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Control de armas: Un debate sin fin en EU

Los tiroteos y las muertes violentas aumentan en EU, pero cuando se habla de control de armas, la respuesta de los legisladores se resumen en condolencias.

03-12-2015, 2:58:36 PM
Control de armas: Un debate sin fin en EU
Javier Rodríguez Labastida

A pocos días de la atentado en el bar gay Pulse en Orlando, Florida, donde murieron por lo menos 49 jóvenes, una imagen de una niña de tres años se hizo viral.

Se trataba de una foto publicada por Stacey Feleey de su hija de pie sobre el inodoro. Cuando la tomó, Feleey pensó que se trataba de algo gracioso. La mala noticia fue que su pequeña hija no estaba jugando, en realidad estaba practicando un simulacro de cierre: escondiéndose en el baño de un posible atacante, tratando de mantenerse en silencio y el equilibrio.

No es “normal”

Ver a Barack Obama frente a la cámara para hablar sobre algún tiroteo en Estados Unidos se ha convertido en una imagen muy familiar.  Esta vez, el presidente de los Estados Unidos tuvo que lamentar el ataque de francotiradores a policías en una protesta por la muerte de dos hombres negros en la última semana.

“Creo que hablo por cada uno de los estadounidenses cuando digo que estoy horrorizado por estos eventos (…)se ha producido un ataque despiadado, calculado y despreciable contra la autoridad”, declaró el presidente Barack Obama.

El año pasado, el presidente de Estados Unidos señaló que “esto no es normal. No podemos dejar que se convierta en normal”, dijo sobre un tiroteo en un centro de planificación familiar en Colorado que dejó un saldo de tres muertos el 27 de noviembre pasado. Aún las reacciones por el ataque en Colorado no terminaban, cuando un nuevo hecho hizo volver a Obama a los reflectores: el ataque de dos personas en un convivio navideño en San Bernardino, California, que dejó 14 muertos y 21 heridos.

“Tenemos ahora una pauta de tiroteos masivos en este país que no tiene ningún paralelo en ningún otro sitio en el mundo”, dijo Obama en una entrevista con la cadena de televisión CBS News. “Deberíamos unirnos y actuar de forma bipartidista para hacer que esto sea algo raro, en lugar de algo normal. Nunca deberíamos pensar que esto es algo que está dentro de lo ordinario, porque no pasa tan a menudo en otros países”, agregó en su momento.

Más miedo..más armas

El presidente de Estados Unidos tiene razón. Su país tiene el récord de muertes por arma de fuego de los países avanzados, según datos del Centro de Prevención de Enfermedades (CDC). Entre 2004 y 2013, perdieron la vida por esta causa 316,545 personas en el país, y un reporte de la agencia EFE señala que al menos 462 personas murieron durante 2015 víctimas de incidentes violentos múltiples, causados por individuos armados en lugares públicos como templos, centros comunitarios y oficinas públicas.

El sitio Shooting Tracker, que rastrea los tiroteos que ocurren en Estados Unidos, reportó que en 2015 se suscitaron 355 eventos, es decir, más de uno al día.

No existe un símil con otros países desarrollados, sin embargo, la solución no es sencilla. Pues mientras Obama ha pedido en repetidas ocasiones dificultar el acceso de los ciudadanos a las armas, la oposición y las organizaciones proarmas han trabado cualquier intento e incluso han apelado por un mayor acceso a rifles y pistolas.

Hace casi nueve meses cuando el mundo veía asombrado el saldo de los ataques terroristas en París del 13 de noviembre, el aspirante republicano a la presidencia de EU, Donald Trump, hacía una declaración que evidencia la división sobre el uso de armas: “Puedes decir lo que quieras, pero si ellos (las víctimas de París) hubieran tenido armas, si los ciudadanos tuvieran armas, si les fuera permitido portarlas… la situación hubiera sido muy distinta”.

Sin embargo, en esta ocasión, Donald Trump con un discurso más conciliador -muy cerca de la fecha para la Convención Republicana y ya con los votos necesarios para ser el candidato oficlal del partido- condenó la muerte de dos personas de raza negra en manos de policías y dijo “nuestra nación se ha dividido demasiado. Las tensiones raciales se han vuelto peores, no mejores. Este no es el Sueño Americano que todos queremos para nuestros hijos. Este es un momento, quizás más nunca, para un liderazgo fuerte, amor y compasión. Superaremos estas tragedias”, señaló.

