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Así fue como México ganó la guerra del atún contra Estados Unidos

El marcador se puso a favor de México en la guerra del atún con Estados Unidos. Aquí un recuento de esta disputa que data de la década de los 90.

27-04-2017, 2:05:01 PM
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Foto arte Sofía Ugalde.

El marcador se puso a favor de México en la guerra del atún con Estados Unidos. Fue esta semana cuando la Organización Mundial del Comercio (OMC) falló a favor de México en una vieja disputa que afectó a los productores de atún nacionales durante décadas.

La resolución del organismo se da en momentos en que las tensiones entre ambos países parecen no ceder, pese a que la renegociación del Tratado de Libre Comercio (TLCAN) está en puerta.

La OMC reconoció que el gobierno estadounidense afectó a los productores mexicanos de atún, debido a las reglas de ese país sobre el etiquetado ‘dolphin – safe’ (libre de delfín), y determinó que dicha afectación equivale a un monto de 163 millones de dólares estadounidenses anuales (aproximadamente 3,200 millones de pesos).

¿Cómo comenzó todo?

A inicios de 1990, Estados Unidos promulgó una ley para la protección de los mamíferos marinos, con lo que se comenzó el embargo de las importaciones de atún de aleta amarilla.

Cuatro países latinoamericanos fueron afectados por esta ley: México y Venezuela en forma directa, y Costa Rica y Panamá como intermediarios.

La Cepal detalla en un informe que Estados Unidos sostenía que la pesca de atún por parte de países como México y Venezuela estaba ocasionando la muerte de numerosos delfines. Esto, debido a que los atunes suelen reunirse (por razones aún desconocidas) debajo de los delfines, de modo que las grandes redes circulares utilizadas en la pesca capturaban indistintamente atunes y delfines.

La tesis estadounidense aseguraba que la medida dejaba especialmente desprotegidos a los delfines en aguas internacionales.

El primer intento

México puso el tema sobre la mesa en 1991, cuatro años antes de que la OMC sustituyera al GATT. En ese entonces, el GATT estableció un grupo especial para estudiar el embargo impuesto por Estados Unidos a las importaciones de atún, medida que era incompatible con las disposiciones del organismo.

Este país argumentó que las reglas de etiquetado de Estados Unidos impedían la comercialización del atún en el mercado norteamericano, pese a que el método de pesca utilizado por la flota mexicana cumplía con los más altos estándares internacionales.

Este país exigía un trato igualitario para sus productores, mientras acusaba a Washington de dar un trato discriminatorio frente a terceros países.

Estados Unidos se defendió al argumentar que el artículo 3 del GATT (sobre trato nacional) autorizaba la imposición de restricciones en la frontera para proteger a los delfines.

Sin embargo, el grupo especial concluyó que el embargo de Estados Unidos era contrario a lo que establecía el artículo 3, debido a que la comparación debía hacerse entre productos del país exportador y del país importador y no entre reglamentos de producción de esos países.

Se ha sostenido que la prohibición de importar atún no perseguía defender a los delfines, pues la medida afectaba solo la parte de los mares donde no operaba la flota de Estados Unidos.

Para octubre de 2008, México arremetió una vez más en contra de Estados Unidos ante la OMC. Los representantes mexicanos se quejaron de que su socio comercial le impedía etiquetar sus productos con ‘dolphin – safe’, a pesar de contar con los más altos estándares internacionales, para la protección de los delfines y sustentabilidad que se encuentra regulado por el Acuerdo sobre el Programa Internacional para la Conservación de los Delfines (APICD).

En 2013, la OMC emitió una resolución con modificaciones a la norma de Estados Unidos sobre el etiquetado del atún. En julio de ese mismo año, Estados Unidos dijo que implementó una norma que contaba con las modificaciones del Órgano de Solución de Diferencia.

A México no le pareció esto y, una vez más, solicitó a la OMC que integrara un grupo para revisar que se cumpliera lo que el organismo solicitó a Estados Unidos.

Pero, dos años después, el grupo especial concluyó que Estados Unidos continuaba con prácticas discriminatorias para el atún mexicano. En marzo de 2016, México dio otro giro a la historia y solicitó a la OMS que suspendiera concesiones a su vecino país del norte para que compensara el daño ocasionado por el etiquetado.

El 25 de abril de 2017, la OMC falló a favor de México y le dio autorización para ejercer sus derechos e imponer medidas de represalia a las importaciones procedentes de Estados Unidos, hasta en tanto se demuestre que las medidas de ese país han sido establecidas de conformidad con sus obligaciones internacionales.

La agencia Reuters señaló que, previo a la resolución, México había pedido sanciones en represalia por 472.3 millones de dólares, las cuales planeaba imponer a las importaciones de jarabe de maíz de alta fructosa estadounidenses.

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