A Fondo

Cómo sacar al IMSS de terapia intensiva

El aumento en el número de pensionados, la falta de inversión física y el cambio en el perfil de salud y edad promedio de la población, son los principales factores detrás del estado lamentable del IMSS.

03-10-2016, 7:01:27 PM
Cómo sacar al IMSS de terapia intensiva
Altonivel

La gran pregunta de los derechohabientes del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) es: ¿Cómo terminamos pagando por algo que millones de mexicanos no quieren usar?

La respuesta corta es que el aumento en el número de pensionados, la falta de inversión física y el cambio en el perfil de salud y edad promedio de la población, son los principales factores detrás del estado lamentable en el que se encuentra el IMSS; sin embargo, todos nos preguntamos ¿habrá salida a este grave problema de salud pública en México?

En nuestra edición de octubre desentrañamos el tema de la saturación del servicio, el déficit en infraestructura y la carga de las pensiones, y respondemos a la pregunta: ¿es el seguro universal parte del problema o la solución al sistema de salud mexicano?

Además Efrén Bastida Medina, socio de Impuestos y Servicios Legales de Deloitte, nos explica porqué parte del problema del IMSS viene de la falta de alineación de objetivos de los diferentes gobiernos, empresarios y trabajadores y ¿cómo podría el IMSS reenamorar a las empresas?

Saturación del servicio

El IMSS tiene el número más alto de pacientes por médico, por enfermera, por clínica y por hospital de todo el sistema de salud nacional, según un estudio realizado por la empresa de asesoría financiera Evercore Partners, con datos de 2012. A cada médico le corresponden 903 pacientes: tres veces más que en Petróleos Mexicanos (309), el mejor –y el más caro, por mucho– sistema de salud del país.

La institución atiende a más de 74 millones de personas, según el informe 2015-2016 de la institución. De ellos, 61.8 millones son afiliados por régimen ordinario; es decir, trabajadores y sus familiares, así como pensionados. Pero hay que agregar 12 millones de mexicanos sin capacidad de pagar cuota alguna, ingresados por una iniciativa de los 70, que fue cambiando de nombre con los años (hoy es IMSS Prospera). El asunto se repitió en el sexenio de Felipe Calderón, cuando pareció una idea formidable afiliar a los estudiantes de preparatorias públicas: un estimado de 7 millones de personas.

Como consecuencia, conviven en el IMSS dos sistemas paralelos. En el ordinario, unos 17.8 millones de trabajadores pagan a partes iguales, con sus empleadores y con el gobierno, por la salud de 61.8 millones de personas. Para los grupos agregados después, el gobierno aporta el 100% de las cuotas, tomando en cuenta como salario base un salario mínimo. ¿Cómo pudo darse esto sin la objeción de la parte empresarial en la Asamblea y el Consejo Técnico del IMSS? Quizá no fue un tema políticamente correcto oponerse a dar más salud, pero no se trata únicamente de pagar las cuotas. Se necesitan clínicas y hospitales a donde acudir. 

La saturación y la mala calidad en los servicios son ya lastimosos; tanto, que las empresas encuentran cada vez menos incentivos para cumplir sus cuotas. Los trabajadores, en cuanto pueden pagar algo mejor, abandonan sus servicios y los doctores toman la calle, exigiendo recursos, medicinas y un respiro.

Pensiones

La inversión en infraestructura ha sido el rubro más castigado en el presupuesto del IMSS. Esto debido a la carga imposible de las pensiones, que superaban los 700,000 millones de pesos (mdp)  al año y que estuvieron a punto de dejarlo sin fondos. Al pagar cada vez más por las jubilaciones, el instituto fue quedándose sin posibilidades de crecer e incluso agotando sus reservas actuariales. De no haber intervenido el gobierno, el IMSS se habría quedado sin fondos el primer trimestre de 2015.

Si en 2000 se destinaron cerca de 9,000 mdp a inversión física, equivalentes a solo 4.9% del presupuesto del IMSS (sin gastos de pensiones), para 2006 la inversión disminuyó a 7,750 mdp o 3.1% del total. Hacia 2015 apenas se invirtieron 2,730 mdp, equivalentes a 0.8% de los gastos.

¿Hay salida?

El gran problema de México es que está compuesto por una serie de sistemas médicos que se traslapan, se miden de forma distinta y resultan muy poco flexibles al momento de intercambiar afiliados.

Por ejemplo, si un mexicano deja de emplearse, sale del IMSS, pero no encuentra continuidad en su tratamiento médico al llegar al Seguro Popular. Lo mismo ocurre con la movilidad entre el ISSSTE, Pemex y otros.

Ian Forde, de la OCDE señala que un buen paso sería la creación de un tabulador de servicios para que una institución de salud pueda cobrar por atender a los pacientes de otra. A la larga, esto debiera desembocar en un sistema de salud universal.

¿Suena bien o no? A la OCDE le puede parecer muy fácil unificar infraestructuras, sistemas, sindicatos, servicios y pacientes, pero sería ignorar una situación muy compleja. Intentarlo por ahora, terminaría elevando los costos en salud, pues habría muchas duplicidades y disparidades administrativas

Hacer del IMSS parte de un seguro universal implicaría dejar de cobrar cuotas y financiarlo a través de impuestos, como el resto del sistema de salud.

Sería, también, terminar de pasar por alto la opinión de los trabajadores y las empresas, justo cuando, en los últimos años, se vive un auténtico aumento de la economía formal, uno de esos programas que sí funcionaron en esta administración. Ello aumentó las cuotas disponibles para el IMSS, que han crecido a un ritmo mayor que el de la economía por varios años. Este factor, más la liberación del peso de las pensiones, crea el escenario ideal para que el instituto vuelva a hacer inversión física, que pasó de 0.8 a 1.1% del presupuesto en 2016.

Lo que resulta evidente, es que la instauración de medidas de eficiencia de tipo administrativo y de operaciones está ocasionando un mejor rendimiento en la parte del servicio. Esto, aunado a una mejora en las instalaciones y un obligatorio aumento en el número de clínicas y camas disponibles, sería el verdadero incentivo para que las empresas paguen sus cuotas.

El reto del IMSS por ahora es volver a ser capaz de funcionar por sí mismo, antes que unirse a otros sistemas. De nada sirvirá atender a más, si no se les atiende bien.

Este es un resumen del texto que se publica en la edición impresa de octubre de Alto NivelBusca tu ejemplar en los principales puntos de venta, suscríbete en línea o descarga la revista digital. Sigue nuestra conversación en Twitter y Facebook.

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