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Buenavista Social Club: Cuando la edad no importa y sólo vale el talento

Nadie hubiese pensado que hombres octogenarios podrían conquistar el mundo con su música.

16-03-2009, 5:00:00 PM
Buenavista Social Club: Cuando la edad no importa y sólo vale el talento
Estilo Hoy

Buenavista Social Club, fue más que un proyecto musical. Fue la posibilidad para que reputados músicos cubanos, dejados un tanto al olvido, pudieran brillar y sacar a la luz su arte. Es una suerte de reunión de amigos, astros de la isla, que avivaron los tradicionales ritmos cubanos por el mundo, con exitosas presentaciones en Japón, Europa y Estados Unidos, entre otros destinos.


La agrupación, integrada por el pianista Rubén González, Francisco Repilado (Compay Segundo), y los cantantes Pío Leyva e Ibrahim Ferrer además de Omara Portuondo y Eliades Ochoa, fue creada en 1996 y ganó un premio Grammy en 1998, gracias a la película documental del cineasta alemán, Win Wenders elaborada en conjunto con Ry Cooder y que fue estrenada en 1997.


Según cuenta la historia, Buenavista Social Club es el nombre con que se conoció y olvidó, a un compacto grupo de integrantes de la Vieja Trova Cubana, que poco tenían que ver con los conocidos cantautores cubanbos Silvio Rodríguez y Pablo Milanés. Vieja Trova Cubana estaba más bien ligada a las corrientes jazzísticas; un jazz cantado, abolerado, tropical, romántico, con sonidos mas alegres, esos de los sones y del guaguancó, percutido por los más eximios instrumentistas cubanos. Lo notable, es que los cantores y los músicos del Buena Vista, que ya eran eximios antes de la Revolución del 59, lo seguían siendo cuando se realizó la película.


En su tierra los habían olvidado. Y fue Ry Cooder, más que Wenders, quien los redescubrió. El proyecto Wenders-Cooder, además del film incluyó sesiones que se convirtieron en exitósos CDs, algunos de los cuales se vendieron por millones y que en la actualidad se siguen comercializando. En tanto, la película y el álbum hacen pensar que la música cubana regresa de lejos, como si cierta fuerza casi mística hubiera impedido su desaparición.


Acerca de los integrantes del grupo, Compay Segundo nació en 1907, Ibrahim Ferrer nació en 1927, Omara Portuondo en 1930, Rubén González en 1919. Todos eran considerados, por sus edades, como “los súper abuelos de Cuba”. Pero lo más importante, reside en el olvido en el que permanecían la mayor parte de ellos hasta la llegada de Ry Cooder. Antes de esta fecha, Ibrahim Ferrer, por ejemplo, trabajaba como limpiabotas y vivía en la miseria total; Rubén González no había tocado un piano desde hacía treinta años. Sin embargo, eran todos leyendas de la música cubana de la tercera década del siglo. Es entonces que aquí reside la paradoja y la fuerza de la música cubana: con una intensidad tan fuerte que puede permanecer oculta durante decenios, pero al mismo tiempo tiene la capacidad de resurgir de manera brutal e inesperada con la misma intensidad.


Pero lo más llamativo y misterioso de Buena Vista Social Club tiene que ver con el increíble talento interpretativo de hombres que, siendo mitos vivientes, lograron nuevamente lo impensado: conquistar el éxito por segunda vez, esta vez a nivel internacional, como si hubiese estado escrito que el mundo debía conocerlos.

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