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Colombia y las FARC: ¿qué sigue después de firmar la paz?

El acuerdo de paz entre Colombia y las FARC contiene siete puntos cruciales para alcanzar una paz duradera en el país sudamericano tras medio siglo de violencia.

26-09-2016, 4:04:37 PM
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El gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) sellaron hoy en Cartagena de Indias el acuerdo que pone fin a las actividades del grupo rebelde en el país después de 52 años de actividad durante un solemne acto en el que han acudido unas 2,500 personas y cerca de 20 presidentes.

Después cinco años de negociaciones, el movimiento guerrillero más largo de América Latina selló con una simple firma el fin de su actividad militar, que a su vez da comienzo a un proceso más complicado: la construcción de una Colombia en paz con las FARC.

Pero, ¿y ahora qué? ¿Qué procesos siguen el día después?

 

1. Plebiscito y aprobación de los acuerdos

El primer paso para la construcción de la paz será la celebración de un plebiscito el 2 de octubre. El pueblo colombiano deberá responder “sí” o “no” a la pregunta “¿Usted apoya o no apoya el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de la paz?”

Las encuestas hechas por prensa local parecen indicar que los colombianos votarán a favor del acuerdo. Varias dan al “sí” entre el 50 y el 60 por ciento de los votos, mientras que al “no” alrededor del 30 por ciento. El 10 por ciento al 20 por ciento restante manifiesta estar aún indeciso.

Deben cumplirse dos condiciones para la ratificación del tratado: la participación y la aprobación. Es decir, que voten a favor como mínimo más del 13 por ciento del censo electoral –aproximadamente 4.4 millones de personas- y que el apoyo a los acuerdos sea superior a los votos en contra.

Parece que ambas condiciones se cumplirán.

Por su parte, los guerrilleros de las FARC dieron luz verde al acuerdo el pasado viernes durante la celebración de la Décima Conferencia Nacional en El Diamante, una población remota ubicada en los Llanos del Yarí.

 

2. Las FARC como partido político

Las FARC se transformarán en un partido político que intentará llegar al poder por las urnas en vez de por las armas.

Según reportes de prensa colombiana, primero se centrarán en asegurar el poder a nivel local, puesto que siempre han abogado por ser considerados como una guerrilla rural. Durante años han controlado varias zonas agrícolas y remotas del país a las que han tenido acceso debido al abandono estatal, las cuales se han convertido en su principal baluarte.

Pero será más complicado convertirse en una fuerza política relevante a nivel nacional.  Los colombianos desconfían de las FARC después de haber dejado 8 millones de víctimas y alrededor de 220,000 muertos en más de 50 años, según el Centro Nacional de Memoria Histórica.

No obstante, el acuerdo de paz garantizará una presencia de los ex guerrilleros en el Congreso para las legislaturas de 2018 y de 2022. Independientemente de los votos de los colombianos, las FARC contarán con un mínimo de diez representantes en el Congreso incluso si no alcanzaran el umbral establecido para obtener este número de miembros.

3. Desmovilización y adiós a las armas

Éste es uno de los puntos más controvertidos del acuerdo. Actualmente las FARC cuentan con cerca de 8,000 efectivos. Muchas de estas personas sólo han habitado en zonas rurales y no han vivido otra experiencia diferente a la guerra.

Gran parte de la sociedad colombiana es reacia a integrar a estas personas en sus comunidades urbanas. Pero el país ya tiene programas y experiencia en la reinserción de ex combatientes. Ya hay unos 59,000 combatientes de las FARC y del Ejército de Liberación Nacional –otro grupo armado- que en su momento dejaron la guerrilla y se acogieron a ayudas para su reintegración en la sociedad.

Por otro lado, otras organizaciones armadas también han completado este proceso como el M-19 o las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), una organización paramilitar de extrema derecha que desapareció en 2004.

En el caso de las AUC dejaron las armas alrededor de 32,000 combatientes y la mayoría optó por la reintegración. Pero varios prefirieron continuar delinquiendo y formaron las llamadas Bandas Criminales (Bacrim), organizaciones de paramilitares con otro nombre actualmente activas.

Es decir, siguen dedicándose al narcotráfico, secuestros y extorsiones en vez de reinsertarse en la sociedad.

Muchos colombianos temen que lo mismo suceda con los miembros desmovilizados de las FARC. Tanto es así, que hay una facción de las FARC que ha rechazado el acuerdo de paz y piensa seguir con las actividades del grupo.

El primer paso para la desmovilización es reunir a los miembros activos de la guerrilla en 23 zonas de concentración y ocho campamentos, un proceso que se inició a finales de la semana pasada.

