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¿Cómo detener a Delfina Gómez?

Lo que parecía una carrera a tercios comienza a perfilarse como una batalla entre Alfredo del Mazo y Delfina Gómez. A un mes de las elecciones, estos son los escenarios en el Estado de México.

02-05-2017, 1:53:48 PM
delfina gomez

En el meridiano de las campañas electorales por la gubernatura del Estado de México, lo que empezó como una carrera a tercios comienza a perfilarse como una batalla frontal entre el candidato de la continuidad, Alfredo del Mazo y la maestra Delfina Gómez.

El llamado al voto estratégico que la candidata de Morena realizó hace un par de días al pedir su declinación a Juan Zepeda, candidato del PRD, corresponde a los resultados que las encuestas de los diarios Reforma y El Universal (esta última realizada por Consulta Mitofsky) publicaron el mismo día del primer debate, las cuales otorgaban un empate técnico Del Mazo-Gómez, y —lo más relevante—, mostraron el retroceso de Josefina Vázquez Mota, del PAN, con un 22% según el primero, y un más marcado desfunde hasta el 14.9% según el segundo.

Dado que los dos estudios de opinión muestran un alto nivel de rechazo a Del Mazo (42% Reforma/46.4% Universal), es previsible que el voto útil defina la elección el próximo 4 de junio. Según Reforma, el 19% de los votantes de Josefina y 24% de los de Zepeda optarían por la morenista como segunda opción.

¿Qué podría ayudar al PRI mexiquense para mantener la gubernatura? Un bajo nivel de participación, ya que es muy conocida la fuerza que representa su estructura en esta entidad, otorgándole una cómoda (más no suficiente) franja de voto duro. También le beneficia que el candidato perredista esté dado la sorpresa en cuanto a su desempeño, ya que, aunque no le alcanzará el tiempo para entrar en competencia real, su crecimiento en intención de voto incentiva la lealtad de voto por partido.

Así, con estos dos candidatos punteros tan opuestos, se refuerzan como principales narrativas a competir: “los de abajo contra los de arriba” y “la experiencia contra el riesgo del populismo”, la primera impulsada por Delfina para contrastar su perfil cálido y cercano a las clases populares contra Del Mazo como la representación más fiel del establishment mexiquense; y la segunda, que intenta destacar la principal ventaja del Golden Boy frente al rechazo que Morena ha adquirido como marca debido al muy criticado mesianismo de AMLO (quien, como en todas las campañas desde la fundación del partido, tiene un peso protagónico).

Al día de hoy, los números pintan un escenario más favorable para el primer relato. Sin embargo, Delfina no se puede confiar y deberá corregir —sobre todo de cara al próximo debate en el que los ataques serán principalmente dirigidos a ella—, los que han sido sus principales fallos: dar una respuesta más segura y consistente respecto a las acusaciones de haber retenido el 10% del salario de sus trabajadores en el municipio de Texcoco para fines no claros, y aminorar la imagen de “candidata a la sombra” del presidente de su formación, lo cual será clave para ir tanto por el 21% de indecisos como por los votantes del PAN y PRD que desean un cambio pero que dudan que en ella se pueda tener a una gobernadora autónoma.

Correcciones que se tornan un tanto complejas porque dependen de una habilidad discursiva de la cual carece y es muy difícil adquirir en tiempo récord. Lo que, sin duda, representa un colchón para esta debilidad es su biografía: “la hija del albañil que salió adelante con mucho esfuerzo”, y que, frente a un engominado Del Mazo, le permiten posicionarse muy marcadamente como “la candidata del pueblo”.

Por otra parte, tampoco se pueden dejar de lado los bombazos externos que han entrado a la agenda mediática y afectado colateralmente a los dos competidores, y que, curiosamente, giran en torno al mismo tema: corrupción. Primero, la captura de Javier Duarte que, bien capitalizada por sus competidores, buscó generar la asociación del exgobernador de Veracruz (y ahora villano favorito) con Del Mazo; y los videoescándalos de la morenista Eva Cadena, donde la falta de un deslinde y condena enérgica por parte de López Obrador aminora la imagen de Morena como alternativa real para combatir este problema.

Ahora bien, nunca hay que olvidar que las elecciones se ganan el día D, para el cual falta un mes, durante el cual pueden pasar muchos impredecibles; como un casi milagroso repunte de Josefina o algún otro escándalo mediático interno o externo que cambiara el actual escenario, pero lo que al día de hoy tiene que ser la pregunta que quite el sueño a los priistas mexiquenses es: ¿Cómo detenemos a Delfina?

*La autora es consultora en comunicación política, socia directora de la firma hispanomexicana Abella y Valencia.

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