A Fondo

Desigualdad económica, la otra violencia contra las mujeres

La desigualdad económica se ha convertido en otra de las caras de la violencia contra las mujeres en México. Las mexicanas de menores recursos son parte de las más afectadas por la inequidad en la distribución del ingreso.

11-05-2016, 7:53:54 AM
Desigualdad económica, la otra violencia contra las mujeres
José Roberto Arteaga

Erika no supuso en su niñez que sobrevivir fuera tan difícil para una mujer. Hace 10 años, llegó en un camión a la Central del Norte, en la Ciudad de México, procedente de Zapopan, Jalisco, con la esperanza de encontrar mejores oportunidades de vida en la capital del país. Un sueño que aún no ha podido lograr y que cada día parece estar destinado a quedarse sin desempacar en su maleta de viaje.

El murmullo de los piropos fue parte de la bienvenida a su nuevo espacio de residencia. Ese día, recibió también una lección no aprendida en su lugar de origen: “en México no puedes usar falda porque te dicen de todo en la calle. Por eso, ahora sólo me la pongo en mi casa”, dice la joven de 31 años con una mirada de resignación y las blancas mejillas ruborizadas que parecen revelar parte de la experiencia de su pasado.

Hoy, Erika, quien ha preferido reservar su nombre verdadero al anonimato, vive con su esposo y dos hijos en la colonia San José Aculco, un barrio de Iztapalapa que es vecino de la Central de Abastos. Al paso de los años se ha resignado a no mostrar al desnudo las piernas por donde transita y a vivir con escasas oportunidades de  obtener una fuente de ingresos estable para ayudar a su esposo, quien se dedica a la albañilería.

“He buscado trabajo en varias partes, pero es difícil encontrar algo”, dice Erika, quien ha optado por administrar el hogar con los conocimientos aprendidos en la escuela secundaria y llevar algunos recursos económicos a través de la venta por catálogo de zapatos.

México es uno de los países de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) con la mayor desigualdad de ingresos (10% de la población más rica del país tiene ingresos promedios 30 veces superiores al de la población más pobre) y tiene 45 millones de mexicanos en la pobreza. Una situación que también golpea a las mujeres.

“Lo importante es abordar la desigualdad económica desde un punto de vista de redistribución de esta carga de cuidado y trabajo no remunerado, y también visibilizar la desigualdad económica como una de las formas de violencia (contra la mujer)”, asegura Carolina Pimentel, asesora en temas de género de Oxfam México.

Las mujeres gastan 5 veces más tiempo que los hombres en trabajos no remunerados, lo que se traduce en 1,500 horas anuales dedicadas a trabajo de cuidado que es una carga que corresponde únicamente a las mujeres, las cuales no son reconocidas, explica la especialista.

La historia de Erika es una entre tantas historias de mujeres que reclaman políticas públicas adecuadas para lograr la igualdad de género y oportunidades para apoyar la economía de sus familias desde uno de los países más desiguales del mundo.

Las olvidadas

El contacto más cercano de Erika con un banco ha sido al mirar sus anuncios en la pantalla de televisión que mira desde la recámara que renta. Ni ella ni su esposo han intentado acercarse a la banca para solventar su necesidad de crédito, ya que no cuentan con un comprobante de ingresos o algún documento que acredite un trabajo formal. Un problema cuando los ingresos familiares son pocos.

El ingreso mensual promedio per cápita de los hogares en México es de 863 pesos,  monto que en  un 51% se destina a la alimentación y sólo 49% de su ingreso está disponible para cubrir el resto de sus necesidades, de acuerdo con datos de la primera edición para el país de Diarios Financieros que elabora Bankable Frontier Associates (BFA) con el patrocinio de la Fundación Bill y Melinda Gates, así como recursos de la Fundación Metlife.

“Se espera que las mujeres administren todos los gastos del hogar y que obtengan dinero para la comida, la educación, la ropa y para negocios muy pequeños, mientras que los hombres enfrentan la presión de encontrar un trabajo que permita a la familia construir una casa o expandir su propio hogar, una aspiración importante y común entre los hogares de los diarios financieros”, asegura el estudio que se realiza en Kenia, India, Mozambique, Pakistán, Ruanda, Sudáfrica y Tanzania.

