A FondoPolítica y Sociedad

Así funciona el método que eliminó los empujones en el Metro

Un orden inusual ha sorprendido a los usuarios del Metro Balderas. Detrás de este inédito hecho están las matemáticas, el emprendedor Gustavo Carreón y un pequeño equipo nos cuentan la fórmula para acabar con el caos.

15-12-2016, 6:30:43 AM

Video: Arturo Luna

Son las 7:00 de la mañana y cientos de miles de capitalinos viajan bajo tierra, como hormigas pasan a toda prisa y sin detenerse por las taquillas del Metro, bajan las escaleras y llegan a una especie de inframundo, donde están los andenes, cada vez más llenos y desordenados.

Una voz interrumpe el ruido de los murmullos, el contacto de las llantas con las vías y el viento que se desplaza al paso del tren para preguntarme: “Disculpa, ¿bajas a la que sigue?”. Mi destino final es la estación Balderas, una de las más concurridas, pero que a diferencia del resto, ha cambiado la tradición de usar empujones e insultos para llegar más rápido. Aquí existe algo inédito: orden.

De las más de cinco millones de personas que viajan en el metro, aquí se concentran entre 16,000 y 20,000 usuarios diarios. Es la estación donde quedó la huella del amor y embarrado el corazón de Alex Lora, según cuenta su canción; que forma parte de La línea 1 del Metro y recorre más de 18 kilómetros en dirección Este-Oeste.

 ¿Tokio? ¿Berlín? ¿Singapur?

Parece que llegué a otro país. En la estación Balderas de la línea rosa del STC Metro las cosas funcionan muy diferente. No hay empujones ni gritos, a cambio existen dos filas que no obstruyen la entrada y un espacio del tamaño de la puerta para permitir la salida, después de que las personas salen, los que estaban formados logran entrar sin ningún problema.

En la sección de mujeres, quien decide meterse a la fila o usar el antiguo método de los empujones, es totalmente desterrada y se le pide hacer uso civilizado de la fila y esperar su turno para poder entrar al vagón. En la estación, sobre los andenes, hay siete personas de Protección Civil procurando que todos se formen y no obstruyan la salida.

Parece funcionar todo de maravilla, como si la sobrepoblación o los retrasos de los trenes no fueran un impedimento para ser feliz y lograr llegar a donde queramos, de Pantitlán a Observatorio, de Observatorio a Pantitlán.

Los únicos gritos que se escuchan son los de los siete defensores del orden: “Caballero, hay que formarse”, “Por favor, hay que distribuirse a lo largo del andén”, “Hay que formarse, hay que formarse”, “Avancen, avancen, hay que respetar a las personas que ya están formadas”.

Modelo de flujos, computación y matemáticas

Detrás de este inédito orden están las matemáticas, el emprendedor Gustavo Carreón y un pequeño equipo.

“Esto es parte de mi proyecto doctoral, ganamos un premio de Innovación Tecnológica, lo cual nos permitió tener acceso a la línea 1, tener datos, videograbar y de ahí continuamos con la investigación, esto fue en diciembre de 2014, terminamos la investigación en este año; en febrero se entregó el reporte y se planteó la idea de hacer un estudio piloto con todos los resultados en alguna estación de la Línea 1”, dice en entrevista para Alto Nivel Gustavo Carreón, estudiante de Doctorado del Posgrado de Computación de la UNAM y autor del desarrollo del estudio piloto en Balderas.

‘Ascenso y descenso eficiente de los vagones del Metro’ es el nombre del proyecto desarrollado por investigadores del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas (IIMAS), quienes obtuvieron el Premio a la Innovación Tecnológica “Ing. Juan Manuel Ramírez Caraza”.

En este proyecto participan Gustavo Carreón y Jorge Zapotécatl, estudiantes de doctorado y sus dos tutores, Luis Pineda y Carlos Gershenson, investigadores en la UNAM; también está Tania Pérez, diseñadora industrial, quien se encargó de diseñar los señalamientos para la prueba piloto.

