A Fondo

De Rusia con amor: las conexiones de Donald Trump con Moscú

Además de los comentarios afectuosos que han intercambiado el candidato republicano y Vladimir Putin, el empresario neoyorquino inició relaciones con Rusia desde años atrás.

06-11-2016, 9:44:17 PM
Las relaciones de Donald Trump con Rusia vienen de años atrás. Ilustración: Sofía Ugalde.
Las relaciones de Donald Trump con Rusia vienen de años atrás. Ilustración: Sofía Ugalde.

Donald Trump viajó por primera vez a Moscú a finales de los 80, invitado por el entonces embajador soviético en Estados Unidos, Yuri Dubinin. El magnate buscaba desarrollar una nueva Trump Tower en el corazón de la extinta Unión Soviética (URSS), un proyecto que nunca llegó a realizarse.

Sin embargo, el hoy candidato a presidente de los EU comenzó entonces a cultivar relaciones con empresarios del país, y a pocos días de los comicios estas conexiones son cuestionadas al aspirante Republicano, que podría estar siendo beneficiado por la injerencia de Rusia en la campaña para influir en el resultado electoral, según fuentes consultadas por Alto Nivel.

“Durante años Trump ha recibido en sus cuentas millones de dólares pertenecientes a oligarcas rusos”, afirma el periodista estadounidense David Cay Johnston, quien publicó este año “The Making of Donald Trump”, un libro en el que recopila su trabajo de 30 años de investigación sobre la carrera y biografía del neoyorquino.

Recientemente, el FBI llevó a cabo una investigación en la que no encontró ninguna relación entre Trump y el Gobierno ruso, según fuentes anónimas citadas por el New York Times. Pero Johnston, ganador de un premio Pulitzer por periodismo de investigación, afirma que las relaciones de Trump con las élites rusas son “tan profundas” que hasta tienen conexiones con traficantes de armas y la mafia de ese país.

“Sabemos que tiene un asesor muy cercano en sus oficinas trabajando en Trump Tower que es el hijo de un jefe de la mafia rusa en Nueva York, quien evidentemente tiene conexiones cercanas con miembros de la seguridad nacional rusa y traficantes de armas”, unos vínculos que para el periodista deben de ser investigados.

El escritor opina que estos temas no son cubiertos por la prensa debido al menor número de periodistas que a día de hoy trabajan en EU -un sector muy golpeado en la última década- pero, sobre todo, al miedo en los medios a ser demandados por el millonario. “Puede que ganes el juicio, pero el litigio puede costarte una fortuna”, comenta.

Sobre la posible participación rusa durante la campaña, Johnston considera que “es muy claro” que el gobierno de Putin está interesado en que el candidato conservador sea el nuevo inquilino de la Casa Blanca, debido a motivos de política exterior y a las conexiones de Trump con los oligarcas del país.

Por un lado, Rusia está financiando personas para crear cuentas “troll” en Twitter, en Facebook y en foros de política para fomentar el apoyo a Trump en internet. Y por otro, mediante el hackeo de cuentas de correo del Partido Demócrata y la filtración de su contenido a través de la Red, una situación que está poniendo en serios problemas a la candidatura de Hillary Clinton.

A comienzos de octubre, el gobierno estadounidense acusó a Rusia de estar detrás de los ciberataques del Comité Nacional Demócrata (DNC) que resultó en la publicación de 20,000 correos electrónicos por parte de WikiLeaks, una imputación que el gobierno de Putin ha negado y tildado de “histeria” nacional.

En esos correos se revelaban estrategias del DNC para debilitar la campaña de Bernie Sanders frente a la de Hillary Clinton durante las primarias.

A aquél ataque cibernético se le suma también la publicación en WikiLeaks de correos pertenecientes a la cuenta privada de correo electrónico de John Podesta, jefe de campaña de Hillary Clinton, quien por su parte también señaló a los rusos como responsables de la filtración y de estar trabajando para favorecer a Trump.

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Unos de los factores que más llaman la atención sobre sus relaciones con Rusia son los comentarios de afecto intercambiados con el presidente Putin a través de los medios, a quien el empresario ha calificado como un líder “brillante” y “absoluto”.

 

Clara intervención

Para la profesora de estudios internacionales de la Universidad Iberoamericana, Raquel Saed, lo único que une a ambos líderes políticos es su “personalidad autoritaria” y no tanto una afinidad ideológica.

Saed, quien también ve una “clara” injerencia rusa en las elecciones, afirma que la llegada de Trump a la Casa Blanca podría significar un giro en la política exterior estadounidense, lo cual traería ciertos beneficios a los intereses del país ex soviético como por ejemplo un cambio de postura de EU con respecto a la guerra en Siria y la lucha contra el Estado Islámico.

También podría haber cambios en la OTAN, una organización con la que Trump ha mostrado su disconformidad, y que actualmente dificulta los planes de desarrollo de gaseoductos rusos a través de los países del báltico -Estonia, Letonia y Lituania-. “Trump ha llegado a decir que la OTAN no sirve para nada y si fuera presidente, Putin podría llegar a tener al mejor de sus aliados dentro de la organización”, comenta Saed.

La profesora no tiene claro hasta qué punto la intromisión de Rusia esté favoreciendo efectivamente a la candidatura de Donald Trump, aunque piensa que tampoco le está perjudicando.

No obstante, asegura que lo que sí está afectando “notablemente” a la campaña de Hillary Clinton es el anuncio a finales de la semana pasada por parte del FBI de reabrir el caso sobre los correos privados de la demócrata, debido a una investigación sobre el excongresista Anthony Weiner, esposo de una importante ayudante de Clinton en la campaña.

“Este es un tema interno y tiene que ver un protagonista de un personaje que ha sido participe en la política de EU desde los años de Bush”, explica Saed en referencia a James Comey, el director de FBI, quien decidió resucitar este asunto a sólo 11 días de las elecciones, aunque el pasado domingo dijo a través de una carta que no se encontraron elementos incriminatorios contra la ex secretaria de Estado.

“Está violando una ley que tiene el Departamento de Justicia de no hacer ningún acto que intervenga en un momento electoral”, añade la académica, que además cree que se trata de una acción política, dado que Comey es “cercano” ideológicamente al Partido Republicano.

A falta de unos días para que se celebren las elecciones, Trump ha conseguido recuperar terreno frente a Clinton. Según el portal RealClearPolitics, que agrega los resultados de las principales encuestas y hace una media, la Demócrata sólo se encontraba a 1.3 puntos porcentuales por encima del Republicano el día 3 de noviembre. Esta ventaja era de 5.3 puntos el 27 de octubre.

A un día de las elecciones, el mundo está atenta al destino que elegirán los habitantes de la aún nación más poderosa del mundo, y en el Kremlin tienen un especial interés, y probablemente un candidato favorito.

 

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