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David Foster Wallace: Genio desde todos los ángulos

Aunque fue considerado el mejor escritor de su generación, nunca aceptó tal reconocimiento.

17-03-2009, 5:00:00 PM
David Foster Wallace: Genio desde todos los ángulos
Estilo Hoy

Según muchos, fue el mejor escritor norteamericano de su generación. A los críticos les resultaba difícil encasillar a un autor como David Foster Wallace (1962-2008), pues se salía de los límites de lo estrictamente literario. Su estética remitía a referentes tan dispares como la obra del cineasta David Lynch o los comentarios de alguien tan improbable como el célebre ícono de la televisión estadounidense David Letterman.
 
Punta de lanza de una generación literaria convencida de que la circunstancia vital de nuestro tiempo no se puede explorar desde la estética del realismo, la obra de Wallace supone una forma radicalmente nueva de entender la literatura.


Sus estructuras narrativas, son consecuencia directa de la sensibilidad de nuestra era; reventando los códigos estéticos de las generaciones precedentes, su prosa mezcla los sistemas del paradigma cultural en que vivimos. El vértigo de las comunicaciones, el exceso de información, la influencia de las grandes corporaciones financieras, los iconos de la cultura pop, la industria del entretenimiento, el cine, el deporte y la música, la amenaza omnipresente del terrorismo.


Campeón del experimentalismo, siempre tuvo claro que no podía quedarse en un mero juego de artificio realizado en el vacío: “Lo esencial es la emoción. La escritura tiene que estar viva, y aunque no sé cómo explicarlo, se trata de algo muy sencillo: desde los griegos, la buena literatura te hace sentir un nudo en la boca del estómago. Lo demás no sirve para nada”, comentó en una entrevista.


Foster Wallace, encabezó una camada literaria caracterizada por haber sabido recoger la herencia de los experimentalistas del postmodernismo (Thomas Pynchon, John Barth y Robert Coover, en otros) sin renunciar a una clara voluntad de comunicación con el lector. Su escritura, fue un instrumento excelentemente diseñado para atacar y criticar una cultura americana sobresaturada de hedonismo.
 
El autor de Infinite Jest, es un maestro de la abstracción cargada de verdad, un atleta de la literatura dispuesto a batir cualquier marca y a combatir a los medios de comunicación, con el único objetivo eficaz: el gran espectáculo. Ya sea transformando su experiencia de un crucero por el Caribe en una obra maestra del humor hiperrealista, deconstruyendo a David Lynch o indagando en la tensa espera de una invitada del late show de David Letterman para crear un relato perfecto.
 
Su obras más destacada fue la “La broma infinita”, una obra ambiciosa, caótica y monumental. Una especie de tragicómica ópera maximalista que da cuenta de la adicción, el entretenimiento y el deseo. Quizás algo así como crónica de una muerte anunciada, pues en más de una ocasión el escritor, habló de sus deseos y la necesidad de que lo controlaran, pues su acercamiento al suicidio fue siempre continuo.
 
Desafortunadamente, este escritor desató el final de sus días. Esto, porque David Foster Wallace fue encontrado ahorcado en su residencia el 12 de septiembre de 2008.

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