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Cómo dejar de ser un jefe controlador

Un jefe controlador debe trabajar era su capacidad de confiar en otros y su disposición a soltar el control en beneficio de ella misma y por supuesto de los miembros de su equipo. Aquí te decimos cómo.

04-08-2016, 2:54:52 PM
Cómo dejar de ser un jefe controlador
Marcela Hernández

Recientemente, tuve una sesión de coaching con una persona que busca mejorar sus habilidades de liderazgo. A lo largo de la conversación nos dimos cuenta de que lo que ella consideraba como su objetivo a trabajar durante la sesión (mostrarse más entusiasta ante sus colaboradores y reconocerlos), no era necesariamente el verdadero reto al que se enfrentaba.

Lo que realmente necesitaba trabajar era su capacidad de confiar en otros y su disposición a soltar el control en beneficio de ella misma y por supuesto de los miembros de su equipo.

Aunque podemos percibir el control como un aliado que nos ha ayudado a salir adelante en diversas situaciones, también es cierto que puede convertirse en uno de los principales obstáculos para nuestro crecimiento.

Si eres controlador debes reconocer que estos tres factores refuerzan tu actitud:

1. Exigencia 

Ten presente que exigencia no es sinónimo de excelencia. Nos han hecho creer que la exigencia es un atributo positivo y aunque en ocasiones ayuda, también es cierto que nos puede llevar a un estado constante de inconformidad ante lo que hacen los demás, de manera que los desmotivamos o truncamos su capacidad creativa y terminamos haciendo todo por nuestra cuenta.

Los niveles exacerbados de exigencia también pueden paralizarte, pues nunca nada será suficientemente bueno. Te conviertes en el techo de tu equipo y aunque tus fortalezas  y competencias pueden ser muchas, tu mayor debilidad será la incapacidad para generar redes de apoyo y sinergia: ni creces ni dejas crecer.

2. Auto-engaño

Otro de los temas que trabajamos durante la sesión fueron las creencias que esta persona tenía sobre los integrantes de su equipo: “No tienen la capacidad”, “no están comprometidos”, “tienen miedo”.

Cuando una persona sólo logra ver el problema en los demás y no es capaz de reconocer su parte de responsabilidad en la situación está viviendo auto-engañada.

Recuerda que las historias o los juicios que hacemos sobre los demás, hablan más de nosotros mismos que de los otros. No vemos las cosas como son, vemos las cosas como somos. Tal vez los juicios que tienes sobre los demás nos hablan más de tus propios miedos o inseguridades.

3. Miedo a perder algo

Generalmente el miedo es la antesala del control. La manera en que interpretamos (el sentido que le damos) a nuestras experiencias de pérdida o fracaso, determinará la postura y las acciones que tomaremos frente a futuros riesgos.

Un mecanismo de defensa común es asumir que “tenemos que” hacernos cargo de todo para evitar ser lastimados o volver a fracasar, lo que nos convierte en alguien rígido y resistente a los cambios o ideas diferentes, preferimos mantener la estabilidad y no tomar nuevos riesgos sin importar el costo que ésta actitud nos genere.

¿Cómo desarrollar las habilidades de un líder transformador?

1. Más allá de vencer se trata de convencer

Se dice que el arte de la persuasión tiene más que ver con escuchar que con hablar. Para eso es necesario anteponer la inquietud del otro por encima de la tuya, de manera que la otra persona perciba un interés genuino por sus necesidades y después te será más sencillo obtener una respuesta positiva a tus propias inquietudes o peticiones.

2.  Enfoque múltiple VS. Enfoque único

Un líder se enfoca en hacer que las cosas sucedan, pero no necesariamente en que sucedan como él quiere. Es importante tener clara esta distinción. En el primer caso el líder inspira, confía, respeta la individualidad de su gente y da espacio a las ideas y capacidades creativas de su equipo. En el segundo caso el líder impone, dicta cómo hacer las cosas o en el peor de los casos termina haciéndolas él mismo al no poder ver más opciones que las que él tiene.

3. Confianza

La confianza es un músculo que se trabaja, no se da por sentado, va creciendo, se rompe y en el mejor de los casos se reconstruye.

La mejor forma de entrenar nuestra confianza es conociendo a las personas. Mantener conversaciones abiertas y honestas, con regularidad, entre tú y cada uno de los integrantes de tu equipo te dará mayores evidencias para fundamentar tus juicios y el nivel de confianza que se genera a partir de éstos.

¿Eres un líder controlador o transformador?

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