A Fondo

Cuál es la clave de la campaña de Donald Trump

La candidatura del político millonario se alimenta de viejos conocidos que ya no pueden esconderse en Estados Unidos: pobreza, desigualdad e ignorancia.

19-07-2016, 2:06:03 PM
Cuál es la clave de la campaña de Donald Trump
Viridiana Ríos

Los actos de campaña de Trump comienzan con sus seguidores cantando al unísono: “Construya la barda, construya la barda”. El político ha prometido que un muro dividirá nuestros países, evitando la migración y la entrada de drogas. También ha dicho que México lo pagará mediante impuestos a las remesas, y con frecuencia se refiere a los mexicanos como violadores que esparcen enfermedades infecciosas, y a los musulmanes como terroristas. Trump no solo es xenófobo, sexista, ignorante y mentiroso, sino tendiente a la represión, la agresión y la descalificación de sus contrincantes. ¿Por qué un fenómeno electoral como el de Trump no pasó antes?

El candidato republicano se ha visto favorecido por el voto de millones de americanos afectados por políticas económicas implementadas desde la presidencia de Bill Clinton; políticas que redujeron los programas sociales, creando una masa crítica de personas que viven en la pobreza, desesperanzadas de que la clase política pueda solucionar sus problemas y resentidas porque los tratados de libre comercio han causado que las empresas donde se empleaban migraran sus líneas de producción a México y China.

La popularidad de Trump muestra al mundo lo que estaba oculto: un Estados Unidos pobre y enojado.

Parte importante de la clase trabajadora blanca está empobrecida y enfadada. El abismo entre los millonarios estadounidenses y los trabajadores ha aumentado porque los empleos manufactureros son cada vez menos y peor pagados, mientras que los salarios directivos y de tecnología son absurdamente altos. En las últimas décadas, la compensación de los directores generales ha pasado de ser 20 veces más alta que la de los trabajadores, a 300 veces más elevada. Por el contrario, al menos 1.5 millones de hogares viven con menos de dos dólares diarios, la medida oficial de extrema pobreza en el mundo, sobreviviendo a partir de “estampas de comida” que regala el gobierno.

La situación ha empeorado porque este Estados Unidos pobre y resentido no ha encontrado representación política. El Partido Republicano ha abogado incansablemente por la reducción de los programas sociales, la privatización de los servicios públicos, la desregulación de la banca y los tratados de libre comercio. Todas estas políticas han terminado, de uno u otro modo, afectando a la clase trabajadora. Los demócratas no han sido mejores. Más que un partido que promueva políticas para proteger a los que se encuentran en situación económica precaria, los demócratas se han convertido en un partido de “minorías” que defiende a las mujeres, los homosexuales, los latinos o los afroamericanos, pero no a los trabajadores pobres. Los trabajadores no son una minoría; son la población blanca que teme las políticas de acción afirmativa porque los trata igual que a los blancos ricos. 

Trump llegó a ofrecerle al Estados Unidos pobre, resentido y no-minoritario una representación que les hace sentido, que los remonta a las buenas épocas al decirles que, con él, América “volverá a ser grande” (eslogan de campaña). Les promete una lucha frontal en contra de las minorías y los tratados de libre comercio que, perciben, los han dejado desempleados.

Para Trump, las cosas no podrían ser mejores. La clase blanca pobre es mucho más extensa y políticamente movilizable de lo que se creía y, dado su bajo nivel educativo, tiene muy poca capacidad para cuestionar críticamente las posturas de su líder. Así, argumentos que para la clase educada son a todas luces imposibles de implementar o resultarían contraproducentes, como gravar con un impuesto de 45% las importaciones chinas o expulsar del país a todos los musulmanes, para la clase trabajadora poco educada adquieren total sentido. Trump puede mentir en sus campañas porque a su electorado le cuesta trabajo diferenciar una verdad de una mentira, o porque deciden creer mentiras, ya que no hay verdades que les satisfagan.

Este es un extracto del texto que el autor escribió para Alto Nivel y que podrás consultar completo en la edición impresa de julio. Busca tu ejemplar en los principales puntos de venta, suscríbete en línea o descarga la revista digital. Sigue nuestra conversación en Twitter y Facebook.

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