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Cinépolis quiere una historia de película en todo el mundo

Cinépolis continúa su expansión en Virginia, Texas y Ohio. Sin embargo, no es lo único que tiene entre manos: llegar a los Emiratos Árabes y el Golfo Pérsico podría ser el próximo capítulo por iniciarse.

18-11-2016, 7:45:38 AM
Cinépolis quiere una historia de película en todo el mundo
José Roberto Arteaga

Todo inició con algunos cines en Michoacán. Enrique Ramírez Miguel empezó con un negocio modesto que parecía incierto en 1947. Para 1970, Cinemas Ramírez y Multicinemas se convirtieron en los antecedentes más cercanos de una empresa que quiere escribir una historia de película por todo el mundo.

La empresa de exhibición cinematográfica continúa su expansión en Estados Unidos, ya que planea abrir nuevas ubicaciones en Texas, Ohio y Virginia. Sin embargo, no es lo único que tiene entre manos la marca de Organización Ramírez: llegar los Emiratos Árabes podría ser el próximo capítulo por iniciarse.

“Estamos en proceso de desarrollar el joint venture”, dice Alejandro Ramírez, director general de Cinépolis.

Mientras tanto el negocio continúa en México. Durante 2015, el mercado mexicano reportó la venta de 296 millones de boletos de cine, lo que representa un incremento de 15 por ciento, comparado con los 257 millones de boletos vendidos un año antes, de acuerdo con datos de la Cámara de la Industria Cinematográfica (Canacine). Tendencia ascendente que se observa desde 2008, cuando la venta de boletos alcanzaba tan sólo 182.4 millones.

En 2015, los ingresos en taquilla ascendieron a 13,793 millones de pesos (mdp), lo que se traduce en un crecimiento de 14.8 por ciento si se le compara con los 12,006 mdp recaudados en 2014.

El nieto del fundador de la firma de cines tiene el plan para conquistar las marquesinas del mundo y su plan tiene un componente que desafía a la competencia: la innovación.

El innovador del cine

Hace 12 años, Alejandro Ramírez llegó para ocupar la dirección general de Cinépolis. El acontecimiento no es menor si se toma en cuenta que de la mano del joven economista inició la innovación y el crecimiento de la firma alrededor del mundo.

Cinépolis nació de manera formal en 1994. Ese mismo año, se dio la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) por parte de México, Estados Unidos y Canadá, lo cual propició la llegada de nuevos competidores en una industria que era controlada por el gobierno.

Enrique Ramírez descubrió que la llegada de los nuevos jugadores extranjeros en los cines podría representar el fin de la cadena de cines familiar, por lo que era necesario llamar al nieto educado en la Universidad de Oxford para ayudar en una tarea que parecía insalvable.

Así fue como Alejandro decidió iniciar su aventura como director de Operaciones, en 1994, y posteriormente en la posición más alta de la empresa. El as bajo la manga del empresario originario de Morelia, Michoacán, es uno: la innovación.

Hacer cambios sencillos es una forma de innovar que puede provocar una revolución profunda al interior de una empresa y una industria. Eso ha demostrado Ramírez Magaña.

Una de las primeras propuestas de Alejandro a los integrantes de Cinépolis fue eliminar los descansos intermedios en las películas exhibidas en el cine, lo que provocó un revuelo en la firma. La mayoría consideraba que de llevar a cabo la propuesta se acabaría con la venta de palomitas, refrescos y dulces en la cadena. “Eso no sucederá y verán cómo se incrementan los ingresos”, les dijo el joven heredero de la tradición familiar. La historia demostró que no se equivocaba y los cambios por llegar tampoco estarían errados.

Colocar filas de butacas escalonadas, numerar los espacios en el cine para asignarlos al momento de comprar su boleto y crear salas con atención especial para sus clientes, como lo son las VIP (Very Important People), le ha permitido a la cadena innovar y hacer una diferencia que les permite crecer.

Hasta julio de este año, Cinépolis acumulaba en México más de 352 cines, con 3,108 pantallas, mientras que en Latinoamérica afianza su presencia. En Guatemala, la firma tiene ocho cines, con 65 pantallas; en El Salvador, la cadena suma tres cines, con 24 pantallas; en Honduras, la marca tiene tres cines, con 16 pantallas; Costa Rica contabiliza ocho cines, con 49 pantallas y Panamá, suma ocho cines, con 57 pantallas.

Asimismo, Perú tiene cuatro cines, con 36 pantallas; Chile alcanza 26 cines, con 161 pantallas; Brasil tiene 45 cines, con 348 pantallas y Colombia alcanza ocho cines, con 54 pantallas.

Pero Cinépolis no se conforma con crecer en la región. La firma se encuentra presente en España, país que cuenta con 37 cines, con 414 pantallas, e India tiene 46 cines, con 232 pantallas, y Estados Unidos suma 16 cines, con 161 pantallas.

La Unión Americana es el foco del crecimiento que tiene en mente Ramírez. Por ello, la empresa planea aterrizar en Texas, Ohio y Virginia.

Además, la firma analiza su entrada al Golfo Pérsico y los Emiratos Árabes.

Efecto Trump

Sin embargo, Alejandro Ramírez no se encuentra del todo tranquilo. La llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos representa un riesgo para el intercambio comercial de México con otros países, lo cual también podría afectar a Cinépolis.

“Creo que nuestras inversiones en Estados Unidos no se van a ver afectadas, porque, evidentemente, las inversiones van a todos los país y lo que menos quieren es coartar o inhibir la inversión”, dice frente a un grupo de estudiantes que convoca Aliat Universidades.

Sin embargo, la renegociación o eliminación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) afectaría a negocios como Cinépolis por la importación de insumos, como es el caso del maíz para elaborar las palomitas que se comercializan en la cadena de cines, proyectores, bocinas, servidores y pantallas, por mencionar algunos.

El grano de las llamadas palomitas de maíz se encuentra libre de aranceles, así como el queso para nachos y el caramelo, por lo que las afectaciones al tratado comercial más importante que ha firmado el país le podría dejar a Cinépolis un amargo sabor de boca.

“En caso de que se tuvieran los niveles arancelarios que había antes del Tratado de Libre Comercio de 1993, (pues) me convendría más importar el maíz de Argentina, por ejemplo, que el de Estados Unidos”, dice el empresario.

Los tratados o acuerdos de libre comercio que ha signado México serán una fortaleza si se concretan las amenazas del presidente electo de la Unión Americana, aunque hay ciertos productos que no se encuentran entre los socios comerciales de México.

“Ha sido muy difícil diversificar el comercio de México, ya que el 80% es con Estados Unidos, porque tenemos un tratado de libre comercio y por la cercanía, además de que es la economía más importante del planeta. Es demasiado tentador venderle a Estados Unidos”, explica.

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