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Actualizado a las 18:00 31/10/2014
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Curadores: fundamentales del arte contemporáneo

Este personaje puede equipararse a un editor visual: crea un discurso coherente y conduce a nuevas lecturas.

Curadores: fundamentales del arte contemporáneo

Curadores: fundamentales del arte contemporáneo

POR: Estilo Hoy

En el siglo XIX, el curador era quien se encargaba de registrar las nuevas adquisiciones y sobre todo de mantener sanas las piezas de una colección pública o privada; procuraba el bienestar del acervo en el sentido del estado físico. Ésa era su misión y de ahí el nombre de curador.

Más adelante, la tarea de “mantener sana una colección” se enriqueció al incorporarse la interpretación del acervo. Hoy, la colección ya no se presenta de una sola manera, sino que se ve sujeta a interpretaciones temáticas o se la relaciona con otras colecciones. Más que mantener un acervo sano, se busca tener un acervo vivo. Esta nueva función ha ido transformando el papel del curador hasta convertirlo en copartícipe de la experiencia del arte en nuestros días. Su trabajo puede equipararse al de un editor visual, que fragmenta o centra la experiencia, y sobre el caos de piezas crea un discurso coherente que conduce a nuevas lecturas.

Un gran articulador
El Museo Rufino Tamayo de la ciudad de México cuenta con tres curadores que mantienen la colección permanente, promoviendo su exhibición tanto en México como en el extranjero. Además, tienen la misión de curar otras muestras de arte contemporáneo de acuerdo con una programación anual bien articulada. Tatiana Cuevas es uno de esos tres curadores y nos platica sobre su labor.

¿Cómo elige un curador la obra de un artista para ser exhibida?
“Un museo normalmente cuenta con una programación anual de exposiciones, y la función del curador es ofrecer un discurso que sea accesible al espectador y coincida con la vocación del museo. No se trata de una mera cuestión de gusto, sino de una interpretación crítica que enlaza de manera coherente a los artistas y sus obras con un discurso político, social y cultural”. Una vez que se acuerda la muestra a realizar con el director del museo, se lleva a cabo una investigación exhaustiva, se localizan las piezas y, en paralelo, se desarrolla el concepto rector de la muestra. A estas acciones habría que sumar otra: coordinarse con los distintos departamentos del museo para llevar a cabo la parte técnica y administrativa que implica una exposición, incluyendo avalúos de obras, formatos de préstamo y actividades de difusión.

Habría que agregar a este trabajo la creación de textos que tengan un nivel de acceso múltiple y sirvan como referencia o detonante para que el público disfrute la exposición y se sienta motivado para investigar y profundizar por su cuenta.

Así, entre dos mundos –el teórico y el práctico– se desarrolla la actividad del curador de arte, quien va equilibrando estos polos para articular, pieza por pieza, un discurso particular.

 

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