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Conocimiento en la era de internet (Duda de todo lo que ves)

Benjamín Franklin decía que: “La inversión en conocimiento siempre rinde el mejor interés”; nuestro columnista nos habla sobre la importancia de saber qué compartes en tus redes.

26-04-2016, 2:45:43 PM
Conocimiento en la era de internet (Duda de todo lo que ves)
Gilberto Novelo*

Con el fácil acceso a internet, prácticamente cualquier persona tiene la posibilidad de encontrar datos, cifras, informes, documentos, desde notas que pueden carecer de veracidad o se desconoce el origen, hasta investigaciones científicas arbitradas por organismos internacionales; todo este mar de información nos obliga por un lado, como lectores, a ser muy cuidadosos en lo que “consumimos” y por otro a los que lo divulgan, de tener la obligación de vigilar las fuentes citadas, y es que cada vez es mas común escuchar o leer algún post que refiere a “en internet leí que…” “En Facebook encontré una…” “la tía de un amigo compartió…” La realidad es que aunque no queramos somos partícipes de este abanico de fuentes de información y tenemos que estar muy atentos a lo que absorbemos.

En el pasado, la información (o desinformación) venia por los medios tradicionales (TV, radio, prensa), hoy día se suman nuevos canales, por ejemplo, los motores de búsqueda como Google, el citado caso de las redes sociales, blogs, hasta YouTube o Vimeo que incluyen contenidos interactivos y en general cualquier información localizada en internet. Mas allá de extender el tema sobre un debate en torno a la calidad de la fuente de información, pretendo focalizar en un punto en particular: los estereotipos que nos formamos a partir de utilizar estos filtros de información donde suponemos o señalamos algo de acuerdo al tamiz con el cual lo percibimos. En este sentido existen diversas investigaciones bien fundamentadas como el caso de la Universidad Autónoma de Barcelona que analiza a través de un estudio el efecto del uso de Internet en jóvenes estudiantes. 

A pesar de esto, es muy fácil argumentar nuestras acciones con bases endebles de información y fuentes poco fiables, inclusive he escuchado aseveraciones de personas sobre determinado suceso argumentando que se originó por una sola variable en particular. Por ejemplo, si un alumno en una escuela reprueba, no necesariamente es por falta de estudio, porque solo se esta considerando una variable, existen otras condicionantes que podríamos analizar y que pueden provocar que los alumnos no logren el objetivo académico, como el caso de temas emocionales, déficit de atención, desinterés en el aprendizaje e inclusive maestros que no saben transmitir el conocimiento (por mencionar algunos); Otro ejemplo sucede en la empresas donde si un colaborador tiene bajo desempeño o lo castigan o lo despiden de la empresa, cuando la disminución o aumento de la productividad depende de otras variables intrínsecas de la persona y que describen mejor su comportamiento.

La cantidad de variables que dependen en determinada situación provoca que seamos mas exigentes al momento de emitir una opinión, se trata pues de adquirir y emitir información fiable y no dejarnos llevar por simples comentarios o por fuentes poco diligentes. Benjamín Franklin tenía una frase que viene muy ad-hoc para este espacio: “La inversión en conocimiento siempre rinde el mejor interés”. Esto implica que en la medida que seamos más selectivos de lo que aprendemos, seguramente vamos a minimizar las opiniones sin fundamentos y argumentar con sustento, seremos menos propensos a establecer estereotipos, evitando juzgar, al final nadie es experto de todo. Tim Harford, economista y escritor británico, en una charla de TED llamada “Trail error and the God complex” explica la creencia de suponer que nuestras decisiones son las correctas, sin importar qué tan complicado resulte un problema.

En Neurolingüística existe una máxima que señala: “El mapa no es el territorio”, esto indica que todo lo que sabemos o conocemos sobre las cosas solo es una percepción de lo que hemos aprendido y experimentado a lo largo de nuestra existencia, derivado de que un mapa es una abstracción de la realidad, resultado de la investigación, el pensamiento y la toma de decisiones; de hecho cada individuo crea sus propios mapas, que luego se consideran como una “realidad” por la que puede navegar. Por ejemplo: una persona que durante toda su vida la adoctrinaron sobre una religión determinada, lo más probable es que se comporte con base a esa educación recibida y esto, en cierto modo va en contra de todo lo que es distinto a su creencia aprendida, dado que no forma parte de su mapa.

El conocimiento en tiempos de internet nos obliga a analizar con lupa la información que consumimos y estar muy atentos para filtrarlo antes de adquirirlo, asegurando que contribuya a la construcción de personas mejor informadas y sobretodo para transmitirle a las nuevas generaciones que la exigencia en este rubro es igual de importante que lo divulgado, así que no creas todo lo que veas, pero tampoco compartas información que no esta sustentada. Promovamos una cultura digital basada en una comunicación apoyada por fuentes fidedignas.

Como recomendación, cada que leas o escuches a una persona opinar sobre un tema te puedes preguntar: ¿Tiene la competencia para dar su opinión?, ¿está citando algo que leyó en alguna publicación avalada? o solo es un comentario que me aporta poco o nada a mi propio mapa. 

*Gilberto Novelo es Socio Director y Fundador de IO Consultoría, especializada en innovación organizacional y estrategias de capital humano.

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