Los Diarios Financieros en México dieron seguimiento a 185 familias en tres lugares: una comunidad de Oaxaca, una comunidad en Puebla y un barrio la Ciudad de México. Como parte de la  investigación se visitaron hogares aproximadamente cada dos semanas durante el transcurso de un año, desde principios de 2014 hasta enero de 2015.

“Este es un estudio que tiene hallazgos muy interesantes que tomó en cuenta familias que tienen características diversas: rurales y un poco más desarrolladas con características complejas”, dice Nalleli García, coordinadora de Fundación Metlife.

Las mujeres son parte central de la economía de los hogares mexicanos. Erika sabe bien que su labor es importante cuando su esposo se encuentra fuera de la Ciudad de México o cuando el trabajo escasea, ya que se encarga de arreglárselas para solventar las necesidades de sus dos hijos que estudian en una primaria frente a su casa. Pero no es la única mujer que lo tiene que hacer.

“El esposo de Karen no ha trabajado pues no ha habido trabajo para él en las últimas semanas…Karen tuvo que pedir dinero prestado a su mamá, y la semana pasada intentó no gastar ni un centavo. Ellos no han pagado sus préstamos: en el caso de los pagos a plazos, Karen decidió no pagar la olla de presión porque no tenía dinero. Pero si pagó el reproductor de DVD porque el abonero (el hombre que viene a cobrar) es mucho más gruñón”, dice un testimonio de los Diarios Financieros que fue obtenido en la capital del país.

El estudio revela que Prospera y otras transferencias son la principal fuente de ingresos de 42% de las mujeres de la muestra, mientras que en 19% los casos son las remesas otra fuente  principal de ingresos.

“Por otro lado, es más probable que los hombres dependan de un empleo fijo como principal fuente de ingreso, lo cual fue el caso de 57% de los hombres de la muestra. Esto significa que las mujeres no perciben ingresos de forma regular, pues el ingreso de las transferencias y las remesas tiende a ser menos frecuente”, dice el estudio de BFA.

El momento más oscuro

“El momento más oscuro de la noche es cuando ya está a punto de amanecer”, es una frase que Erika repite todos los días al verificar el dinero que tienen en casa.

Alrededor de su hogar se encuentran edificios que resguardan, en su gran mayoría, a mujeres y hombres que laboran en la Central de Abastos. Aunque imperan los trabajadores en un mundo que no ofrece más oportunidades a mujeres como Erika que sueñan con que su situación mejore.

“Hemos identificado que la violencia económica va más allá y es no permitir a la mujer desarrollarse en todos los aspectos que le permitan disminuir las brechas de desigualdad, las cuales impactan directamente en su autonomía y en sus posibilidades de empoderamiento”, comenta Carolina Pimentel de Oxfam, quien explica que las mujeres aportan a través del trabajo no remunerado un equivalente a 19.7 por ciento de Producto Interno Bruto (PIB) del país, una cifra que podría incrementarse si la distribución del ingreso fuera justa.

El Estado mexicano ha integrado en su discurso la igualdad de género y la asimilación de la mujer en el mundo laboral. México ha ratificado la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés) que dice en su artículo 11 que los estados “adoptaran todas las medidas apropiadas para eliminar la discriminación contra la mujer en la esfera del empleo a fin de asegurar a la mujer, en condiciones igualdad con los hombres, los mismos derechos”.

Sin embargo, no todos creen que los esfuerzos realizados hasta ahora sean suficientes. “Yo creo que el Estado sí tiene un pendiente y una deuda con las mujeres en general… No se trata de darles la bolsa de despensa en el día de las madres, sino generar políticas públicas que reconozcan a todas las mujeres que se encuentran en el mundo informal y se les otorguen derechos básicos que son universales, como la salud y la educación”, dice Carolina Pimentel.

El año pasado, Oxfam México lanzó la campaña IGUALES, la cual busca que el gobierno limite la influencia de élites, para revertir la desigualdad social, de género y económica.

Mientras tanto, la Fundación Metlife intenta que la publicación de los Diarios Financieros sea el primer paso en México para promover el acceso de las familias de menores recursos  a fuentes de ingreso formal.

Erika festejó este martes un día más de las madres y tal vez volvió a recordar que de niña nunca imaginó los esfuerzos que como mujer realiza todos los días. “Una nunca piensa las cosas que como mujer debe hacer una para sacar a su familia adelante, pero es parte de la vida”.

Relacionadas

Comentarios