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Por qué no debemos tenerle miedo a Donald Trump

Si la nueva administración no quiere que exista un bloque comercial norteamericano, hagamos un bloque de resistencia social, pero no temamos al nuevo presidente de Estados Unidos.

20-01-2017, 6:35:56 AM

En diciembre pasado, mientras buscaba datos para nuestro reportaje sobre migrantes en Estados Unidos, me topé con todo un entramado de organizaciones de defensa de sus derechos. Las hay de todo tipo: dirigidas por latinos o no, de izquierda de derecha, locales o de alcance nacional.

Está America’s Voice, el Migration Policy Institute o el National Immigration Forum, este último con una plataforma política conservadora pues, defienden ellos mismos, el tema no es exclusivo de la izquierda. Su labor entre las iglesias y las fuerzas de policía algún día podría rendir frutos en materia de un mayor respeto a nuestros paisanos allá.

Lo comento porque en nuestro estupor ante el ascenso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, los numerosos grupos de interés opuestos a sus planes, de los cuales somos parte los mexicanos por razones obvias, no hemos buscado un mayor coordinación para lo que está dando en llamarse la resistencia.

Esta palabra, que tomó tanto significado en la Segunda Guerra Mundial, está siendo tomada por los muy diversos frentes que el presidente entrante optó por abrir solito. Creo por ello que es momento de tender lazos, borrar la frontera y hacer una verdadera política de acercamiento a los estadounidenses que comparten nuestra forma de ver las cosas.

Si la nueva administración no quiere que exista un bloque comercial norteamericano, hagamos un bloque norteamericano de resistencia social.

Por ejemplo, en materia de comercio exterior está la Foundation for Economic Education (FEE), la cual ha descrito cómo el proteccionismo puede terminar afectando a los más pobres, y cómo el comercio exterior es una de las principales razones por las que los estadounidenses tienen acceso a televisiones y autos a un muy buen precio.

O bien la muy conservadora Heritage Foundation que, a pesar de su apoyo a Trump, no parece coincidir con él en la materia. También está la American Economic Association, o bien la US Chamber of Commerce, que promueve el libre comercio.

Igualmente, habrá en Estados Unidos muchos interesados en defender la libre circulación financiera, amenazada por algún control sobre las remesas que van al extranjero. Ello porque hacerlo va contra derechos bien garantizados en la ley. De hecho, hay más países que perderían en caso de una limitación de las remesas, para no hablar de las empresas que los manejan.

En muchos otros temas, hay que contar con la oposición cada vez más radicalizada del Partido Demócrata y otras fuerzas liberales o más a la izquierda, como organizaciones por el derecho de la mujer, en donde la National Organization for Women se prepara para el contraataque, o bien, el National Women Political Caucus, que también participó en una multitudinaria marcha de mujeres en Washington el pasado 21 de enero, en defensa de los derechos reproductivos de la mujer.

Luego están las organizaciones en defensa de las minorías, como los grupos de latinos, como la League of United Latin American Citizens (LULAC), el Mexican American Legal Defense and Educational Fund, el National Council of La Raza y muchos más, agrupados en la National Hispanic Leadership Agenda.

Sin embargo, también los movimientos en defensa de los afroamericanos estarán muy activos en los años que vienen, mucho más allá de Black Lives Matter.

Finalmente, podremos encontrar grandes coincidencias con los grupos ambientalistas, desde el Sierra Club, el Environmental Defense Fund, el Blue Green Alliance, el Climate Crisis Coalition y muchos más, todos ellos en pie de guerra ante la negación del calentamiento global y la promoción de combustibles fósiles por parte del gobierno entrante en Estados Unidos.

El gobierno de Donald Trump comenzará funciones con un récord de baja popularidad sin precedentes para un presidente nuevecito. Hay muchas fuerzas allá, que están francamente indignadas y en rebeldía, un hecho que la naturaleza amigable del energúmeno que toma posesión hoy sólo parecer que agravará con el tiempo.

Es tiempo de formar un bloque Norteamericano de la gente, que pueda oponerse con más eficacia al gobierno de Trump. ¿Quién debe hacerlo? No solamente el gobierno, que ya debiera estar hablando con los congresistas opuestos a un border tax, por ejemplo. También sería muy bueno que empresas, organizaciones no gubernamentales e incluso entre individuos tomáramos una relación mucho más cercana con quienes comparten intereses en Estados Unidos y Canadá.

Por ejemplo, si el gobierno estadounidense pretende retirarse del Protocolo de Kyoto, si promueve de nuevo la explotación del carbón, si persigue a minorías raciales, hay que hacérselo pagar caro en todos los foros y ámbitos internacionales.

¿Qué tal si borramos las fronteras de una forma que haga obsoleto de una vez cualquier muro?

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