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Así es como los migrantes en Nueva York se preparan para Trump

Más del 27 por ciento de los habitantes de Nueva York son migrantes latinoamericanos, con casi tres millones de personas. Esta gran ciudad también padece el miedo de que Donald Trump cumpla la promesa de deportar a los latinoamericanos.

19-12-2016, 6:35:33 AM

NUEVA YORK.- Hugo Orozco lleva diez años viviendo en Nueva York luego de dejar a su familia en Tegucigalpa, Honduras. Viaja con su esposa Carolina desde Times Square, donde trabaja en un restaurante.

Se le ve tranquilo, sonriente y cándido cuando se desplaza en el metro de Nueva York para ir a su casa, ubicada en las periferias de la Gran Manzana. Cuando se le cuestiona sobre la aparición de panfletos del Ku Klux Klan no sólo manifiesta incredulidad, sino que lo niega.

“Es mentira lo que dicen del Ku Klux Klan, en realidad son sólo personas que quieren infundir miedo a la comunidad, pero en realidad todos sabemos que no va a pasar eso con Trump”, menciona en entrevista.

Carolina, por su parte, trabaja en el departamento de tránsito de la Ciudad de Nueva York y a diferencia de Hugo, ella ya cuenta con la residencia legal en el estado. “Yo voté por Hillary, pero en esta ciudad sólo hay pequeñas peleas de los inconformes”, menciona.

Pero la historia no es la misma para todos. Leo, un trabajador de la construcción de origen mexicano comenta, no sin cierto dejo de tristeza en los ojos, que sus tíos mexicanos ya están preparando su viaje de regreso a México. “Que ganara Trump fue muy triste, además de mis tíos, varios conocidos míos tienen tanto miedo que mejor se van a regresar”, relata.

De acuerdo con datos de la oficina de censo de Estados Unidos hasta 2009, el último dato disponible, en el estado viven casi 300 mil mexicanos de poco más de 3 millones de migrantes de origen latino.

Esta cifra es equivalente a los inmigrantes que Trump prometió deportar luego de que ganara las elecciones el pasado 8 de noviembre.

“Lo que estamos haciendo es, a los que son delincuentes y tienen registros delictivos, pandilleros, traficantes de drogas – mucha de esa gente, probablemente dos millones, incluso podrían ser tres millones – los vamos a sacar de nuestro país o encarcelar”, dijo el presidente electo en entrevista con el programa “60 Minutes”.

Muestras de odio se agudizan

Tan sólo se dio a conocer el triunfo de Trump, las peleas entre migrantes, personas de color y blancos aumentaron de inmediato. Así lo recuerda Ana, migrante originaria de Puebla y que esperaba a su esposo mientras salía de trabajar de un restaurante en Chelsea, Manhattan.

Ella llegó hace ocho años a la zona de Nueva York para seguir a su esposo y, estando allá dio a luz a su hijo, del que prefiere reservarse el nombre. Sin embargo, pasadas las elecciones empezó a ver varias riñas entre niños en la zona escolar e incluso, las propias madres de la comunidad escolar comenzaron a rechazarla por su origen.

Lee también: Un muro de racismo y odio se levanta en Estados Unidos.

“Los niños negros y los blancos empezaron a pelearse con los asiáticos y los mexicanos, sobre todo los más grandes…”, relata. “Pero lo peor es que son los padres los que les dicen cosas a sus hijos, ellos son los que tienen la culpa de este conflicto”, menciona en consulta.

Este comportamiento no ha pasado desapercibido no sólo en la zona de Nueva York, sino en varias de las grandes ciudades de Estados Unidos. Según el estudio “El efecto Trump: El impacto de la Elección Presidencial 2016 en escuelas de nuestro país”, indica que el 90 por ciento de más de 12 mil escuelas del país han visto incrementos de riñas entre adolescentes por cuestiones raciales.

Estudiantes musulmanes y asiáticos, de origen latino y los hijos de padres o estudiantes de la comunidad LGBT son el principal blanco de estas riñas y discriminaciones.

Leo, quien tiene sobrinos nacidos en Nueva York, menciona que los niños ahora ya no se quedan más tiempo después de clase, sobre todo porque tienen miedo de las agresiones suscitadas en las zonas escolares.

“Nos vamos turnando para ir por ellos a la escuela, ya no se pueden regresar solos como antes”, explica. Hugo y Carolina no tienen hijos, pero comentan que la discriminación racial no es mayor que la de siempre y de la que no se pueden escapar por su origen.

Mientras algunos ya hacen maleta para regresar a su país de origen y otros han modificado sus hábitos de vida, la vida continúa para los mexicanos y latinoamericanos que viven en Nueva York. En lo que sí coincide la mayoría es que su vida no volverá a ser la misma después del 20 de enero, cuando Donald Trump asuma la presidencia.

 

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