Opinión

Carta de Francisco Martín Moreno a AMLO… 10 años después

Una carta dirigida a Andrés Manuel López que el historiador Francisco Martín Moreno escribió hace 10 años fue retomada por un lector en las redes sociales y se hizo viral. El autor explica en Alto Nivel por qué lo que escribió en 2006 sigue vigente.

04-07-2016, 5:20:21 PM
Carta de Francisco Martín Moreno a AMLO… 10 años después
Francisco Martín Moreno

NOTA DEL EDITOR: El tema del peligro de que AMLO gane la Presidencia junto con los riesgos del populismo en México y Estados Unidos se aborda ampliamente en la edición de julio de la revista Alto Nivel. 

Esta semana en curso circuló profusamente en las redes sociales un artículo de mi autoría intitulado: “Querido Andrés Manuel”, publicado hace 10 años, en 2006, en el periódico Excélsior. Si bien me sorprendió que algún lector rescatara de los archivos dicha columna, más, todavía más, me llamó la atención que mi texto original hubiera sido alterado al haber agregado palabras, nombres y términos que yo jamás hubiera utilizado, lo anterior sin olvidar que la redacción del plagiario dista mucho de la altura que merecen quienes me obsequian una parte de su tiempo a la lectura de mis trabajos.

Me he preguntado en la soledad del estudio si yo estaría dispuesto en la actualidad a cambiar algunas de las afirmaciones contenidas en el texto de marras y, sin embargo, creo que, en efecto, modificaría algunos argumentos que me ayudarían a consolidar el perfil populista de López Obrador. Si antes pensaba que este líder mesiánico era un peligro para México, hoy, en estos días, y tomando en consideración sus concepciones ideológicas y el rostro siniestro de sus aliados, me atrevo afirmar que sí, por supuesto que sí, su presencia en la arena política, implica una grave amenaza para el futuro de la patria.

¿Cómo poder estar de acuerdo con López Obrador cuando traba alianzas con supuestos maestros acusados de la comisión de diversos delitos que van desde lavado de dinero hasta la defraudación de sus propios seguidores al haber destinado las cuotas sindicales a su enriquecimiento personal? ¿Cómo coincidir con López Obrador cuando se coloca al lado de líderes magisteriales irresponsables y corruptos que abandonaron a millones de chiquillos en las aulas cancelando su futuro? ¿Cómo apoyar a López Obrador cuando dichos maestros, que él respalda públicamente, incendian alcaldías y sedes de partidos políticos, inmovilizan pueblos, ciudades y regiones, roban casetas de peaje, bloquean carreteras y hasta, tal vez, colocan halcones en las azoteas para disparar contra la muchedumbre con tal de presionar al gobierno para derogar una reforma educativa que les privaría de millones de pesos de recursos federales. En el fondo todo el movimiento de protesta es por dinero… ¿Cómo estar del lado de López Obrador cuando empeña su prestigio político al rechazar la capacitación de los maestros de la que depende el porvenir de la nación? ¿Cómo no criticar a López Obrador cuando propone “Primero los Pobres” y no sólo no se encuentra a su lado en Oaxaca y Chiapas, estados bloqueados por los aliados de Morena, sino que estimula el caos, el hambre y la desesperación, desde que no se opone a la liberación de las carretas y vías de acceso a dichas entidades asfixiadas por los defensores de la ignorancia?

En fin, los cuestionamientos serían incontables, además que no resisten el sometimiento a un análisis racional, si bien, en aras de llegar al poder López Obrador fue capaz de sostener las causas más aviesas y temerarias, como sin duda lo fue el hecho de comprar camionetas en Tabasco para volver a conectar la corriente eléctrica doméstica en el domicilio de personas que se habían abstenido de pagar sus consumos, ejemplo que de proliferar hubiera conducido a la ruina a la CFE. ¿No es el mismo López Obrador que tomó por la fuerza los pozos petroleros de Pemex en Tabasco o que se opone al TLC sin entender las consecuencias de su postura?

Aquí va, entonces, querido internauta, el texto original de mi artículo del 2006, así como el añadido del plagiario de mi texto con el cual, si bien es cierto que no es de mi autoría, en términos generales no podría estar más de acuerdo con él…

Cuentos Políticos

“Querido Andrés Manuel”

Por: Francisco Martín Moreno

No existe ningún mexicano, medianamente sensato, que no esté de acuerdo con tu tesis consistente en que ”Primero los Pobres”. ¡Claro que primero los pobres! ¿Quién puede oponerse a semejante propósito político y social? Quienes realmente queremos a este país deseamos elevar a la altura mínima exigida por la dignidad humana, a todos aquellos compatriotas que carecen de lo estrictamente indispensable. ¡Claro que queremos educación para todos! ¡Claro que queremos bienestar para toda la nación! ¡Claro que queremos un ingreso per-cápita de cuando menos 30,000 dólares al año para cada mexicano! ¡Claro que queremos apagar todas las mechas encendidas, que no hacen sino atentar en contra de la estabilidad y del desarrollo en general del país! ¡Claro que queremos aumentar el ingreso, pero a través de la productividad y no a través de decretos ya conocidos que disparan la inflación con todas sus consecuencias!

