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CDMX y Edomex: Vecinos sucios e incómodos

La capital del país y el Estado de México comparten la mala calidad del aire, pero difieren en políticas públicas y viven constantemente peleando y reconciliándose por el tema ambiental.

28-04-2016, 9:28:11 AM
Héctor Molina

Nota del Editor: Este es texto es parte de nuestra serie Radiografía de la Contaminación en el Valle de México

El debate sobre qué entidad de la megalópolis contamina más está de regreso. El Inventario de Emisiones de la Ciudad de México 2014, la última medición sobre contaminación publicado este 8 de septiembre, reveló que más de la mitad de los contaminantes que afectan a la capital provienen de fuentes del Estado de México y federales. 

El documento muestra que 56 millones 176 mil 552 toneladas de dióxido de carbono equivalente que se generan al año en la capital, 28 millones 396 mil 490 provienen del Estado de México y 11 millones de 34 mil 642 de fuentes federales, mientras la ciudad produce 16 millones 745 mil 438 toneladas. De igual forma la mayor cantidad de partículas sólidas y precursores de ozono en la Ciudad de México provienen del exterior.

En marzo del 2008 el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard y el entonces gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto aparecieron en un acto conjunto para anunciar acciones con el objetivo de mejorar la calidad del aire en la Zona Metropolitana del Valle de México. 

En aquella ocasión, los mandatarios anunciaron la implementación del Hoy no Circula sabatino, con el que se esperaba restringir el tránsito de 1.6 millones de vehículos cada semana.

Posteriormente, los gobiernos de ambas entidades elaboraron un plan para mejorar la calidad del aire entre los años 2011 y 2020.

El llamado PROAIRE, contemplaba 116 acciones, que en su mayoría no se han implementado.

Entre ellas figuraba la inclusión de las motocicletas al programa Hoy no Circula, lo cual entrará en vigor hasta el próximo año.

También la creación de límites para declarar contingencias ambientales por concentraciones de partículas PM 2.5, lo cual tampoco se ha cumplido.

En promedio, los vehículos, las actividades industriales y los servicios en la Zona Metropolitana del Valle de México generan alrededor de 175 mil toneladas de contaminantes gaseosos que van a la atmósfera.

Los estudios más recientes sobre la calidad del aire indican que la zona conurbada con el estado de México aportan a la capital del país el 80% de los precursores del ozono y de las partículas suspendidas.

La discordia

Una de las principales metas del PROAIRE era la homologación de los programas de Verificación  en la Ciudad de México y su entidad vecina.

Sin embargo, este objetivo no se ha logrado en cuatro años.

La ex secretaria de Medio Ambiente de la Ciudad de México, Martha Delgado, relató que la unificación de normas en la verificación es uno de las principales políticas que deben implementarse para mejorar la calidad del aire.

“El programa de verificación en la Ciudad de México quedó listo desde el 2012 y desde entonces no se ha homologado”, comentó.

Cada año se realizan 7.8  millones de verificaciones vehiculares en  la capital del país  y el estado de México, que comparten los límites de normas oficiales de contaminantes, pero que difieren en sus procesos de operación y control.

Desde hace cuatro años, la  Ciudad de México opera un software diseñado por la Secretaría de Medio Ambiente y desde entonces se han clausurado 36 verificentros por diversas irregularidades

En el estado de México, la prueba se vio marcada por su baja efectividad en años anteriores.

En la pasada administración, las autoridades estimaban que al menos el 30% de los vehículos en la entidad no cumplían con los requisitos en la prueba de emisiones contaminantes.

Sin embargo, el rechazo en los verificentros del estado apenas era del 2%.

De acuerdo con Guillermo Velasco, secretario del Medio Ambiente del  estado de México del 2006 al 2009, durante su gestión se detectó que los centros de verificación tenían hasta 15 opciones para entregar resultados que no correspondían a las emisiones de los vehículos.

Este problema se agravó ante las trabas legales que la dependencia enfrentaba para imponer sanciones.

“Siempre que cerrábamos un verificentro el Tribunal de lo Contencioso los amparaba, a veces los centros clausurados podían reabrir en un par de días o en una semana como máximo”, relató.

Desde el año 2014, el estado de México cuenta con un sistema de monitoreo remoto de sus centros de verificación vehicular, que se basa en los mismos límites de contaminantes que se miden en la Ciudad de México.

Sin embargo, su software es distinto al de los 81 centros que existen en la capital del país.

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Fuentes compartidas

Además de contar con un parque vehicular de 5.3 millones de unidades, la Zona Metropolitana del Valle de México alberga 70 mil industrias en corredores situados en los municipios de Naucalpan, Tlalnepantla, Cuautitlán y Ecatepec, y en las delegaciones Azcapotzalco, Gustavo A. Madero e Iztapalapa.

Aunque las emisiones de grandes fábricas se encuentran reguladas y se han logrado disminuir gracias al uso de combustibles con bajo contenido de azufre,  aún no se atiende la contaminación generada por las pequeñas y medianas empresas.

En este caso, las emisiones incluyen la generación de compuestos orgánicos volátiles que se caracterizan por tener efectos cancerígenos y que hasta ahora no tienen los controles necesarios, según Velasco.

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Cambio de esquema

Especialistas coinciden en que el cambio del modelo en la toma de decisiones se ha reflejado en el deterioro de la calidad del aire en el Valle de México.

De acuerdo con Martha Delgada, el traspaso de las decisiones que se tomaban en el seno de la Comisión Ambiental Metropolitana a la Comisión Ambiental de la Megalópolis ha interrumpido el trabajo conjunto que se realizó durante varios años entre autoridades del Distrito Federal y del estado de México.

La CAM operaba mediante acuerdos establecidos entre representantes del gobierno federal, de la Ciudad de México y del estado de México, sin importar que todos tenían filiaciones políticas distintas, sus decisiones se tomaban a partir de análisis técnicos y no de programas aislados.

En este sentido, Martha Delgado puso como ejemplo los ajustes al programa Hoy no Circula adoptados en julio del año 2015, cuando se prohibió la circulación de todos los vehículos con holograma de verificación tipo 2 los sábados.

En aquella ocasión, la medida no se aprobó de manera unánime y se aplicaba de manera distinta en la capital del país y del estado de México, donde se lanzó un programa para instalar convertidores catalíticos de manera gratuita para unidades de carga.

Según Delgado, la crisis ambiental vivida en marzo pasado fue un reflejo de la falta de acuerdos y la implementación de medidas que no fueron consensadas.

“Con la entrada de la CAMe se pone en riesgo el trabajo elaborado durante más de 20 años, con el que se lograron tener más días con una calidad del aire dentro de los límites de las normas ambientales, es importante que se vuelva a tener un trabajo conjunto para cumplir los objetivos del PROAIRE”, concluyó. 

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