Opinión

Cómo dejar de hacer el trabajo de otros y priorizar el tuyo

Si todo el tiempo estás atendiendo el teléfono y el correo electrónico, puede que no estés enfocando tu atención en lo importante: tu trabajo.

25-08-2016, 5:22:54 PM
Cómo dejar de hacer el trabajo de otros y priorizar el tuyo
Marcela Hernández

¿Eres de los que siempre están pendientes de lo que le piden, hacen o necesitan los demás? Aunque tu actitud es muy loable, recuerda que todos los excesos son malos, incluso abusar de nuestras virtudes o fortalezas se puede convertir en una debilidad.

El mayor riesgo es que puedes perder el foco y dejar atrás tus propias prioridades y objetivos. Durante las sesiones de coaching la queja o el pretexto más común para no cumplir con ciertos objetivos es la falta de tiempo. Mucho trabajo y pocas manos, no importa el tamaño de la empresa, parece que es la dinámica predominante.

Aunque la intención sea positiva, es importante que reflexiones: ¿Qué mensaje le estás dando a la empresa y a tus compañeros de trabajo cuando no eres capaz de concentrarte en tu trabajo? ¿Qué resultados te está reportando? Seguramente incrementa tu índice de popularidad, pero es directamente proporcional a la caída en tu productividad.

Aquí te comparto 3 claves para enfocarte en tu trabajo: 

1. Atiende tu agenda

Si lo primero que haces al despertar es tomar tu teléfono y revisar tus correos o notificaciones de mensajes y redes sociales, déjame decirte que estás renunciando a tu agenda y estás cediendo tu energía y tiempo a la agenda de los demás.

Lo más recomendable es que te tomes los primeros minutos del día para meditar sobre los objetivos y retos del día que estás por iniciar, fijes tus prioridades y repases la programación de tus actividades.

Observa si has desarrollado una compulsión por revisar tus correos. A menos que trabajes en un área de servicio, soporte o atención a clientes, los expertos en administración del tiempo recomiendan que dentro de tu planeación diaria destines horarios específicos y estratégicos para revisar y responder tus correos.

2. Determina tus prioridades 

Una buena estrategia para enfocarte es la de eliminar todos aquellos distractores. Haz una lista para identificar por lo menos 3 actividades que puedes dejar de hacer a partir de hoy, aquellas que -si bien son muy útiles para los demás- no le están aportando nada a tus objetivos y prioridades.

Esto no significa que no vayas a cooperar o apoyar a otros cuanto se requiera, significa que tu tiempo estará orientado de manera estratégica y que el trabajo de otros no consumirá tus días.

Entrena el arte de decir “no”.  Este es probablemente el punto más complejo, por lo que tendrás que hacerlo poco a poco, no de manera abrupta y agresiva. Posiblemente, a estas alturas la gente ya esté acostumbrada a poder contar contigo en todo momento, así que empieza por pequeñas negativas que no pongan en riesgo tu relación con los demás.

3. Pregúntate, ¿qué te hace único?

Aunque se escucha muy romántica, esta pregunta es verdaderamente práctica y funcional.  Cuando no tenemos claridad sobre su respuesta, corremos el riesgo de convertirnos en “todólogos”, de no darle un sentido real y profundo a nuestro trabajo; perdemos consciencia sobre nuestro talento y fortalezas y, por consiguiente, no le damos el valor y el tiempo necesario para desarrollarlos.

La empresa te contrató por y para algo, pero tú eres el responsable de mantener ese valor agregado y no permitir que se diluya con el tiempo.

Estos tres pasos te ayudarán a salir de una dinámica operativa o “talachera”, tener mayor control sobre tu tiempo y objetivos, y sobre todo a avanzar en la consecución de tus prioridades.

Siempre será necesario contar con redes de apoyo con los demás, pero empieza a formarlas una vez que ya tengas planeación y orden, seguramente podrás ayudarlos más y te desharás de una gran carga de estrés. 

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