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¿Ahora sí habrá más conectividad?

Las promesas alrededor de la banda ancha y las redes móviles son muchas y tienen ya años. Aquí revisamos el sector y te mostramos su impacto.

20-05-2010, 10:17:10 AM
¿Ahora sí habrá más conectividad?
Andrea Vega

Ante un entorno como el actual, las compañías parecen no tener otra alternativa más que buscar nuevas formas de trabajo que les permitan:

  1. generar ahorros
  2. ser más competitivas
  3. enfrentar las crisis (incluidas las sanitarias)

Uno de los habilitadores para esta encomienda podría ser la banda ancha. Claro, antes habrá que esperar a que pueda desplegarse todo su abanico de aplicaciones, pues sus promesas son cada vez más anchas que ella misma.

¿Por qué podría ser ese habilitador? Saúl Olivera, gerente de Desarrollo de negocios y comunicaciones unificadas de Cisco Systems México, da un ejemplo: “Hace un año, la crisis sanitaria provocada por la epidemia de la influenza A H1N1 obligó a la mayoría

de las empresas a cerrar sus oficinas y buscar otras alternativas de trabajo, como enviar a sus empleados a trabajar a sus casas, aunque en realidad muchos se fueron de vacaciones, porque no tenían las herramientas de comunicación adecuadas y necesarias para seguir siendo productivos”.

De acuerdo con Olivera, a raíz de esa crisis sanitaria muchas empresas empezaron a tomar el trabajo remoto como algo serio y necesario. De hecho, algunos de sus clientes habilitaron aplicaciones para compartir audio y video y hasta migraron a esquemas de SaaS (software como servicio) y Cloud Computing.

Otro ejemplo de por qué la banda ancha resulta un habilitador para migrar a nuevas formas de trabajo es la globalización. Ahora hay una creciente necesidad de entablar conversaciones con personas que no necesariamente están en la misma ciudad, y las empresas requieren esquemas de comunicación en tiempo real y multimedia que permitan habilitar datos.

“La globalización está haciendo que las aplicaciones de colaboración y comunicación en tiempo real se masifiquen, porque las personas tienen la necesidad de estar a un clic de una conferencia telefónica o de una sesión de video o de telepresencia. Es decir, se requiere disponer de diversos canales para comunicarse con personas en diferentes partes del mundo”, puntualiza Olivera.

Más allá de eso, ahora es necesario buscar nuevos modelos de negocio (no sólo de comunicación) que apuntalen la eficiencia y la competitividad, ya sea que éstas se materialicen en llevar el producto más rápido al mercado, ser más eficientes en la operación o en reducir costos. He aquí un caso hipotético, pero concreto:

  • Deseo: Una empresa tiene proveedores distribuidos en diferentes países del mundo y desea cumplir con tiempos de entrega y contratos, sin penalizaciones.
  • Solución: Debe estar conectada con los socios de negocio y tener integrada esa conexión con su base de inventarios.
  • Resultado: Cuando uno de sus inventarios esté por llegar a su nivel de capacidad mínima, se disparará un proceso de comunicación en tiempo real, vía web, audio o video, con el proveedor. Éste surtirá en tiempo el producto demandado y la línea de manufactura no se detendrá.

A decir del directivo, el video será un pilar fundamental en esta forma de colaboración. Señala que cambiará no sólo la forma de trabajo, sino también la manera de llevar servicios a comunidades remotas, como educación a distancia.

Nada por aquí…

Lo cierto es que hace ya varios años que tanto Cisco Systems México como otras compañías de su tipo vienen prometiendo lo mismo: comunicaciones unificadas, telepresencia, una nueva forma de trabajar de manera remota. Y, la verdad, nada de eso se ha logrado aterrizar en algo de uso cotidiano.

¿Será que ahora sí? ¿Será que finalmente la medicina tendrá una revolución en la forma como entrega sus servicios, a través de la telepresencia? ¿Será que realmente los ejecutivos de las multinacionales dejarán de gastar en pasajes aéreos para tener reuniones con el equipo de la compañía? ¿Será?

El punto, como dice Olivera, es que para que esto suceda se requiere una evolución de Internet a algo que él llama mediante (una red que no sólo soporte datos, voz y video, sino también telepresencia, colaboración web y múltiples contenidos); y para eso, claro, se necesita mayor ancho de banda.

Para conocer el estado del proceso de adopción de banda ancha en México, Alto Nivel consultó con uno de los más reconocidos expertos en el tema, Ernesto Piedras, director general de The Competitive Intelligence Unit, consultoría de análisis económico especializada en telecomunicaciones.

El diagnóstico es que estamos bastante rezagados en lo que se llama banda ancha, pero en realidad estamos atrasados en conectividad, y esto es algo que puede hacer una enorme diferencia en el desarrollo de un país.

“Véanse los casos de Haití y Chile frente a los terremotos: en el último se han podido salvar vidas de personas que desde los escombros pudieron pedir ayuda para ser rescatadas porque tenían conectividad”, cita el experto.

Y prosigue: “Hay una enorme diferencia entre tener o no tener alfabetización digital, contenido a distancia, conexiones, aplicaciones productivas, pero la medida de todo eso es la banda ancha, así como la cobertura y la calidad de la misma, y el diagnóstico para México es bajo: sólo 9.6% de la población tiene un acceso de banda ancha en el país”.

Para darle la dimensión adecuada a esa cifra, Piedras comenta que países con un grado de desarrollo similar al de México registran ya una penetración en banda ancha por arriba de 20%, “cuando nosotros no llegamos ni a 10%”.

Aunque progreso sí ha habido: el año pasado, ese porcentaje sólo se ubicaba en 7%, pero desafortunadamente tal incremento todavía no es suficiente cuando se habla de casi cinco años de atraso respecto de otras naciones que han tenido un desarrollo bastante similar al de nuestro país.

En un intento por demostrar lo imperativo de generar un mayor avance en este sentido, The Competitive Intelligence Unit realizó un ejercicio para determinar qué pasaría si México tuviera 10 puntos porcentuales más de penetración en banda ancha.v “Este estudio lo hicimos cuando el porcentaje apenas iba en 7.7, y encontramos que se ganarían 1.6 millones de empleos adicionales cada año; en producción, en un lapso de seis años, 5.2% más de PIB (o sea, 0.9 puntos porcentuales al año)”, describe Piedras.

Para conocer la exacta dimensión de este avance se puede decir que, si en el último siglo se hubiera crecido un punto porcentual más cada año, México sería equivalente en desarrollo a países como Francia o Alemania. Y en temas como el de educación tendría 1.32 años más, en el promedio nacional de estudios de su población.

Asimismo, en términos de gobierno, de salud, se economizarían muchos recursos y tanto empresas como instituciones operarían mucho mejor y de manera más eficiente.

www.altonivel.com.mx

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