer planea moverse rápido si el Senado suspende a Rousseff, proponiendo cambios al costoso sistema de pensiones y al complejo código tributario, dijeron sus asesores. También buscará la privatización de compañías estatales.

“Una nueva administración con Michel Temer tiene una oportunidad dorada para provocar un giro en la economía brasileña”, dijo Marcelo Carvalho, economista jefe de BNP Paribas para América Latina, quien elevó su previsión de crecimiento para 2017 del 0 al 2 por ciento.

Las expectativas de que Temer tenga éxito en la aprobación de las reformas son fundamentales para el pronóstico de Carvalho. Otros son menos optimistas ya que muchos de los cambios propuestos sin impopulares y necesitarán la aprobación de un Congreso fragmentado.

Los economistas también advierten de que la economía, sofocada por los altos impuestos y la burocracia, no será capaz de crecer mucho más rápido sin reformas. La tasa de crecimiento potencial de Brasil ha caído a sólo el 1,5 por ciento al año, bastante baja para un país de ingresos medios, según el economista de Nomura Joao Pedro Ribeiro.

Fitch degradó la semana pasada la calificación crediticia de Brasil aún más dentro del territorio basura, en un recordatorio de la complicada tarea a la que se enfrenta Temer, quien hasta hace poco era un desconocido para la mayoría de los brasileños.

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