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Cómo hacer posible un futuro verde en México

Para resolver los problemas medioambientales no basta con lanzar iniciativas aisladas. Hacen falta políticas públicas y desarrollar más negocios verdes. Esta es nuestra propuesta.

10-08-2016, 5:34:56 PM
Cómo hacer posible un futuro verde en México
Macarena Quinzaños

Para encontrar soluciones reales a los problemas medioambientales, no basta con lanzar iniciativas aisladas que, además, nunca llegan a concretarse. Hay que integrar todas las aristas: social, ambiental y económica. “Los problemas de calidad del aire, cambio climático, movilidad, generación de energía y falta de agua potable son problemas con repercusiones sociales y ambientales, pero además tienen que ver con aspectos económicos, de competitividad y productividad”, comenta Luis Aguirre, CEO de GreenMomentum, consultora y aceleradora en tecnologías de generación de energías limpias.

Jesús González, socio líder de Asesoría en Gobierno Corporativo, Gestión de Riesgos y Sostenibilidad de KPMG México, coincide en la falta de integración. Reconoce que existen buenas iniciativas por parte del gobierno, pero hace falta instrumentarlas. “México ha tomado algunas medidas muy positivas en el aspecto ambiental, pero ¿qué tan positivas son en lo económico y social? Por ejemplo, los hidrocarburos tienen que gravarse por motivos ambientales, pero eso aumenta su costo de producción. En un plano global, esto nos vuelve menos competitivos”. Otro caso es el “Hoy no circula”. Se dejan de consumir combustibles, pero la gente que utiliza el auto como herramienta de trabajo pierde dinero; esto crea un desgaste social que también afecta económicamente. Este tipo de estrategias no pueden ser únicamente ambientales; deben planearse en un contexto integrado.

El ejecutivo de KPMG reconoce que la Ley General del Cambio Climático, la cual obliga a las empresas a reportar sus emisiones de CO2, es un acierto desde la perspectiva de medición y diagnóstico. Pero tener un inventario por sí solo no sirve de nada; el reto estará en determinar el modo de reducir las emisiones.

En efecto. Para las empresas, esta ley significa inversiones en investigación y desarrollo, actualización de equipo y maquinaria. Además, quizá muchas compañías ni siquiera tendrán la capacidad del cambio. Ahí, “el gobierno puede jugar un papel de gran valor al abrir fuentes de financiamiento, pues las empresas necesitarán dinero. De igual modo, cuando el gobierno federal se compromete a reducir el 50% de las emisiones de gases de efecto invernadero hacia el año 2050, se necesita dinero. ¿Cómo se va a logar esto?”, advierte el especialista de KPMG.

Recomendaciones

El papel y las decisiones del gobierno resultan imprescindibles para que empresas y personas puedan aportar soluciones e ideas que ayuden a que el país migre hacia una economía verdaderamente verde. Los expertos enfatizan la necesidad de una mayor y mejor regulación que beneficie a quien opera de manera adecuada y cumpla con la norma.

“En materia energética, el marco regulatorio se ha enfocado en la liberalización del sector y en la expansión del sector privado, pero no hay elementos obligatorios para las empresas”, dice Aguirre, de GreenMomentum. También es urgente la cohesión y coherencia entre las políticas federales y estatales, para que se sumen esfuerzos y se logre un impacto nacional.

La creación de incentivos es una vía que podría facilitar el camino. Se trata de premiar a los que contribuyen a la causa. Por ejemplo, las empresas que están obligadas a reducir sus emisiones de carbono podrían comprar reducción de emisiones a los no obligados, si no llegan a su cuota. Esta es la manera de crear un mercado virtuoso: el que cumplió es premiado con los pagos y, el que no, es castigado.

Los incentivos también representan una manera eficaz de sumar a la iniciativa privada y obtener recursos suficientes para desarrollar la industria verde. “La inversión pública en investigación y desarrollo para crear tecnologías sustentables es mayor que la privada. Se necesita un equilibrio. Proponemos que el Sistema de Administración Tributaria (SAT) desarrolle un incentivo parecido al de la industria cinematográfica; así, las empresas podrían deducir el capital que aporten para proyectos de una industria naciente”, explica Aguirre. También sugiere la realización de investigaciones, estudios y metodologías que permitan a los empresarios conocer qué opciones tienen cuando traten de migrar a tecnologías limpias.

Otro aspecto a considerar es la necesidad de crear una vía rápida hacia la innovación (fast track to innovation), como ocurre en otros países. Este instrumento tiene el propósito de ofrecer estímulos financieros a los innovadores para lanzar sus ideas al mercado. El Conacyt y otras instituciones ya efectúan esfuerzos de este tipo, para crear un ecosistema donde los emprendedores puedan aportar ideas y desarrollarlas.

“Los emprendedores tienen que pensar en cuestiones innovadoras y necesarias. Si un emprendedor quiere competir con la gran empresa, con el mismo producto nunca lo va a lograr. La compañía tiene más recursos, contactos, infraestructura y experiencia, pero es difícil de mover. Un emprendedor, en cambio, puede innovar más rápido”, explica González.

Uno de los obstáculos que Aguirre, de GreenMomentum, encuentra es que la moda es el software. En México hay estados enteros dedicados a atraer esa industria al país, como Jalisco. Desde el punto de vista del capital, es más fácil invertir en una compañía que generará buenos ingresos en tres años con una aplicación móvil, que invertir en tecnologías limpias, pues son proyectos de entre cinco y siete años. También es difícil empujar una industria naciente cuando no se pueden reducir los costos de los proyectos porque no hay gran volumen de producción. 

Para contrarrestar estas situaciones, GreenMomentum está desarrollando CleantechLab, un centro productivo de innovación. “Una barrera para los emprendedores es el acceso a infraestructura. ¿Qué tal si pueden disponer de un centro donde puedan compartirla? Estamos creando el taller más grande de México. Ahí se producirá solo tecnología limpia: autos eléctricos, paneles solares, aerogeneradores… Los jóvenes que tengan talento para desarrollar algo, pero no el dinero, podrán venir a este centro. Será un foco de innovación en México”, explica Aguirre.

Oportunidades de negocios

Las principales oportunidades están en la generación de energía renovable y limpia, y la eficiencia energética. De hecho, existe un mercado de generación de energía a través de residuos orgánicos. Pero también hay oportunidades en vehículos eléctricos. Incluso las armadoras podrían fabricarlos en México. Entonces se necesitaría desarrollar mercados paralelos: baterías, estaciones de recarga, autopartes, sistemas de control. Otros negocios pueden derivarse del tratamiento de aguas residuales, captura de agua pluvial, desalinización del agua salada o generación de energía con el movimiento de las olas. 

Este es un extracto del texto que la autora escribió para Alto Nivel y que podrás consultar completo en la edición impresa de agosto. Busca tu ejemplar en los principales puntos de venta, suscríbete en línea o descarga la revista digital. Sigue nuestra conversación en Twitter y Facebook.

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