Opinión

Ayotzinapa: Los vacíos del gobierno y el ‘mal humor social’

El GIEI se va de México, y deja varias dudas sembradas, principalmente en la actuación del gobierno, que ha buscado darle vuelta a la página a un tema que aún tiene mucho qué decir.

26-04-2016, 2:56:56 PM
Ayotzinapa: Los vacíos del gobierno y el ‘mal humor social’
Daniela S. Valencia*

¿En qué estaría pensando el presidente, su gabinete y asesores cuando decidieron no asistir a la entrega del segundo y último informe del GIEI?: “Es domingo, la gente está muy quemada de este tema. Ya perdió fuerza y no pasa nada si no vamos, mandamos un tuit agradeciendo y diciendo que les revisaremos la tarea. ¡Total! Con lo cargada que está la agenda mediática estos días; elecciones, la movilización de las mujeres, etc. no pasará de algunas menciones el lunes y ya está. A descansar todos, que disfruten su fin de semana.”

Lo cierto es que no lo sabemos, pero la torpeza con la que han manejado en términos comunicacionales la crisis que para este gobierno representó (y aún representa) Ayotzinapa se presta para especulaciones de este tipo.

En política forma es fondo. Sillas vacías con sus nombres en un auditorio que terminó a reventar pesará más que tres tuits desde su cuenta oficial. La credibilidad es uno de los activos más valiosos en política y se construye mediante la coherencia.

Ahora, la batalla por el respaldo de la opinión pública está en los medios, donde observamos claramente competir dos relatos que buscan llevar hacia dos conclusiones llanas para la complejidad del caso: “El gobierno miente porque está implicado” vs “Esos de fuera sólo critican y no ayudan, y además nos costaron dinero.”

El GIEI y los opositores del gobierno han dado su versión con mensajes claros y contundentes: Presumible siembra de evidencias, tortura a los inculpados, obstrucción de labores y ocultamiento de información por parte de la propia autoridad que los invitó a coadyuvar en la investigación.

El relato del gobierno: ante los desgastados intentos de legitimar su “verdad histórica” sobre la quema de los cuerpos en Cocula, ahora a través Miguel Ángel Osorio Chong como principal vocero intentan reiterar su mensaje de compromiso con la investigación y afirmar que, contrario a lo que declara el GIEI, sí se les dieron todas las facilidades para trabajar. Entonces, ¿quién miente?

El gobierno le apuesta a la minimización, a que “la ola pase”, cuando precisamente ese fue el error que cometieron desde un inicio.

El problema es que una mala nota siempre tendrá mayor impacto que una positiva, y que esta ola no pinta para pasar pronto, ya que el punto clave es que el caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa no es aislado, sino emblemático de una realidad cotidiana que desborda cualquier intento de minimización: la desaparición forzada…sin justicia ni respuestas sólidas.  

Según Amnistía Internacional sólo durante esta administración, se han sumado más de 12 mil víctimas de estos macabros crímenes.

Los días que quedan de aquí al 30 de abril, en que el grupo de expertos se van para no volver, lo están dedicando a dar entrevistas en medios nacionales, a generar conversación sobre el tema, y muy seguramente, desde fuera lo seguirán haciendo.  

Además,  al presidente y su gobierno el contexto no le favorece en nada. Recordemos que hace diez días por primera vez en la historia el Secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos, salió públicamente a disculparse y reconocer prácticas de tortura por un video filtrado en medios y redes donde participaron miembros del ejército y de la policía federal. 

También aparece en escena la presión del extranjero, no sólo por parte de la prensa, que en su totalidad se han decantado por el ángulo de amplificar el relato del GIEI, el gobierno de EUA, mediante su Departamento de Estado ha pedido a nuestro gobierno atender las recomendaciones del informe del GIEI. Hoy la ONU en voz del alto comisionado de Derechos Humanos ha dado un golpe mucho más claro declarando su preocupación por el bloqueo de las autoridades mexicanas al trabajo del grupo de expertos extranjeros.

Y si quedaban dudas de la estrategia oficial, ayer se sumó la descripción velada de la situación del país como “Mal humor social y ánimos caídos” de la boca misma del presidente mexicano que ostenta el nivel de desaprobación históricamente más alto. De verdad, ¿qué espera para dar un giro a su discurso?

Y ante una verdad histórica, ahora más dudosa que un billete de treinta pesos, seguimos sin saber qué pasó con los 43, reforzando la percepción de que el acceso a la justicia pronta y expedita ante la escalada de violencia de este país es una quimera. Saldos rojos por todos los ángulos. 

Cuando veas las barbas de tu vecino cortar…

A principios de este mes, madres de víctimas de desaparición forzada, y representantes del Centro de Derechos Humanos de las Mujeres de Chihuahua y de Amnistía Internacional fueron al Senado para, en conferencia de prensa, denunciar que el gobernador César Duarte ha bloqueado la participación del Equipo Argentino de Antropología Forense para colaborar en la identificación de los cuerpos de tres fosas clandestinas halladas desde 2011 en Ciudad Cuauhtémoc, Cusihuiriachi y Carichí, municipios de ese estado.  

Esto, después de que tanto él como la Fiscalía del Estado se habían comprometido a una investigación conjunta con los peritos argentinos. “El trabajo que hace la Fiscalía del estado de Chihuahua no sólo es deficiente, sino que es de mala fe.” Fue aquel día la declaración del representante de Amnistía Internacional. 

¿Cuántas rayas más aguanta el tigre?

*La autora es consultora en comunicación política. Socia-directora de la firma hispanomexicana Abella & Valencia (www.abellayvalencia.com)

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