¿Quién no desea ayudar los indios de México? ¿Quién no desea alfabetizarlos? ¿Quién no desea contener la emigración de cientos de miles de mexicanos a los Estados Unidos? ¿Quién no quiere agua potable, televisión, estufas, piso de concreto y paredes de ladrillo en cada familia mexicana?

Querido Andrés: Todos coincidimos en la necesidad inaplazable de rescatar a los marginados, sólo que yo no coincido contigo en las estrategias que has planteado para rescatarlos de la miseria. Entiende que la única célula generadora de riqueza es la empresa y los empresarios, a los que tú llamas hambreadores del pueblo o parásitos sociales, son los agentes operadores del bienestar. La práctica lo ha demostrado. Mientes.

Todos coincidimos con el fin, pero la mayoría no está conforme con tu método. Se vio en las urnas. Ni partiendo el sueldo de los funcionarios públicos a la mitad ni evitando la corrupción que devora lo mejor de nuestro país, podremos generar la suficiente riqueza para crear los empleos que requiere México, la herramienta más eficaz para ayudar a los pobres que tanto nos preocuparan. Tu diagnóstico está equivocado. Un gobierno encabezado por ti jamás creará los empleos que requiere México ni extinguirá las mechas encendidas, ni impulsará la recaudación tributaria indispensable para que el gobierno aumente significativamente el gasto en Desarrollo Social. Nadie con dos dedos de frente podría aceptar que tus tesis económicas ayudarán a la capitalización de las empresas ni estimularán la investigación tecnológica, ni ampliarán los mercados, ni estimularán la competitividad en el comercio internacional, ni abaratarán costos de producción, ni propondrán alternativas inteligentes para modificar el TLC, dando los pasos adelante necesarios para acercarnos, poco a poco, al esquema de una Comunidad Económica de Norteamérica.

No tienes ningún derecho en detener a la inversión extranjera ni a la doméstica, que tanto necesitamos para prosperar. No tienes justificación para espantar a los capitales que vienen a ayudarnos a construir un México mejor. Careces de elementos, nunca los tendrás, para estimular el odio entre todos los mexicanos, ni para polarizar este país, ni para crear trincheras entre todos nosotros únicamente para dividirnos, la única condición en que los mexicanos hemos sido históricamente derrotados.

Tú no representantas a la izquierda, sino al más catastrófico populismo, del que yo no quiero jamás volver acordarme. Izquierda era la de Mitterand, la de Felipe González, es la de la Bachelet, a diferencia de la supuesta izquierda de Chávez o la de Castro, quien ha impuesto la felicidad con la fuerza de las bayonetas…

No, no Andrés, para ti es irrelevante el incendio de todo lo mío, la destrucción de todo lo que he construido. Es claro que no te importa que nos volvamos a incendiar como en 1810, en 1858 o en 1910, siempre y cuando tú puedas compensar los vacíos sicológicos que se remontan a tu infancia. No, Andrés, ese no es el camino. Si el padrón federal lo integran 72 millones de electores y de ellos sólo 14 votaron por ti, entonces 58 millones no te quieren en la presidencia, o sea más del 80% te rechaza como Jefe del Ejecutivo.

Antepones tu bienestar personal al mío. Deseas intimidar a las autoridades judiciales mediante la protesta callejera. No quiero un Mussolini mexicano que acepte la ley siempre y cuando le beneficie y que rechace a la Constitución por ser una herramienta a favor de la burguesía. La mayoría somos consientes de nuestras debilidades económicas y sociales, solo que hemos decidido no convocarte a ti para resolver los difíciles problemas que nos aquejan.

Abandona el llamado a la violencia. Abstente de erigirte como interprete de la voluntad popular y resígnate a aceptar tu derrota. La mayoría de los mexicanos no te quiso en la Presidencia de la República, porque lejos de ayudar a los pobres los hundirás más en la desesperación hasta que volvamos a matarnos con las manos entre nosotros mismos.

Atentamente,

El Pueblo de México.

“Además, te ruego, no me incluyas ni a mí, ni a tantos mexicanos inteligentes que no estamos de acuerdo con un tipo como tú que cuando estudiante fuiste tramposo y malo; cuando funcionario en tu estado, ladrón y mentiroso……por favor no sigas queriendo parecer lo que eres, vives como rico igual que muchos de tus amigos y seguidores pandilleros como Ricardo Monreal y tantos otros que con esa bandera quieren confundir a los que de verdad son pobres en México.
¡No te burles más!
Eres un inadaptado, pendenciero, pandillero, ladrón y mentiroso…
No, No, Es lo que necesita México, a alguien que sea como tú.

Por favor, ya retírate, mejor vete con tu líder a Venezuela, la pobre Venezuela que está al borde de un colapso económico por el loco de tu amigo, hijos ambos de un loco como Fidel que ha dado a Cuba mala vida ya, por favor…

¡Ya basta!
Francisco  Martín Moreno”

Como es evidente en mi columna, y como una metáfora política, el pueblo suscribe el texto sin que mi nombre aparezca como el autor de las reflexiones.

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