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Ana Victoria y su escuela para mujeres emprendedoras

Conoce la historia de esta mujer empresaria y emprendedora que ha apoyado a 2,500 mujeres para echar a andar sus negocios propios, con un alto nivel de supervivencia, quien además quiere contribuir a que exista mayor equidad dentro de las empresas.

08-06-2016, 4:48:37 PM
Jorge Arturo Monjarás

Nota del Editor: Alto Nivel y Entrepreneur entrevistamos a los cinco tiburones del programa Shark Tank México: Negociando con tiburones. Esta es la primera de cinco entregas. Todas las entrevistas podrás consultarlas en este enlace.

Es una academia muy peculiar, ubicada en una casona de la colonia Roma que está en remodelación. A esta escuela solo asisten alumnas mujeres, quienes son emprendedoras o quieren serlo.

Al frente de este sui generis lugar está su fundadora, Ana Victoria García. Su misión es impulsar a mujeres emprendedoras, a través de una incubadora, una aceleradora y una academia.

Para ella, hombres y mujeres emprenden y aprenden de forma diferente. Por ello, especializó su red de más de 300 mentores (directores, socios, empresarios) en asesorar mujeres emprendedoras.

El objetivo es ofrecer los conocimientos, contactos e incluso el acceso a financiamiento para consolidar sus empresas. Las aspirantes deben seguir un proceso de selección. Ante todo, resultan interesantes aquellos negocios que tienen vocación para crecer nacional e internacionalmente. En lo personal, mujeres interesadas en crecer. A la fecha ha asesorado a 2,500 mujeres. El porcentaje de supervivencia de las empresas que ha asesorado es de 95%. 

Al mismo tiempo, su academia las entrena en todo tipo de conocimientos, desde finanzas, contabilidad y mercadotecnia hasta negociación, inteligencia emocional, etcétera. El propósito es una preparación integral, como le gusta a las mujeres. “La mujer ve las cosas de manera distinta; su cerebro tiene más interconexiones. Eso hace que pueda tener habilidades distintas, como el multitasking, mayor planeación, tiende a ver qué consecuencias va tener en el largo plazo una decisión. Mientras un hombre es mucho más rápido y lo ve en un corto, mediano plazo, tal vez.” Esto último puede ser bueno o malo, pues si le falta rapidez, puede perder oportunidades, señala. 

También piensa que la mujer es más empática con su equipo, más intuitiva y más cercana. “Somos un género que quiere impulsar al talento hasta que llegue a sus metas”.

Ana Victoria García forma parte del grupo de empresarios que participan en Shark Tank México: Negociando con tiburones, que se estrena este 17 de junio a las 22:00 horas por Canal Sony, en el cual, junto con Jorge Vergara, Arturo Elías Ayub, Carlos Bremer y Rodrigo Herrera, buscarán al mejor talento emprendedor.

Certificación para la equidad

Desde hace tres años, Ana Victoria también incursiona en una actividad que podría modificar a las grandes empresas. La certificación “Por y Para la Equidad” es un proceso en donde su equipo evalúa la equidad de género en las compañías, para luego certificarlas o proponerles programas de crecimiento para las mujeres. Es una de los mayores retos en la carrera de esta empresaria que, afirma, nunca dejará de sentirse emprendedora.

“Cuando una idea va a cambiar la cultura, los paradigmas, siempre se vuelve complicado. Uno está ofreciendo algo que no existe en el mercado y que no va a producir un cambio en el corto plazo; cuesta trabajo, porque es cultura. Esto está cambiando, pero en un inicio costaba cambiar la forma de pensar del director general hacia el hecho de que tener equipos diversos, con equidad, valía la pena y se convertía en negocios y en resultados.”

Es una convencida de ello. Su gran motor parte del hecho de que las mujeres componen apenas 38% de la población económicamente activa.

Aunque está retando el statu quo, como ella misma señala, considera que no está “luchando”, sino buscando condiciones de equidad para que tanto hombres como mujeres se desarrollen.

Habituada a seleccionar emprendedoras, señala que en su participación en Shark Tank México se enfocó en buscar a quienes tuvieran visión y pasión por lo que hacen, pero que se note. También, quienes realmente tengan un modelo de negocio que haga sentido y se pueda escalar. “No le apuesto a empresas que se quieran quedar pequeñas, caseras o que no sepan hacia dónde llevan su negocio.”

Dice que muchos emprendedores mal asesorados llegan con valuaciones altísimas, pero por quien nunca apostaría es por un emprendedor soberbio e incapaz de escuchar. “Si tienes esas dos pésimas actitudes no vas detectar oportunidades y no vas a escuchar. Ser socio de alguien así, realmente, no vale la pena.”

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