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Cómo cuidar tu reputación en la era de lords y ladys

Para volverse parte de la nueva realeza mexicana basta con que alguien grabe con su celular esos ‘cinco minutos’ en los que tomas una mala decisión y lo suba a redes sociales. ¡Cuida tu imagen con estos consejos!

17-05-2016, 3:49:25 PM
Cómo cuidar tu reputación en la era de lords y ladys
Cinthia Lazcano

Lord Audi, Lady Profeco, Lady Polanco, Lord Ferrari, Lord WalMart, Lord RollsRoyce, Lady Basura, Lady 100 pesos y Lady Matemáticas son algunos ejemplos de la larga lista de personajes que diariamente se unen al nuevo y selecto grupo de la realeza mexicana. Son personas que, de un instante a otro, han saltado a la fama; la pregunta es: ¿por qué se presenta este fenómeno? ¿Estamos conscientes que tú, yo o cualquier individuo, podemos ser los siguientes con este “mote”? (Claro, ¡eso depende de nosotros!)

Una situación que antes pasaba inadvertida y que resultaba absolutamente cotidiana, hoy es motivo suficiente para que nuestra reputación e imagen (personal y empresarial) se destruya o se consagre. Más que nunca, el salir a la calle y vivir nuestro día a día, comunica y es el reflejo de individuos y organizaciones –queramos o no-; por ello, es fundamental estar conscientes de la dimensión de nuestras acciones en todo momento y entorno.

Si bien, Lady Matemáticas es la excepción entre los nuevos nobles de nuestro país (una mexicana ganando una olimpiada de esa disciplina en Europa es digno de reconocerse), para volverse lord o lady, basta con que un compañero de trabajo, transeúnte o vecino vigilante tome su celular para grabar una conducta inapropiada y lo suba a las redes sociales. La creación del hashtag vendrá por añadidura al instante en que se genere la empatía de la audiencia, unida en el rechazo hacia estas conductas que tanto despreciamos y soñamos cambiar en México.

Antes, las crisis en la comunicación nos referían a enormes acontecimientos fuera de nuestro control. En la actualidad, las crisis pueden comenzar por un instante, una mala reacción, una mala respuesta, esos “cinco minutos” en los que alguien toma decisiones equivocadas y sale de sus casillas; por ello, más allá de las conductas negativas que han dado pie a los lords y ladies, compartimos algunas consideraciones que todo ejecutivo y persona debe tener en cuenta para mantener una buena reputación en la era de la realeza digital.?wmode=transparent” frameborder=”0″ allowfullscreen>

1. Cuida tus palabras y tus acciones

Acciones lamentables que antes eran parte de la indiferente escena urbana, hoy son motivo de afectación pública de la reputación (desde tirar basura, hasta la prepotencia al llegar a un restaurante, pasando por golpear a un automovilista). Además de gozar de buen prestigio personal y vivir conforme a valores, actuar bien evitará crisis de comunicación e imagen para ti y para las organizaciones de las que formes parte.

2. Una imagen vale más que mil palabras

El éxito de los videos radica en que nadie pondrá en tela de juicio la realidad que reflejan. En cualquier momento podemos ser grabados sin darnos cuenta, y los hechos hablan; así que lo mejor es no dar pie a situaciones negativas o que puedan prestarse a interpretaciones erróneas.

3. Los ciudadanos estamos empoderados por las redes

Un celular y una red social son suficientes para crear una denuncia e impulsar una causa. Ya no precisamos de un reportero y una cámara de televisión para exhibir; basta un video de unos minutos para detonar la exigencia social de una investigación y castigo a conductas reprobables…o, en el mejor de los casos, reconocer algo positivo.

4. No importa quién eres, sino lo que hagas 

No se necesita ser famoso para ser noticia; lo relevante son las acciones que te podrán hacer famoso. Una persona puede ganar o perder toda su reputación en un momento, en la calle, a la salida de un supermercado, en cualquier circunstancia; así que todos debemos recordar que somos sujetos permanentes de los ojos (y celulares) de los demás.

Estos puntos se convierten en recomendaciones, en la medida en que identificamos que lo que decimos o hacemos públicamente, es sujeto de una grabación y de un juicio social. La consecuencia de un mal manejo es dañar nuestra reputación y afectar nuestra imagen o la de las empresas con las que estamos vinculados. Sobran ejemplos recientes y su costo es muy alto; por ello, es mejor prevenir con una comunicación consciente, que lamentar un estigma con título nobiliario.

La autora es Socia Directora de Tolko Comunicación, firma de comunicación estratégica y relaciones públicas. Cuenta con 15 años de experiencia en el ámbito corporativo y es consultora para organizaciones nacionales y trasnacionales, PyMEs y ejecutivos. Locutora profesional y catedrática. 

 

 

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