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El chiste malo y cruel que el PRI ha contado por más de 40 años

Por varias décadas, los gobernantes emanados del PRI han mantenido un discurso ligado a la corrupción. Esto podría pasarle la factura en las siguientes elecciones.

21-04-2017, 1:35:22 PM

El contexto en el que se desarrollan las campañas electorales en el Estado de México, parecen ubicar en total desventaja a uno de los contrincantes, debido a la reputación de su partido. ¿Cómo debe ser el discurso del abanderado de un partido cuya reputación está hoy más que nunca por los suelos?

Construir una reputación requiere tiempo, un elemento que le sobra al PRI con sus 88 años de historia, pero durante los cuales parece nunca haberse detenido a desarrollar una estrategia para abonar puntos positivos para el crecimiento de su imagen, pero sobre todo para ganar credibilidad y confianza, lo que realmente fortalece a una institución.

Paradójicamente, hoy en día el candidato a la gubernatura del estado de México, Alfredo del Mazo se conduce con un eslogan “Fuerte y con todo” ¿De qué fuerza habla el mexiquense? Parece haber olvidado que las campañas políticas de hoy en día requieren mayor estrategia. Sobre todo, si busca llegar a ciudadanos que viven al día en las noticias que destapan cada vez más casos de corrupción por parte de gobernantes priístas.

¿Se refiere acaso a la fuerza que aplicará contra la delincuencia en caso de ganar? Una fuerza que no ha tenido su correligionario Eruviel Ávila que está actualmente en el poder y en cuyo periodo de gobierno los índices de inseguridad y corrupción no han tenido resultados muy esperanzadores. (En 2016 se registraron 2 mil 53 muertes por homicidio, solo por debajo de Guerrero que presentó 2 mil 213 casos).

Además, de acuerdo con el Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República, el Estado de tiene la cifra más alta de feminicidios registrado entre el año 2000 al 2015 con 5 mil 163 mujeres asesinadas durante dicho periodo.

¿Cómo hablarle a un sector ciudadano que lo que menos tiene es credibilidad en su gobierno?

Durante décadas, el PRI se acostumbró a ganar elección tras elección sin estrategia de por medio, en una zona de confort donde el triunfo llegaba por sí sólo sin el menor esfuerzo. Se le apostó a la ignorancia y al olvido, una forma de jugar que ha quedado completamente rebasada ahora que los ciudadanos están cada vez más informados y son más críticos.

Los hechos protagonizados por exgobernadores priístas acusados de negocios corruptos nos han dejado ver que ya nadie se engancha con el mismo mal chiste donde los prófugos son los únicos elementos tóxicos dentro de un partido que mantiene todavía en sus filas a políticos vinculados con los mismos casos de corrupción, pero que cuentan con fuero por sus cargos en la función pública.

La pregunta que los priístas parecen no haberse hecho antes de iniciar su campaña es ¿cómo vamos a creerle entonces al partido de los que dejan el gobierno para convertirse en prófugos de la justicia? El juego que por enésima vez encabeza el tricolor es el mismo chiste malo y cruel que llevan contando durante décadas.

¿Existe una estrategia de comunicación para salvar al PRI?

La situación del Revolucionario institucional no es precisamente una crisis, es una situación que ya se veía venir como el resultado de numerosos desaciertos no sólo en los últimos años, sino a lo largo de toda su historia

Y no sólo se queda en los hechos, sino en las formas de responder ante los ciudadanos que definitivamente ya no son los mismos que había gobernado el PRI por décadas.

El gobierno de Enrique Peña Nieto, pese a la gigantesca inversión publicitaria no sólo en medios tradicionales, sino apostando con todo a las plataformas digitales, poco ha podido hacer para responder de la mejor manera en cada uno de los tropezones que ha tenido en su administración y que innumerables veces lo ha puesto en jaque.

Ejemplos de reacciones nada acertadas sobran, como el hecho de pedir perdón “a pesar de no haber actuado fuera de la ley” en el caso de “La Casa Blanca”, callar más de lo que se esperaba antes de emitir una postura luego del anuncio del incremento al precio de los energéticos y otros tantos, han abonado a una gran desconfianza hacia su gobierno y hacia el priísmo en general.

Una encuesta del diario Reforma, a mediados de enero de este año, colocaba al mexiquense como el mandatario con la menor aprobación que un gobernante haya experimentado. Un resultado que no es sorpresivo en un contexto donde las explicaciones y discursos sobre las decisiones nacionales se dan en medio de la desconfianza y la falta de credibilidad.

A pesar de esta realidad, en días pasados el presidente Enrique Peña Nieto se refirió al PRI como el partido “más fuerte y más grande de México” ¿Se refiere al número de votantes contabilizados mediante los padrones de beneficiarios de programas sociales? Es probable, porque si pensáramos en la credibilidad que como institución pudieran tener en la mente de los electores, ésta es nula.

*La autora es apasionada de la comunicación y los temas sostenibles. Directora General y fundadora de Comunicación Spread. Publirrelacionista y experta en manejo de crisis.  

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