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Así inicia la investigación que puede sacar a Trump de la Casa Blanca

Trump tiene problemas más serios que construir un muro con México. El presidente de Estados Unidos se enfrenta ante una seria posibilidad de juicio que lo pueda sacara de la Oficina Oval en la Casa Blanca.

22-05-2017, 6:30:38 AM
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Reuters.

Desde los primeros días, la administración de Donald Trump no ha podido escapar del escándalo sobre la intervención de Rusia en las elecciones de 2016. En el Congreso y dentro del FBI se han creado comisiones para investigar el alcance y si en realidad esto sucedió, lo que ha enojado al presidente, a quien le urge que la agenda se concentre en otros temas.

En las últimas semanas, esta historia ha tomado un nuevo rumbo. Distintos medios reportaron que Trump había dado información clasificada al Ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, y al embajador, Sergey Kislyak, en su visita a la Oficina Oval de la Casa Blanca, un día después de despedir al director del FBI, James Comey.

El Presidente tiene la última palabra para decidir qué información es clasificada, lo cual no vuelve ilegal lo que haya dicho en la Oficina Oval, pero agrega sospechas a la relación Trump-Rusia, pues el ex país soviético no es visto como uno de los aliados de Estados Unidos.

Posteriormente, The New York Times reportó que el Presidente había pedido a Comey que detuviera la averiguación sobre el Asesor de Seguridad Nacional, Michael Flynn, sobre sus nexos con Rusia.

De acuerdo al reportaje, el director del FBI habría escrito una serie de memorándums planteando su preocupación por la intervención del Presidente en una investigación en curso, lo que podría detonar un juicio por obstrucción a la justicia.

En conferencia de prensa, el presidente negó que hubiera pedido a Comey que detuviera la investigación. Pero antes ya lo había amenazado en Twitter buscando evitar que se filtraran grabaciones a las conversaciones telefónicas que sostuvieron durante los primeros meses de la administración no se filtraran. Cuatro en total, de acuerdo a distintos medios.

El FBI, aunque depende del Departamento de Justicia, es una institución independiente, por lo que la intervención del Presidente en una investigación podría tener consecuencias políticas y legales. Algunos Demócratas en la Cámara de Representantes, ya han propuesto en el pleno un juicio político para remover a Donald Trump.

Recuerdos de Watergate

El despido del director del FBI y la existencia de los memorándums, ha despertado los recuerdos de la era de Richard Nixon. “Creo que ya vimos esta película”, declaró el senador John McCain, uno republicanos con mayor influencia en Washington, sobre el escándalo Comey-Trump. “Está llegando al punto en que es del tamaño y alcance de Watergate y de otros escándalos similares”.

Lee ¿Se acerca un Watergate para enjuiciar a Donald Trump?

Suenan similares porque, siendo presidente, Richard Nixon y su equipo más cercano, intervinieron en la investigación sobre el espionaje al partido Demócrata durante la campaña de reelección de 1972, y el presidente despidió al fiscal especial que la lideraba.

Dos años después del reportaje, Nixon renunció.

Comey, la pieza clave

James Comey ha sido fiscal federal en Nueva York, Fiscal Federal Adjunto, el segundo cargo más importante en el Departamento de Justicia, y uno de los miembros del FBI más destacados en los últimos 15 años, antes de convertirse en su director.

Hasta el momento, nadie ha visto los memorándums, que fueron leídos al NYTimes por dos excolaboradores de Comey. Pero la existencia de este rastro de papel es parte del entrenamiento de los agentes del FBI, y a los cuales, Comey, ha recurrido en distintas investigaciones y acusaciones en su contra, en su carrera como fiscal.

Además, como director del FBI, buscó destacar la independencia de la institución. Estados Unidos es un país de leyes, no de hombres, declaró en un discurso hace unos años, según un reporte de Politico.

“Los servidores públicos rinden protesta a la Constitución, no al Presidente”.

Comey también fue un personaje claves durante la campaña presidencial de 2016. Haciendo pública información sobre la investigación hacia Hillary Clinton durante su cargo como Secretaria de Estado por poseer un servidor privado de correos electrónicos. Según Clinton, esto influyó en su derrota.

En la historia de Watergate, el director adjunto del FBI fue quien cooperó en la investigación del Washington Post. Hoy, las filtraciones en Washington preocupan a la Casa Blanca y al presidente Trump.

Si bien aquel escándalo terminó con el segundo mandato de Richard Nixon, la renuncia llegó antes que el juicio político procediera. Un juicio político no es garantía, pues Bill Clinton escapó de uno orquestado por los Republicanos en 1998 y terminó con más de 60 puntos de aprobación.

Pero el caso de Comey y Trump tendrá ahora un nuevo capítulo, pues el exdirector del FBI ha sido llamado a una audiencia pública en el Congreso esta semana, donde, además, se conocerá el contenido completo de los memorándums, y la intervención de Donald Trump en el trabajo de la agencia federal.

Y en el caso de Rusia, el Congreso ha nombrado a un fiscal especial para continuar con la investigación. Robert Mueller, ex director del FBI, amigo y aliado de Comey, será ahora el encargado de revisar si Rusia intervino en el proceso electoral de Estados Unidos. Y en esta ocasión, tiene autonomía ante el propio FBI, el Congreso y la Casa Blanca.

¿Se puede enjuiciar a Trump?

Cualquier miembro de la Cámara de Representantes puede promover el juicio. Esta solicitud se turna a la Comisión de Asuntos Judiciales, que necesita que una mayoría autorice una votación en el pleno. Si una mayoría simple, 218 congresistas, votan a favor, el juicio pasa al Senado.

En el Senado, el Presidente de la Suprema Corte de Justicia actúa como juez y el Senado se convierte en jurado. Se presenta la evidencia de ambas partes y si dos tercios de los senadores votan a favor, se quita el cargo al Presidente, y el Vicepresidente tomaría posesión.

Ningún presidente de Estados Unidos ha sido removido del cargo. Solamente Andrew Johnson en 1868 y Bill Clinton en 1998 han pasado por el proceso, que se detuvo en el Senado.

Si buscaran hacerlo, los Demócratas necesitarían que casi 100 diputados y 20 senadores Republicanos le dieran la espalda al Presidente, lo que dificulta un juicio político, pues la base republicana sigue teniendo una alta aprobación de Donald Trump como presidente.

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