Debemos restaurar la ley y el orden. Debemos restaurar la confianza de nuestra gente de estar a salvo y segura en sus hogares y en las calles”, dijo el candidato.

El debate sin fin

Cada tiroteo en EU pone el tema a debate, ¿cómo es posible que sigan ocurriendo estos hechos violentos? “Dios no va a arreglar esto”, tituló en alguna ocasión The New York Daily News.

En redes sociales, líderes sociales, legisladores y políticos expresan sus condolencias, no obstante, nadie habla de acuerdos. Todo se resume al envío de oraciones y buenos deseos, pero la mesa de acuerdos está vacía. De hecho, Barack Obama envió una iniciativa para el control de armas tras el tiroteo en 2012 en la escuela Sandy Hook de Newtown (Connecticut), donde fueron asesinados a tiros 20 niños y 6 mujeres.

El resultado: Después de tres años, los legisladores ni siquiera logran aprobar la medida que generaba más consenso: un sistema de verificación de antecedentes para impedir que las armas llegaran a los criminales o a las personas con problemas de salud mental, según un seguimiento hecho por la agencia EFE.

En cambio, la Asociación Nacional del Rifle (NRA), una organización en defensa del derecho a poseer armas ha aumentado su fuerza. Es la institución que más dinero gasta en campañas políticas y que más influencia tiene en el Congreso, donde muchos de sus miembros le deben el escaño. En 2015 tuvieron un récord histórico de ventas.

Justo este jueves 7 de julio, el presidente de la Cámara Baja, el republicano Paul Ryan, pospuso el voto que tenía previsto sobre un proyecto de ley sobre el control de armas, respaldado por la NRA, que permitía al gobierno bloquear la venta o transferencia de un arma de fuego si el Ejecutivo demostraba ante un juez que el comprador podría tener vínculos con el terrorismo. Evidentemente la propuestas surgió tras el tiroteo perpetrado el pasado 12 de junio en Orlando.

El ala más dura de los republicanos se opone al texto, mientras los demócratas argumentan que tres días para convencer a un juez de bloquear una venta de armas, es inviable. Ellos quieren que la ley impida la compra de un arma a todo aquel que esté bajo investigación federal y tenga prohibido el acceso a vuelos comerciales. 

El país donde más ciudadanos tienen armas

Según un reporte del Buró Federal de Investigaciones (FBI), en 2015, durante el Black Friday se disparó la venta de pistolas, se comprobaron en 185,345 ocasiones los antecedentes penales de posibles compradores, que aprovecharon el descenso de precios para comprar armas en este día.

Los ciudadanos estadounidenses poseen más armas per cápita que los de cualquier otro país del mundo, según varios reportes. Uno de ellos, el de Small Arms Survey de 2007, un grupo financiado por varios países, aseguró que había por lo menos 89 armas por cada 100 estadounidenses. Otro análisis hecho con datos del Servicio de Investigación del Congreso y la Agencia sobre el control de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego sugiere que en 2013 había 357 millones de armas de fuego en circulación, es decir, más de un arma por cada hombre, mujer y niño.

“La violencia armada se ha convertido en un cáncer para esta nación. Somos mejores que eso”, dijo el líder de la minoría demócrata del Senado, Harry Reid. “No hay excusa para la inacción. No podemos entumecernos ni sentirnos impotentes ante la violencia armada”.

Durante su mandato, William Clinton promulgó una ley para prohibir las armas de asalto, sin embargo, el presidente George W. Bush la dejó expirar en 2004 sin que fuera renovada por el Congreso.

“Todos nosotros, incluido el poder legislativo, tenemos que ver qué podemos hacer para asegurarnos de que cuando los individuos decidan que quieren hacer daño, se lo ponemos un poco más difícil, porque ahora mismo, es demasiado fácil”, dijo Obama, quien por cierto ha calificado la falta de una ley de control de armas como una de sus grandes frustraciones en su mandato. Al demócrata le quedan meses para intentar revertir esa frustración.

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