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Adiós a los pagos en papel

Visa dice que con los medios de pago electrónicos se ahorraría el 1% del PI y se estimularía el crecimiento económico.

07-01-2009, 5:00:00 PM
Adiós a los pagos en papel
Estilo Hoy

México podría ahorrar 68 billones de pesos corrientes si dejara de usar efectivo. Eduardo Coello, director general de Visa México, dice que los medios electrónicos de pago se han convertido en un factor fundamental para bancarizar la población y acercarla a productos de crédito y de ahorro.

Eduardo, las ventajas de los sistemas electrónicos son muchas, pero su penetración todavía es pequeña. Seguimos utilizando efectivo para comprar un café, una hamburguesa o pagar el taxi…
Efectivamente, menos del 10% de las compras que los consumidores realizan se hacen a través de un medio electrónico. Sin embargo, el sistema financiero está tratando de reemplazar el uso de efectivo por medios electrónicos, para dar mayor seguridad y eficiencia a las transacciones.

Hasta hace poco, internet era visto por los bancos como el nuevo canal que los apoyaría a relacionarse con sus clientes. Esta idea está cambiando, porque otros medios electrónicos ya han comenzado a consolidarse, como las tarjetas de débito. ¿Es cierta esta percepción?
Por fortuna existe una amplia gama de medios de pago electrónicos que satisfacen las necesidades específicas de los consumidores.

Por lo general, las tarjetas de débito se usan en los gastos cotidianos, mientras que las de crédito se usan para montos mayores. Y ahora tenemos un nuevo producto, muy versátil: las tarjetas de prepago. Ésa es la siguiente gran ola. Éstas se otorgan fácilmente. El cliente no necesita abrir una cuenta ni cubrir cada uno de los requisitos. La entrega de los plásticos no se hace en una sucursal bancaria, sino a través de un socio. Hay tarjetas prepagadas para entregar comisiones a los vendedores, por ejemplo, o para cubrir los gastos del personal que viaja. En las empresas, la gran ventaja de estas tarjetas es que permiten tener el control absoluto de los gastos.

En marzo, Visa debutó en la Bolsa de Nueva York con una fuerte revaloración de sus acciones, a pesar de la incertidumbre que existía en los mercados financieros en ese momento. ¿Cómo ha sido la evolución de la firma ahora que ya es una empresa pública?
Los pilares fundamentales de la compañía no han cambiado. Lo que sí transformamos es la sofisticación de nuestros procedimientos y controles. Los requerimientos de una compañía que está en el mercado de valores son diferentes: la información debe ser totalmente transparente y los controles son más rigurosos, porque el mercado quiere ver que la compañía esté bien manejada y que cumpla con los ordenamientos de transparencia, como la ley Sarbanes-Oxley. Sin embargo, eso no nos ha quitado flexibilidad en el desarrollo de productos: seguimos adaptándolos según las necesidades del mercado.

¿Cuáles son ahora tus principales objetivos como presidente de Visa?
El primero es seguir impulsando la red de pagos electrónicos. También busco incrementar la derrama económica que los extranjeros dejan en el país. Visa realizó un estudio donde identificó que los turistas estadounidenses y canadienses que nos visitan tienen confianza al pagar con sus tarjetas Visa. Eso los hace gastar más.

En tercer lugar, quiero acercarme a los nuevos jugadores financieros que están apareciendo en el mercado, como las cadenas minoristas. Debemos entender los modelos de negocio de cada institución para poderles ofrecer el medio de pago correcto a sus clientes.

Por último, continuaré con la estrategia mundial de educación financiera. Una vez que el consumidor conoce y entiende los servicios bancarios que pueden acompañarlo en las diferentes etapas de su vida, podrá utilizarlos mejor.

¿Qué están haciendo para educar a la gente?

Creamos un portal en internet (www.finanzaspracticas.com) para que puedan entender los diferentes instrumentos bancarios que existen en el mercado y cómo se adaptan a cada etapa de la vida. Ahí también pueden hacer presupuestos o calcular cuánto pagar en tarjetas, de acuerdo con sus ingresos y sus otros gastos.

También colaboramos con el Museo Interactivo de Economía (MIDE) en esta tarea. En una de las salas mostramos que la autorización de una transacción electrónica tarda sólo 1.4 segundos. En ese tiempo se verifica el saldo o la línea de crédito disponible y que la operación cumpla con los parámetros necesarios para ser autorizada.

 

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