La observación se realizó en la línea 1, con grabaciones en los recorridos, para registrar no sólo los tiempos de ascenso y descenso, sino de cuántas personas subían y bajaban en cada estación y en distintos horarios.

“Tuvimos que videograbar, porque son procesos muy rápidos; grabamos en el interior del vagón recorridos completos, estuvimos varios días y luego en plataforma también, sobre todo para ver el comportamiento del usuario y encontramos que uno de los principales problemas era el ascenso y descenso, que es muy conflictivo”, nos contó Carreón.

Filas en los andenes para abordar en orden, ¿imposible?

Lo demás es historia, ahora hay un diseño que consiste en delimitar las áreas de salida y las de espera mediante líneas en el piso.

“El diseño de las líneas es para ordenar a los usuarios a los costados de las puertas, la idea al inicio era formar cúmulos de personas y los cúmulos iban a entrar por la lateral y en medio está el flujo de salida, pero aquí lo sorprendente fue que se empezaron a formar en filas ordenadas, sobre todo en el área de mujeres, la plataforma de Balderas es grande y permite hacer filas enormes”, dice el próximo doctor en computación por la UNAM.

Lo técnica que se finalmente se instrumentó está inspirada en el metro de Singapur, aunque se usan métodos similares en Corea, Tokio y China, con algunas variaciones. Lo cierto es que desde el primer día los usuarios se formaron, a pesar de que se previa sólo concentrar cúmulos de personas en los andenes.

“Nunca pensamos que se fueran a formar, de verdad, nunca lo pensamos, el plan estaba diseñado para hacer cúmulos, que esos cúmulos sí existen y la gente los forma y resulta que se ordenó aún más y eso nos sorprendió realmente. Estamos muy contentos con eso”, nos contó sorprendido Gustavo Carreón.

También el tutor de la tesis de Gustavo se sorprendió del resultado inicial del proyecto piloto, fundamentado en una simulación computacional, donde se crearon flujos de entrada y de salida.

“La gente se empezó a formar, eso no lo previmos, el sistema que implementamos no sólo hace más ágil, sino menos estresante el viaje y se disminuyó la ansiedad por subirse al tren”, nos contó en entrevista para Alto Nivel Carlos Gershenson, investigador en la UNAM.

Pero, hablemos de números, el costo promedio sólo del material y señalamientos fue de 21 mil pesos, tomando en cuenta lonas y volantes y sin contar el capital humano, la gente que apoya para orientar a los usuarios a cumplir con los objetivos de orden en la estación.

Si bien es cierto que el capital humano es fundamental para que los objetivos del proyecto se cumplan, los usuarios del Metro son vitales y es labor de los pasajeros que esto continúe a lo largo del tiempo. Ellos, nosotros, definiremos si la medida perdura o no. “Estoy convencido de que la gente no sólo guía su comportamiento por su naturaleza, sino por su entorno y si lo logra, los beneficios se extienden para todo el colectivo”, dijo Carlos Gershenson.

¿Qué sigue?

Por lo pronto, el director general del Metro, Jorge Gaviño Ambriz, afirmó que el proyecto se hará permanente en la estación Balderas y se escalará a otras estaciones del metro, para empezar, en la línea 1.

“Yo estoy muy satisfecho con este trabajo, verlo aplicado en un sistema social de la magnitud del metro, pues para mí es súper satisfactorio, también que se esté usando y aplicando todo este cumulo de investigación y observación”, dijo Gustavo Carreón, quien después de que termine la prueba tendrá que sacar los resultados, cotejarlos con datos duros, ver cómo puede mejorar su proyecto y doctorarse.

El piloto inició el lunes 5 de diciembre y va a terminar el viernes 16. Como cada mañana, Gustavo llegará a la estación Balderas a las 6:00 a.m. para esperar que el caos ocurra y se convertirá en el héroe que logró orden en medio del caos, filas en vez de empujones, educación en vez de barbarie. Y se irá a las 10 de la mañana para acabar su misión en el Metro y continuarla en Ciudad Universitaria para seguir observando e investigando, buscando en las matemáticas otra solución que beneficie a todos.

Relacionadas

Comentarios