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Opinión

Adopta una escuela, la solución para la educación

La educación no debe ser responsabilidad única y exclusiva del gobierno a cualquier nivel. En México estudian más de 27 millones de jóvenes, ¿qué puede hacer la sociedad para mejorar?

12-09-2016, 5:58:03 PM
Adopta una escuela, la solución para la educación
Francisco Martín Moreno

¿Sabes a cuánto se eleva el fondo patrimonial de la Universidad de Harvard, mismo que se ha nutrido de donativos de sus exalumnos y de la sociedad estadounidense en general, y que en la actualidad se encuentra invertido en diversos instrumentos financieros?

Cualquier cifra que te venga a la mente será superada por la realidad. Dicha casa de estudios cuenta, hoy en día, con un fondo que vale más de 9,400 millones de dólares (mdd); por hacer algunas comparaciones, algo así como nueve veces el presupuesto de gastos de la UNAM, institución financiada con los impuestos a cargo de los contribuyentes y escasa, muy escasamente, por donativos particulares. 

Aún hay más. ¿Sabes a qué cantidad ascienden los fondos de las universidades de Yale, Stanford y Princeton, respectivamente? Ahí las cifras serían de 6,240, 4,500 y 4,300 mdd.

La educación no debe ser responsabilidad única y exclusiva del gobierno a cualquier nivel. Si en México estudian más de 27 millones de jóvenes, ¿cómo es posible que el gobierno “eduque y capacite” al 90% de la población estudiantil?

Los mexicanos no hemos logrado aprender que el gobierno es un mal maestro, tan malo que entre otras razones contamos con más de 50 millones de compatriotas en la miseria. ¿Cuál es el papel de la sociedad en la educación? Si la educación y la información universitaria se concentra en pocas manos que pueden pagar las colegiaturas, de la misma forma estamos concentrando el ingreso per cápita. Mientras más alumnos le arrebatemos día con día al “maestro-gobierno” un mejor país tendremos.

¿O es una falacia sostener que si todos los alumnos de México o una inmensa mayoría pudieran invertir 5,000 pesos mensuales en su educación profesional, no sería la mejor señal para demostrar que ya somos un país poderoso y, viceversa, mientras menos puedan pagar la colegiatura, un país más pobre tendremos?

Las universidades deben administrarse con un criterio empresarial. Ahí está, por ejemplo, el caso de Stanford, una de las universidades más prestigiadas de la Unión Americana, propietaria de inmensos centros comerciales e inversiones inmobiliarias donadas por exuniversitarios. Los rendimientos, fundamentalmente ingresos por arrendamiento, se destinan a financiar su ambicioso proyecto académico y a retribuir generosamente a su plantilla de profesores (2,153 a diciembre de 2015) con honorarios dignos de quien dedica su vida a la enseñanza.

Una de las ideas que debemos explorar consiste en que la sociedad cuente con la posibilidad de “adoptar escuelas” hoy en día propiedad del gobierno y operadas por este mismo con los consecuentes resultados negativos por todos conocidos. 

De aquí que un grupo de empresarios o de personas destacadas de la sociedad debieran poder responsabilizarse de una escuela o incluso de un grupo de escuelas públicas pagando a los maestros; ocupándose, desde luego, de su capacitación profesional; donando día a día desayunos y comidas a los menores; elevando sustancialmente tanto el nivel académico como el nivel de aprovechamiento de cada uno de los alumnos del plantel. ¿Qué tal probar una nueva fórmula?

Miles de niños se encuentran hoy en día vagando por nuestras calles, escupiendo fuego o haciendo malabarismos circenses en los semáforos, mientras los hijos de nuestros competidores están en los laboratorios, estudiando o investigando. En nuestras universidades y escuelas está la respuesta, sin duda. En la indiferencia y el egoísmo de nosotros, como individuos, está el peligro.

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