Un comité de la ONU supervisará la entrega segura de las armas y la disposición de las mismas. A continuación, los guerrilleros realizarán labores de capacitación y tránsito a la vida civil en un periodo máximo de 6 meses.

Cuando salgan de esas zonas, cada guerrillero recibirá un pago de aproximadamente 700 dólares y durante dos años percibirán una ayuda mensual cercana a los 200 dólares, un 90 por cieno del salario mínimo legal en el país. Los ex combatientes obtendrán estas ayudas mientras no tengan trabajo.

También contarán con asistencia económica si quieren emprender un negocio o estudiar.

 

4. Amnistías y juicios en delitos graves

El acuerdo garantiza una amplia amnistía que cubrirá desde delitos “políticos y conexos”. Es muy probable que los delitos de narcotráfico sean amnistiados.

Sin embargo, los delitos de lesa humanidad, crímenes de guerra y actos de genocidio se verán sometidos a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), un sistema legal que contará con salas de justicia y con un tribunal de paz compuesto por magistrados colombianos y de un mínimo número de extranjeros.

La JEP juzgará los delitos graves cometidos por los guerrilleros, pero también los realizados por los militares y la policía nacional.

Este organismo impondrá tres tipos de penas dependiendo de si los acusados reconocen sus delitos o no.

1-. Quienes reconozcan sus delitos.

a)      Si es antes del juicio: Pena de entre cinco y ocho años de restricción de derechos y libertades en recintos no carcelarios.

b)      Durante el juicio: Pena de cinco y ocho años de prisión.

2-. Quienes no los reconozcan: Hasta 20 años de prisión en caso de ser culpables.

Se espera que un gran número de los que cometieron crímenes de lesa humanidad reconozca sus delitos antes del juicio con el fin de obtener una sanción menor.

5. Reparación a víctimas

Otro punto muy controvertido, puesto que las FARC se han comprometido a participar en los procesos de reparación pero no está claro si indemnizarán a las víctimas.

El acuerdo estipula como reparación las actividades como restitución de tierras, a las que los guerrilleros se han comprometido. Pero en cuanto a las indemnizaciones afirman no contar con recursos económicos para poder afrontarlas.

No obstante, varios informes han puesto en duda que eso sea cierto.

La Fiscalía colombiana indicó en un informe que las FARC obtuvieron más de 20 millones de dólares en las últimas dos décadas gracias al narcotráfico. También The Economist alertó de que las FARC pueden tener alrededor de 10,500 millones de dólares en activos, según un estudio gubernamental no publicado, pero al que tuvo acceso el medio británico.

 

6. ¿Qué pasará con las tierras donde se cultiva coca?

La ONU opinó recientemente que el cultivo ilícito de coca es la mayor amenaza para la paz en Colombia, un ingrediente fundamental del conflicto armado.

Durante los últimos años, el cultivo de coca ha repuntado en Colombia –hasta alcanzar las 69,000 hectáreas en 2015- y ya es de nuevo el país con más superficie arable destinada a este producto.

El narcotráfico es una de las mayores fuentes de financiación de las FARC. Y uno de los puntos del acuerdo es sustituir las plantaciones de coca por otros productos -como el café o el maracuyá- que sean económicamente atractivos para los campesinos.

Será muy importante también –el gobierno ya está tomando medidas- para que grupos como las Bacrim o el ELN no ocupen el espacio delictivo que dejan las FARC y que no pasen a controlar los territorios agrestes en los que está guerrilla tenía influencia.

 

7. Niños soldados y minas antipersona

Las partes han acordado la creación de un programa integral que atienda la reintegración de los menores de 18 años involucrados en el conflicto. No se conoce con exactitud cuántos menores han reclutado las FARC, pero Colombia era el único país de América con niños soldados.

Por otro lado, el país cafetero es el segundo del mundo con más minas antipersonas, después de Afganistán, y desde 1990 ha habido más de 11,000 víctimas de estos artefactos.

Las tareas de desminado son complejas porque los guerrilleros no guardan registro de dónde las plantaron, por ende es una labor riesgosa y prolongada.

Para poner fin a esta herida social, el Ejecutivo ha creado la Brigada de Desminado, una entidad que este año contará con 2,500 operativos y para el próximo ascenderá hasta 10,000 miembros.

Una parte fundamental para limpiar Colombia de minas lo jugará la cooperación internacional, que apoyará al país con 80 millones de dólares para completar este proceso antes de 2021, una actividad a la que México colaborará con un millón de dólares.

Cartagena de Indias es el escenario en el que mandatarios y el mundo entero atestiguaron un histórico acuerdo para terminar con más de medio siglo de violencia, pero aún faltan varios pasos para tener, por fin, una Colombia en paz.

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